miércoles, 29 de diciembre de 2004

Las acreditaciones para el ECTS

[Escuchando "Los Campanilleros" de José Mercé]
En lugar de una historia acerca de cualquiera de mis incursiones en lo desconocido, hoy planteo solamente un "problema" al que aún busco solución.

Problema:

... queriendo Bruce aprovechar su estancia en el Reino Unido, se dedicó ayer a averiguar cómo podría solicitar un pase para el ECTS (Electronic Computer Trade Show) del año próximo.
Encontró la página. Ésta: http://www.ects.com/

Acto seguido localizó el formulario que parecía ser el idóneo para comenzar a tramitar las acreditaciones.
http://www.ects.com/contact.asp

Lo rellenó, y en los campos "Job Title" y "Company", indicó "Programmer/Journalist" y "Paranois/Meristation" respectivamente.
(Por eso de presuponer que es un evento para profesionales del sector y prensa)

Todo iba según lo previsto hasta que tras pulsar el botón "Submit Query" se encontró con este mensaje: "Thank you for submitting your details. A member of the ECTS team will contact you as soon as possible."

OOOPS!

Entonces pensó Bruce: "Como me llamen porteléfono la llevo clara".

Al día siguiente, nada más ver a Jose en el trabajo le advertió de la siguiente forma: "Si llaman a casa preguntando por mí. De momento y hasta que no se me ocurra algo, decid que no estoy".

Dos días después aún no ha dado muestras de vida el miembro del ECTS que parece ser que ha de ponerse en contacto con Bruce lo antes posible. Además en Meristation.com dió con esta demanda que quizá pueda ayudar a la consecución del los ansiados pases para el ECTS 2005:
http://www.meristation.com/v3/est_colabora_corresponsal.php?pic=GEN

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Y bueno, la cuestion: con los datos aportados y conociéndome en la manera en que le loctor me conozca... ¿Se os ocurre algo para que el año que viene - en Septiembre :P - pueda visitar el Electronic Computer Trade ShowP?

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Si los de "Caiga Quien Caiga" hacían estas cosas... ¿yo no voy a ser menos?

Saludos camaradas :)

lunes, 27 de diciembre de 2004

Navidad 04

Nochebuena.
Villancicos de Raya Real en el reproductor de CDs, Isaac tocando la guitarra, Jose concentrado con la paella, Addy y Ally reparten tarjetas y regalos para todos, Ben, Gemma y Jenny hacen un hueco en sus respectivas Navidades familiares para venir a cenar con nosotros, Harry cocinando sus 'noodles', Billy (junto con Addy) entretenidos con el pavo, Didic grabando video con su movil, yo haciendo de fotografo para todos...

La paella no salio del todo "perfecta", pero la noche fue realmente agradable.

Y el dia de Navidad, Billy clamando por que nevase. Que si no nevaba no seria lo mismo. Que en Indonesia donde el vive siempre hace calor (fue la respuesta que nos dio cuando nos dimos cuenta que habia dejado abierta una de las ventanas del salon). Que queria unas navidades blancas.
Una hora despues de que dejase de dar por saco... Ally anunciaba que hab'ia empezado a nevar.

Y todos a hacer el tonto en la nieve.

(He quedado encantado con estas navidades)

Santa Michael y las cervezas mejicanas
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Didic (indonesio) observa como Jose (español) prepara la paella, mientras Ben (ingles, 19 años) estudia el paquete de gambas.
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La tarjeta que me dio Santa Addy, de parte de él y de Ally (luego me regalarian, al igual que al resto del grupo, una velita perfumada - la mia era de naranja). Que apañaos son los dos! (al igual que el resto).
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En el sentido del reloj y a partir de Didic, que viste de negro y esta justo al fondo:
1) la chiquetilla (metro cincuenta) filipina de cuyo nombre nunca consigo acordarme que trabaja de camarera y que es capaz de continuarte cualquier numero que le digas en español.
2) Gemma, camarera, inglesa. La "ex" de Ben - detalle del que ya se a informado a Isaac para que esté al acecho -.
3) Jenny. Inglesa. La novia de Harry. Limpieza de habitaciones.
4) Billy. Indonesio. Durante quince segundos es capaz de aparentar que habla español perfectamente. Tiene una facilidad increible para quedarse con el idioma. Se dedica a enseñar borderias en español en la cocina a todo el que se pone a su lado. Cocinero.
5) Ben. Inglés. Ayudante de cocina y chef. Enorme y no llega a tener veinte años.
6) Ally Cheng. Cocinera y camarera. China. Un encanto, vamos. Novia de Addy.
7) Nick. Lo conocí esa noche. No trabaja en el hotel. Es el marido de Sol. Inglés.
8) Sol. Filina. Limpieza de habitaciones. El primer día trataron que hiciera de intérprete conmigo. Las únicas palabras en español que sabía eran "uno", "dos", "tres", "cuatro", "trece" y "catorce", así como que "Sol" significa "Sun".
9) Jose. Español. Kitchen porter.
10) Bruce. Español. Kitchen porter y Night Porter (espero que pocas veces más).
11) Isaac. Español. Night porter. Lleva una semana y pico y anda un poco inquieto porque dice necesitar una novia inglesa urgentemente. Vino sin idea de inglés y no es SIEMPRE está hablando (aunque no le entiendan). Su "rollo" es más independiente-discotequeo-ligoteo. Estuvo un tanto fuera de sitio en estas navidades "más familiares".
12) Didic. Indonesio. 27 años. Comodín: limpieza de habitaciones, camarero o "nigh poter de los que no se ensucian limpiando freidoras, grills y hornillas". Es el "formal" del grupo.
FALTAN:
*) Addy, que solo aparece como unas manos sujetando un plato de arroz. (Nos decía que algún español habría ido a la India y les robo la receta de la paella; el tiene otro nombre para la paella). Indio. Novio de Ally.
*) Harry. Limpieza de habitaciones. Indonesio. Es quien toma la foto.
*) Michael. Indonesio. Night porter (de guante blanco tambien). Estaba trabajando.
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Relax despues de la comida para los que no pensaban madrugar. Excepto Jose que tenia que entrar a trabajar a las ocho.
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Y el dia siguiente. Fueron escuchados los ruegos de Billy. Blanca navidad. Michael. Ally. Addy. Bruce. Jose. Billy. Y en el centro Didic.
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Litchfield (Chapter 1.5)

[En el capitulo anterior]
Bruce se habia levantado no demasiado tarde y tras consultar a Daniel sobre la posibilidad de acercarse en su coche al Asda de Tamworth le propuso la alternativa de ir a Litchfield en su lugar; Bruce acepto gratamente esta opcion.
Jody, Dan, Jose y Bruce llegan a un pueblo aparentemente mayor que Tamworth, y un poco mas alejado que este. Visitaron la tienda de Vodafone y un establecimiento de "Boots".
Prosiguieron la marcha hasta encontrarse frente a la iglesia. Habia un McDonal's en frente y Daniel no pudo dejar pasar la oportunidad de orinar en sus servicios. Jody Tambien entro. Los espanioles fuimos a curiosear la iglesia.
[Fin de la sinopsis del capitulo anterior]

Atendiendo a lo inusual de encontrarnos por estas tierras con un belén, los dos españoles nos interesamos por averiguar qué otras sorpresas nos depararía el interior del edicifio. Supuestamente la entrada principal era aquella que quedaba bajo las figurillas recortadas en caoba. Varios empujones y forcejeos nos hacen suponer que ese portón estaba cerrado.
Un poco más a la derecha había otra perta y fuimos a probar fortuna con esa otra.
Era la entrada a la tienda de souvenirs de la iglesia. La puerata dera de cristal por lo que se podia curiosear el interior desde fuera. Había gran número de artículos navideños )además de la típica parafernalia: postalitas, crucifijos y rosarios. Nada tentador; ni siquiera para Jose. Pasamos de largo y doblamos la esquina para buscar otra entrada por el lateral.

Jose me tomó la delantera como tantas otras veces - yo suelo entretenerme con la cámara y quedarme rezagado -. Vi entonces un grupito compuesto por tres chavalillos asiaticos. Me pregunté si serían japoneses por lo cual agudicé oido y, disimuladamente, los acompañé en su paseo durante unos metros.
Me pareció escuchar algún "WA" y en general me sonó a japonés. Los acabé dando por japoneses.

- Ya lo que faltaba! Ven a mirar esto - me indicaron en castellano.
- Juas! Están locos estos ingleses - como en otras muchas ocasiones, no pude evitar citar a ese gran pensador (ficticio, pero "gran pensador") llamado Asterix.

En lugar de encontrar la entrada de la iglesia, habíamos dado con la entrada A LA CAFETERÍA de la iglesia. Sorprendente aún para quien apenas llevaba un mes y medio en el país; y aún para el que estaba a punto de hacer seis meses.

- Espérate que esto se merece una foto - dije mientras preparaba la cámara.
- Sí, sí. Esto es para enseñarlo por España.

(CLICK)

Ante la entrada había un para de carltelitos sobre el suelo, a sendos lados del pórtico, rezando "COFFEE SHOP OPEN. Entrance". Nosotros nos acercamos un poco más a la puerta y vimos, tras una segunda puerta de cristal, una sala relativamente amplia donce los 'litchfildianos' ocupaban su tiempo en tomar sus obligados tes y donde algunos, a la par, ojeaban la amada prensa sensacionalista local ("Sun", "Daily Mirror"...).
Seguir avanzando nos pareció una idea un tanto sacrílega y optamos por no profanar el climax del que disfrutaban los parroquianos del local.
Vuelta al frente de la iglesia.

A Jose le seguía dando vueltas en la cabeza el sorprendente descubrimiento de la cafetería parroquial. A mí, por supuesto también; pero repartía mis neuronas asignándoles a otras la labor de "agenda/bloc de notas": "NOTA MENTAL. Bruce apunta: en Litchfield hay japoneses. Visita futura".
Y algo ensimismados los dos, apenas advertimos la llegada del otro cincuenta por ciento de la expedicion (el cincuenta por ciento británico).
Divagaciones en inglés. Jose consultó por la entrada a la iglesia. Y Dan y Jody como única respuesta se pusieron a mirar el escaparate de la tienda de souvenirs.

En cuanto se percataron, misteriosamente, de la estupidez de los artículos, recorieron la exigua distancia que separaba a ambos grupos, y dieron por hecho que la entrada a la iglesia debía de ser aquella con la que, en un principio, nosotros estuvimos forcejeando.
Proseguimos la marcha.

martes, 21 de diciembre de 2004

Litchfield - Despues del paseo comercial (FOTO)

La gran mayoria de las veces soy yo quien sujeta la camara. Ahora los tres tenemos camara...
(...)

* La que se ve al fondo es la iglesia pequenia que lucia un belen recortado en un panel de madera sobre la entrada.
* Ademas, de entre aproximadamente treinta fotos, en esta foto, la cara de Dan no asusta en demasia.
* La madre de Jody es negra y el padre blanco. Es la mayor de tres hermanas (dieciocho, ventiuno y veintidos).
* No conozco al resto de gente que aparece en la imagen.
* Yo soy quien saca la foto.

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Litchfield - Cap 01.Empieza la historia

Domingo cinco de Diciembre.

Despierto a las once y media de la mañana.

El día anterior había trabajado de ocho a cuatro (evening).
Las primeras cuatro horas supusieron un "very busy day" a causa de las dos fiestas que se daban simultaneamente. Once camareros llegaban, todos a la vez, a llenar de platos la mesa del diswasher cada cuarenta minutos. Jose y yo nos alternamos en las tareas de colocar los cacharros en las bandajes para meterlos al "diswasher", y llevar los cacharros limpios a su sitio. La segunda era más complicada puesto que se debía de andar por la cocina esquivando la marabunta constantemente. En una ocasion estuve a punto de abollar la cabeza de una camarera con una cafetera que dejé caer por accidente.
Aunque quedarse inmóvil tras la mesa del diswasher - poniendo platos en las "trays" -, acarreaba la tarea el extra de escuchar continuamente el "Can you (la tarea que te vayan a querer cargar, dicha en inglés) for me, pleeeease? ("... change the bucket ... ", " ... change this tray ..." - full of glasses/cups -, "... empty this bin ..."). Nosotros tras las pilas de platos en todo manejabamos mentalmente una respuesta: "A ver guapa/chavalin, pues no ves que no?". Las que salían por nuestra boca: "Ok", "Yes".
Y el temporal amainó a las once y veinte. Jose, Luke y Adam habían acabado y yo me quedaba a limpiar las freidoras, las grills y a limpiar el suelo. Cuatro horas más.

No me desperté para nada cansado ese cinco de Diciembre. Había dormido mis siete horas y estaba como una rosa.
En mi habitación localicé y cogí una camisa, calzoncillos, calcetines y un pantalón vaquero. Me puse el pantalón del chándal - prenda que uso para trabajar - y me calcé las babuchas de felpa roja. Bajé las escaleras y la cocina estaba vacía. Me asomé, como de costumbre, al salón por buscar a alguien despierto. Daniel estaba en el sofá trasteando su nuevo teléfono móvil.
- "Good morning Dan".
- "Good morning".
Reciprocamente ignoramos otra vez la existencia el uno del otro y tomé dirección al frigorífico.
Por el camino dejé la ropa sobre la silla de oficina que tenemos destinada al ordenador.
Alcancé tres metros más adelante el frigorífico. Cogí la bolsa de pan, la mantequilla y la leche.
Vuelta a la cocina - que mediaba, y sigue mediando, entre el salón y la sala\pasillo donde están el ordenador, el lavavajillas y la lavadora - y allí saqué dos rebanadas que me tosté para posteriormente huntarlas con la mantequilla. Tomé también un vaso de cristal y vertí en él aproximadamente ciento cincueta mililitros de leche. Acto seguido de mi departamento en la despensa saqué el estuche de "Nesquick", lo abrí, y puse dos cucharadas no muy cargadas en la leche (he de aclarar que previamente me había hecho con una cuchara en el cajón de los cubiertos). Devolví el brick de leche, la mantequilla y la bolsa de pan al frigorífico, regresé a la cocina, y me dediqué a ingerir mi desayuno.

Mientras - encontrandome yo sentado en la silla situada más proxima a la puerta de la escalera - comía mis tostadas, bajó Jody.
- Good morning - probablemente escupiendo algún que otro pequeño tropezón de saliva, mantequilla y pan sobre la mesa de madera.
- Good morning.

Cuando acabé mi desayuno llevé el plato y la cuchara al lavavajillas; y recordé que el cuchillo de la mantequilla yacía en el fregadero de donde no se movería hasta varias horas después. Para no salir de la ducha vistiendo una camisetilla pordiosera subí nuevamente a mi habitación a coger el "forro polar" blanco.
Volví a bajar. Pasé por delante del ordenador donde recogí el resto de ropa de la silla. Y en el cuarto de baño puse la ropa que vestía hasta entonces en el cesto de mimbre destinado a ropa sucia, me duché y me enfundé la nueva.

***

- Is ... "to go to Tamworth today..., later" ... an idea ... on your mind? - marcando varias pausas le pregunté a Daniel intentando dar forma a la frase "¿Se te ha pasado por la cabeza acercarte hoy/despues a Tamwort?"-.
- Probably. Why?
- I need to go to Asda.
- Probably.
- Ok.

Sobre la mesa de la cocina - junto a la pared - había dejado, un día más, "Soul Music" de Prattchet y el bolilapiz azul "Bic". Me los llevé al ordenador y me puse a leer un rato con ayuda del traductor.

Al poco rato - despues de que Daniel se interesara por algunas de las palabras que yo escribía en el traductor - sonaron varios golpes en la ventana del "pasillo/sala del ordenador", luego en la ventana de la cocina. Nuevamente en la ventana del pasillo. Ya sabía por lo rutinario de su presentacion que se trataba de Tony - la hermana pequeña de Daniel -, pero aún así levanté un poco la persianilla para corroborarlo.
Le abrió Dan la puerta y durantente unos minutos trató de conversar conmigo, obligando en un momento, intercediera mi housemate inglés aclarándole que mi nacionalidad era española, no francesa. No me explico aún de dónde sacó la idea.
Tras un muy breve ratillo de estancia reclutó a Jody y se fueron juntas a ver los caballos (que son dos y son suyos. Ella viene desde Tamworth para ver los caballos, vistar al hermano no es prioritario). Yo aún estaba en alpargatas y no siento ninguna pasión por los equinos. Seguí leyendo.

Una media hora de lectura y anotaciones más tarde hizo Jose su apareción en la cocina por la puerta de las escaleras. Tony y Jody volvían a estar en casa.
- Good morning Jody.
- Good morning - respondió Jody -.
- Good morning - recalqué yo ante la posibilidad de que se me ignorase vilmente -.
- Good morning - concedió mi compatriota -.
- Good morning Tony - saludó Jose cuando se apercibió de la presencia de ésta -.
- (... ?? ... a ...) - repondió Tony algo que contenía una "a" en algún lugar próximo al final de la frase.
Breve intercambio de información en castellano sobre cómo anduvo de "busy" ("jaeada" en castellano del Campo de las Beatas") la cocina, y las posteriores llegadas algo valdados. Cierta perplejidad en el resto de oyentes. 'Sorrys' posteriores para disculpar nuestra falta de decoro.
Típica pregunta: What were you talking about? ("ein?").
La respuesta aquel día: "About the kithen. Yesterday it was very busy" ("Que la cocina estaba ayer a reventar de gente, y no veas los camareros, que te traían pilas de platos llenandote la mesa del diswasher hasta arriba y encima te pedían que por favor les cambiases esto o les acercases esto otro"; la frase en castellano)

Dado el ajetreo que ya había en la casa abandoné finalemente la lectura. Y fue entonces, cuando en la cocina me dijo Daniel algo.
No lo entendí porque la frase contenía algo que aún no se encontraba en el índice de términos de mi cabeza:
- ¿Liiitchfiiild? - Traté de repetir para darle a entender que esa parte no acababa de estar del todo clara.
Surtió efecto y me explicó que era un pueblo algo más lejano que Tamworth - posteriormente Jody me diría que a unos diez minutos más, en coche -. Me preguntó que si no me importaba que fuésemos allí a hacer las compras en lugar de al Asda de Tamworth.
No sé que idea de sedentaro habrá sacado Dan de mí. Por supuesto me entusiasmó la idea de conocer un pueblo nuevo, y así se lo hice saber.

Subió Dan a recoger no sé que cosas de su habitación que le harían falta. Fue el mismo instante que escogió Tony para despedirse, así que la despedida con su hermano fue breve y rozando lo inexistente.
Jose fue el encargado de abrirle la puerta, para lo que hubo que apartar antes el tendedero portatil que obstaculizaba el paso en la entradita trasera.
Nos volvimos a despedir Jod, Jose y yo una vez más a través de la ventana de la cocina.

- Jody.Is Liiichtfiiild too far from here? - Otra vez colé un "too" en lugar de un "very", estoy corrigiendo esa costumbre prograsivamente. Pero con "demasiado" en lugar de "muy", Jody me entendió igualmente.
Me comentó Jody que no, que no estaba demasiado lejos. Aproximadamente a unos diez minutos de Tamworth. A no-se-cuántas millas (por supuesto no presté atención a este dato. Todo lo que sea más de una milla, que es la distancia entre Piccadilly y Kingsbury, deja de ser una "longitud" y se convierte en un "paseo/trayecto".
Jose acababa su desayuno.

Bajó el inglés y dedicamos los británicos y yo una mirada ligeramente desdeñosa al pijama que aún vestía Jose.
- Mmmm... ehmmm... ... We are waiting for you - le dejé caer a ver si con eso acababa de percatarse del asunto -.
- Are you waiting for me? - Preguntó a la congregación en ese tono que acarrea implícito un par de "ooops!" -.
- Yes - terminó de aclarar Jody.

Jose estaba arriba vistiéndose con presunta celeridad, Dan haciendo algo en la cocina y Jody y yo ya estabamos en el saloncito, próximos a la puerta.
No tardó mucho en aparecer el anteriormente conocido como "el chico del pijama que aver qué espera para subir a cambiarse". Pasaron un par de minutos y el aún conocido como "crazy as a goat" seguía en la cocina.
- Waiting for you Daniel Haynes - fue Jody esta vez la que metió algo de prisa -.
Y Daniel llegó.
Y faltaban unos cinco minutos para la una de la tarde.
Y dejamos salimos de la casa.
Y partimos hacia "Liiiitchfiiild".

***

El trayecto en coche deparó que cuando llegamos al cruce que siempre Daniel toma a la izquierda cuando vamos a Tamworth, lo ignorara y siguiera hacia adelante.
No tomé el tiempo pero, efectivamente unos diez minutos después de haber pasado de largo la desviación a Tamworth, llegásemos a un nuevo pueblo.
Sonaba "Billy Jean" de Michael Jackson en la radio del coche que no paraba Jody de toquetear. Canturreos de Jody y el autor. Explicaciones a mi compatriota de cuánto me agradan las canciones del negro albino antes de que éste perdiese completamene la cabeza. Y en paralelo, Jod apúntándole al idem (compatriota de ella) que tomase cuenta de la letra: "But the kid is not my son!!!! ooooh ooh!".
Pueblo estándar el tal - aún en esos momentos - "liiitchfiiiild". Pero visiblemente mayor que Tamworh.
Cuando ya atravesábamos lo que parecía ser el centro del pueblo, vi un grupo de asiaticos uniformados con equipaciones de futbol. Curiosa estampa: un equipo juvenil (¿quince años?) de fútbol asiático en un recóndito pueblo de Birmingham.

Llegamos a un pequeño edifio/garage y nos enteramos allí, a través de un cartel que así lo indicaba, que los Domingos no hay que pagar por el aparcamiento. Jose comenta a los ingleses lo extraño de sus costumbres y abandonamos el garage tras recriminárseme no haber dado al pestillo - (hoy, seis dias despues, manengo mi pensamiento de que la obligacion era de Jody) -.
Con el chaleco de cuello alto y el chaquetón me empezaba a asar de calor pero recurrí - como otras veces - a la autosugestión: "No tengo calor, no tengo calor. Incluso hace un poco de frío". Suele funcionar y aquel día no fue una excepción. No es que no haga frío - que lo hace y todos los días -, es que como el frío es "tan constante", acabas por acostumbrarte rápido, siendo posible asomarse a la puerta en camiseta a las once de la noche durante unos cinco minuto sin que llegue a asomar la hipotermia.
NOTE: no es extraño ver por las calles a chavales en mangas cortas o - JP, cuán equivocado estabas - chavalitas y muchachas luciendo ombligo (al caso de las minifaldas no he llegado a encontrarle explicación).

En un par de minutos estábamos paseando por las callejuelas comerciales. Peatonales; bastante similar al centro de Dos Hermanas con la salvedad de que en Litchfield - por fin me fijé en una placa con el nombre - hay más asiaticos por las calles, y la mayoría de la gente se entiende en inglés.

Entramos en la tienda de Vodafone y pensé que a Dan se le había antojado cambiar otra vez de móvil, aún sabiendo que el último lo compró la semana anterior. Lo comento con Jose y me cuenta que la idea de entrar ha sido suya, que no le funcionan los mensajes con su tarjeta SIM anglosajona y quiere informarse de por qué le ocurre esto.
Desinteresado en el género expuesto en cada una de las paredes del local, me asomé a la puerta y me sentí intrigado observando la cantidad de viandantes asiáticos (siete por ciento calculo, lo que me parece bastante) que pululaban por las calles.
Mis tres compañeros seguían ocupados en la tienda: Jod mirando móviles y la pareja restante atendienedo a las indicaciones de la muchacha "encargada senior".
La "encargada junior" me tomó por un nuevo cliente al verme acercarme al mostrador y me descubrío entonces un nuevo formato de saludo coloquial: "Hi ya!". Le indiqué que acompañaba al tumulto que se había atrincherado en su local hacía unos diez minutos, y la jovencilla negra, tras el "all right" de rigor, volvió a su trabajo de anotar algo en un impreso.
Aparecieron nuevos clientes/mirones en la tienda mientras nosotros estuvimos allí, y a todos se les recibió con un "Hi ya" de la "encargada junior".

Breve paseo de apenas cuarenta pasos y fue "Boot" el nuevo establecimiento en congratularse de nuestra presencia.
Bastante estúpido el stock.
Dan cogió una caja de aspirinas, que seguro que no eran aspirinas, pero que no me interesó el detalle lo suficiente como para que tomase nota de la marca en la libreta.
Aquel BOOTS - es una cadena de comercios que vende de todo pero que no reparte equitativamente los productos entre sus locales - era una mezcla entre farmacia y tienda de ultramarinos. La clientela compraba cajas de pastillas como si fueran chocolatinas - cuando no se daba el caso de que adquiriesen ambos artículos -.

La iglesia fue el siguiente edificio en llamar nuestra atencion. O la de Jose y la mía al menos.
Frente a ésta había un McDonald's, y cual chucho que da con una esquina o neumático aún por marcar, Dan entró a hacer su obligada visita al "toilet". Jody entró también. (... están locos estos ingleses).
Le escuché a Jose decir algo acerca de un belén. Le dejé tomar la delantera y me dirigí hacia una esquina relativamente alejada desde donde pude tomar una foto del edificio entero. Salió chula.
Volví a la plaza de la iglesia y me reuní con el compatriota ante la puerta de la misma.
El belén resultó ser unas figurillas planas de madera de caoba colocadas sobre la cornisa del pórtico. Completo: María, José, Mula, Buey, Gazpar, Baltasar, Melchor y el Niño, pero un tanto cutrecillo. Aún así no deja de ser uno de los mejores belenes que hemos visto. NOTE: los anglosajones no tienen muy clara la existencia de historia biblica detras de la Navidad; aparte de 'regalos', 'tarjetas de felicitacion' y 'Santa Claus', es difícil sacar más datos de la definicion de "Navidad" de un inglés.


(To be continued...)

Nada nuevo bajo el sol: "el jamon postal"

Y seguimos sin el adsl (pero al menos la conexion de "tanto tiempo estas conectado, tanto que le supondra a Daniel un plus en la factura telefonica" si funciona) - he de volver a configurar esto para volver a disponer de tildes -.

Se fue Andrei (el frances, ruso de nacimiento) y ya tengo habitacion propia que debo adornar con cualquier poster orientral "or something like that" - estoy preparando un nuevo glosario de terminos y expresiones, no preocuparse -.
De momento ya dedico tiempo a estudiar lectura y escritura de kanjis con un librillo que me compre en "Borders" hace unos pocos dias. Ademas puedo leer por fin en el autobus ya que no me supone demasiado problema la lectura de ingles "tecnico". Con los otros necesito un diccionario al lado para avanzar en el texto.

Bueno, pues a lo que iba en el post. A poner la direccion donde aquel dadivoso visitante que lo quiera puede enviar sus paquetes postales con jamon, cania de lomo, polvorones, chorizo de Cantimpalo, un par de estuchitos de los moros para guardar cds - aqui la pirateria no esta lo suficientemente extendida y un estuchito birrioso para veinticuatro cedes cuesta cinco libras - o avios para preparar un puchero.
Haganlo a la siguiente direccion:

ANTONIO BRUCE RODRIGUEZ FERNANDEZ
LEA MARSTON HOTEL & LEISURE COMPLEX
HAUNCH LANE
SUTTON COLDFIELD
WARWICKSHIRE
B76 OBY
ENGLAND

**********
NOTA PA' LA ABUELA: Que si, que yo como, y que no estoy mas canijo - en la cocina pico siempre que la oportunidad se presenta -; pero los espanioles estamos empezando a olvidar como sabe la comida de por ahi abajo y nunca viene mal picotear algo de jamon con unas aceitunillas (de eso si tenemos, gracias).
**********

Bueno, ahora la primera parte de la visita a Litchfield.

See you in a bit! (the meaning of it is "ahora os veo", que despues me critican que escribo mucho ingles y que hay gente que se puede quedar descolgada en ciertas partes).

martes, 7 de diciembre de 2004

COMPÁS DE ESPERA

El señor Antonio Bruce Rodríguez Fernández comunica a todos los seguidores de su blog que por motivos ajenos a su voluntad, el blog se verá interrumpido por unos días, (espera que pocos).
Los motivos: Daniel ha contratado línea ADSL y cancelado la anterior. El trámite ocupará unos días y por el momento la casa está sin Internet.
En breve, volveremos a tener noticias de nuestro emigrante.
Firmado
su secretaria eventual (Desde Alcalá, saludos)

jueves, 2 de diciembre de 2004

Go shopping!

  • Como me he pasado durmiendo desde que llegué a casa el día anterior, me despierto plenamente descansado a las cinco menos veinte de la mañana (me acosté a las seis de la tarde). Bajo a la cocina, me preparo mis tostadas y mi "Nesquick", y me pongo a leer con la ayuda del "Babylon translator".
  • A las siete menos veinticinco se despierta Jose. Se prepara sus sandwiches y a toda prisa salimos a esperar el autobus con destino Kingsbury para una vez allí tomar el que lleva a Birmingham. Él va a sus clases, yo de compras (y curioseo).
  • Llegada a Birmingham sin incidentes. Jose ha estado estudiando durante el viaje, yo tratando de componer el segundo soneto para la historia/post "de cuando Dan se olvido las llaves dentro del coche". NOTE: seguiré intentando darle forma a esa memorable historia pero a veces estoy por desestimar la lírica para la narración de esos acontecimientos.
  • Nos separamos en la plaza de la Victoria.
  • En el escaparate de la tienda de fotos autografiadas ("Sportizus") he visto una foto de Reyes (vistiendo la camiseta del Arsenal) por £110.
  • Curioseando el "minicentro" comercial doy con un "todo a una libra": "Poundland". Me da la impresión de que algunos artículos tienen una calidad notablemente superior a la de sus pares españoles, aunque bien es cierto que son mas caros.
  • Unas quince personas esperan ante las puertas del Argos su apertura. En cuanto llego yo las abren (nueve y treinta).
  • En el Gamestation de aquí veo un "Virtual Boy" (pre-owned) por £149.99 - Toda una reliquia que de ser muy rico no dudaría en adquirir -, las "Dreamcast" por veinte.
  • En una esquina una tienda de ropa raperilla cuyo interior regentan seis personas negras. Me siento un poco demasiado blanco al entrar pero aún así decido ver con qué me encuentro. Todo muy chulo pero muy caro. Algunas prendas se vendían como ropa "Harlem". La chavala me pregunta algo. Deduzco la pregunta y respondo con "I'm just looking". Se marcha.
  • Ahora veo unas prendas de deporte del "tokio Panters" muy chulas. Pero siguen siendo caras y no estoy por lanzarme al consumismo exhacerbado. Lo siento Frodo, tu regalo habrá de esperar aún. NOTE para Frodo: ya he puesto en marcha el maquiavelico engranaje que nos proporcionará el ansiado lecho - de valde - en el país del sol naciente; un día de estos empezaré a dar detalles.
  • Empiezo a pensar que no resultaría difícil perderse en el minicentro
  • A saber qué me habrá dicho la dependienta de la tienda re relojes (la que vestía la diadema con astas de reno de peluche rojo; la otra no me ha dicho nada). solo le he conseguido coger un "here". "Just looking". Precios decentes pero no me interesa el género.
  • Me acabo perdiendo y acabo apareciendo en el Bullring. Todo lo que me ha gustado me ha seguido pareciendo caro. No veo cartelitos con ofertas por ningún lado, y eso que los busco con fervor.
  • Primer dependiente al que consigo entender: en "Dixons XL" (electrónica, fotografía e informática). "You need helping?" "No, thank you. I'm just looking". (Parece que la frase funciona). Precios decentes pero no me interesa el género.
  • Visita de rigor a "Borders" y encuentro el regalo de Jesús; tal vez un tanto inservible - es algo así como un platillo con la leyenda "recuerdo de Torremolinos" pero más... digital. sólo resta el de Paz para cerrar el paquete de Utrera. Tanteo dejarla fuera y meterla en el cupo de la familia. Los regalos de la familia no tienen fecha definida de entrega. A mucho tardar para cuando yo regrese y para eso aún queda un tiempecillo prudente. Por supuesto ha caído el libro de Pratchett de rigor: "The Amazing Maurice and his Educated Rodents" (literatura infantil). Voy por la página ochenta y siete de "Soul Music".
  • Me paso más de media hora en la tienda de Vodafone. Poco después de entrar se me acerca un chavalín al que le explico sin demasiados problemas que el móvil no me funciona desde hace aproximadamente dos semanas. Antes le tengo que decir que soy español y que trate de hablar ma´s despacio. El chaval muy inquieto y nervioso me apunta varias veces "I don't know, sorry. I'm new" y se señala una plaquita colgada con imperdible en la camiseta que lo corroboraba: "I'm new". "Lo siento", "un minuto" y "gracias" con bastante buena pronunciacion fueron algunas de las cosas que también me dirigió el flamante - segundo día - empleado de la tienda de Vodafone. Avisó a un hombre bastante más tranquilo y conocedor y nos pasamos éste y yo un buen rato tratando de averiguar cuál era el problema del móvil. acabamos llamando a Vodafone España donde me dijeron que probase a configurar manualmente la red. Se lo comuniqué a Tom - por ese nombre escuché que lo llamaban - y tras unas cuantas operaciones más logró que el movil volviese a la vida. Tambíen se había quedado sin saldo. Recarga de diez libras. Agradecimientos y despedidas. Muy buen trato. Volveré a recargar.
  • Entro a curiosear una tienda de ropa femenina, complementos y tonterías. Nada que puead incluir en la lista de regalos. Al salir una muchacha, cuya presencia no había advertido hasta entonces, me dice algo. Me quedo clavado durante unos segundos procesando el sonido. "Thank you for coming. Nos sonreimos y abandono la tienda.
  • Deshaciendo el camino andado por la mañana anoto que la foto y firma de Thierry Enry cuesta £250.
  • La vanda en la casetilla-auditorio de Victoria Square se ha puesto a tocar a viento "I wish you a Merry Christmas".
  • Pido en uno de los tenderetes "a red sausage" (£2.50). En parte porque tengo hambre, en parte para ensayar la pronunciación: "red sosidgz". El chaval ha de confirmar conmigo lo de "red". La banda sigue tocando.
  • En el balcón de un callejón comercial, me encuentro con un coro de niños con uniforme escolar cantando villancicos, profesora (supongo) dirigiando y otra señora al piano. Suena bastante bien. Un grupito de tres mujeres y yo aplaudimos a los finales.
  • Me encuentro con Jose - llegué yo antes - en la parada, y a posteriori con Adi y su madre. Vuelta a Piccadilly.

Segunda planta del Bullring bastante tranquila:
http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/br2f.jpg

lunes, 29 de noviembre de 2004

Sueño cambiado: To Tamworth

(27 Noviembre)

  • Abro los ojos y cojo de encima de la mesita de noche el reloj. Son las seis y media de la mañana y recuerdo que cuando me fue imposible seguir aguantando a Shirley McLain y me fui a la cama, eran las dos menos diez de la madrugada. Trato en vano de volver a dormirme.
  • Enciendo el ordenador pretendiendo ponerme a escribir el capítulo final de la odisea en Birmingham del fin de semana anterior. La contraseña del Windows XP no funciona obligandome a buscar una alternativa.
  • El DVD de "Bend it Like Beckham" que me ha dejado Jody alegando que es muy divertida no me parece lo suficientemente tentador. Cojo el "Bus Times" del tablon de notas donde lo dejamos pinchado despues de cadapertinente consulta.
  • A las siete y cuarenta y seis pasa el primer autobus. Hago tiempo ojeando las mil doscientas páginasl del catálogo del "Argos".

  • Llega el autobús y el billete más pequeño que tengo es el de diez libras. Descubro con espanto que soy el primer pasajero del día, y tras preguntar tres veces al chófer, de tres maneras distintas, a mi cerebro llega la información de que no tiene cambio y no le es posible cobrarme. Reacio yo a bajarme e intantando que alguna idea surja espontáneamente por algún lado. Y la idea emerge de boca del cochofer (junto con el chofer del autobus y el que subscribe, viajaba otro hombre con uniforme de conductor de autobus que se encargaba de dar conversacion a su colega). Este hombre piensa que sería posible llegar a Kingsbury y cambiar allí en alguno de los comercios frente a la primera parada (frente de "White Swan"). El chófer en ejercicio lo ve con buenos ojos y nos vamos a Kingsbury.
  • En algo menos de cinco minutos estamos frente a White Swan. La parada está vacía. Abre la puerta y me dice algo que contenía la siguiente informacion: "Go to change. We'll wait for ya in here" (del in no estoy muy seguro).
  • Sin demora entro en la unica tiendecilla que veo abierta y que casualmente era la más cercana a la pararda (unos diez metros). No veo a nadie. Intento que alguien se aperciba de mi presencia: "Hello!?" Funciona y aparece una mujer de exigua estatura. En la tienda hay muchas tarjetas de felicitacion y chucherias varias.
  • Could you give me change from ten pounds please? I need three pounds for the bus,
  • ... - (Mirada escrutadora)-.
  • I need three pounds - Iinsisto-.
  • ... - (Mirada escrutadora y algo preocupada)-.
  • Acto seguido cojo un para de chocolatinas "New Nestle Hero Caramel" del mostrador (0,37£ each) y se las enseño. "These ones please".
  • Me da el cambio, yo guardo mis chocolatinas y salgo a toda prisa a pagar mi "return ticket to Tamworth" NOTE:he de apuntar que esta vez si me entendió el chófer a la primera lo de "return"; y no, no era el de la otra vez, era un chófer disitnto.
  • Todos contentos. (2,70£). To Tamworth.
  • En Tamworth me encuentro con que están montando el "Tamworth Market" ("los gitanos de Alcalá pero con tenderetes más coquetos") por todas las calles del centro. No llegan a ser las ocho y media de la mañana y son muy pocos los comercios abiertos.
  • En el centro comercial sólo se ve trabajar al personal de cafeterías, aunque tras los escaparates se puede ver como los empleados empiezan a dejar las cosas listas para las inminentes aperturas. En la puerta del "The Works (publisher outlet)" miro un folio que informa sobre los horarios de apertura del establecimiento en cuestión: "Saturday 9 a.m.".
  • Salgo del centro comercial y doy cuenta de una de las chocolatinas. Echo en falta un vaso de leche para acompañar al chocolate.
  • Opto por echar un vistazo a la parte trasera de la catedral y cómo no, me encuentro rodeado de lápidas mortuorias (en este caso "honrando la memoria de aquellos que entregaran sus vidas en pos de la libertad para con sus iguales). Anexa, la biblioteca de Tamworth. Y como esta vision ha dejado de ser algo nuevo para mi, me sienteo en un banco tras haberme entretenido durante unos segunos observando los movimientos de un ave común por aquí - es fisicamente como un pingüino que hubiese decidido por fin completar su evolución lógica-.
  • Foto para "inmortalizar" el momento: http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/creepy.jpg , y el campanario comienza a anunciar la llegada de las nueve en punto de la mañana.
  • En el centro comercial, la primera tienda a la que entro es "The Works (Publishers Outlet)", donde por noventa y nueve peniques compro una guia de frases en español para Dan. NOTE: hace un momento (en la actualidad actual, no la actualidad del relato) he tenido que ponerme a explicarle la existencia en el "Spanish" del género de los sustantivos.
  • En el "MHW" encuentro el regalo para la Eva de Alcalá (y éste lo tenía en la lista de los difíciles; noto un leve cosquilleo de orgullo por mis entrañas).
  • Ahora en "all:sports". Doy con el regalo que estuve sopesando podía ser correcto para el Peluzo. Me paso más de cinco minutos mirando tallas del artículo en cuestión. A saber cuál utiliza el Pelu. Aparece la jovencilla que me saludó al entrar [Flashback] "Good morning. You all right?" [Fin del flashback].
  • Can you help me? - le digo. Y le muestro el artículo que me interesaba - Do you have a biger one?
  • What size?
  • Uff... I don't know. This is too small and this is too big - rercurro a lo fácil -.
  • Too small and too big. Ok - tras señalar me localiza y ofrece una treinta y dos en color blanco -.
  • Is this the only blue one? - No estoy muy seguro de haber construido una frase comprensible, pero la chavala me entiende -.
  • Yeh - me confirma tras echar un vistazo al género -.
  • Ok then. This one could be - Apruebo y me quedo con el artículo en color blanco -.
  • Apunto aquí que he salido con la prioridad de ir cerrando pronto el paquete de regalos destino Utrera que quiero tener preparado antes de Navidad. Pretendo hacerlo llegar al piso de Cristina no después de su cupleaños (29 de Diciembre).
  • En el "Argos" el joven (todos los empleados de los distintos establecimietnos a los que accedo son visblemente más jovenes que yo; quizá omita estos datos dándolos por supuesto de aqui en adelante para no repetirme tanto) cajero, el joven cajero del Argos es una ametralladora disparando palabras. Tenemos nuestras dificultades. Resulta ser que intenta confirmar conmigo los artículos pedidos. Acaba mostrándome su monitor al finalizar cada una de sus frases seguidas con prontitud por los correspondientes "Sorrys/Pardons" míos. NOTE: el Argos es una tienda en la que se compra por catálogo: 1) Miras el inmenso catalogo y decides qué deseas adquirir. Apuntas el código del artículo en unas hojillas que hay dispuestas en las distintas mesitas del hall y, si quieres puedes confirmar el código en la máquinita que también hay en la mesa para saber si se corresponde con lo que tú deseas. 2) Llevas la hojita al cajero donde quien te atienda confirmará los productos pedidos contigo. Le pagas si está todo correcto y obtienes un ticket factura con un número de pedido. 3) Tomas asiento y te pones a mirar el monitor para controlar el paso de tu número pase de mostrarse en una de las columnas inferiores a la fila de arriba. En cualquier caso también puedes atender a la megafonía, en cuanto digan "Casher number one nine hundred eleven, to you collection point, please" te acercas al mostrador del almacén. 4) Le das el ticket a quien vaya a atenderte y te lo sellará una vez por cada artículo listado. Te mostrará los productos y los guardará en una bolsa. Te da las gracias, le das las gracias y has finalizado tu compra.
  • Salgo del Argos con los dos regalos para las pitufillas de Utrera y un paquete de cuatro pilas recargables Energizer (Jose me perdió dos de las cuatro que tenia en casa). Ya puedo tachar cuatro personas más de la lista de regalos pendientes.
  • Vuelvo a casa en el autobús de las once.

domingo, 28 de noviembre de 2004

Ulises (Final chapter)

Cuando finalmente lleguó el autobus estaba demasiado cansado para curiosear la hora. Había rechazado también la idea de conectar internet, a mi llegada a la casa, y dediacrme a escuchar el Real Madrid contra el Barça; ya me enteraría al día siguiente tras un reparador sueño.

Tomé asiento - aproximadamente en mitad del bus, en el lado derecho - y empleé mi tiempo en dar pequeñas cabezadas durante el inicio del viaje.
Cuando me parecía haber estado descansando más de lo debido echaba un rápido vistazo al móvil y comprobaba que no había tenido los ojos cerrados más de cinco minutos la mayoría de las veces.
El móvil sólo me ofrecía comprobaciones sobre la ruta: duración de la cabezada que en ese momento hubiese dado y tiempo estimado para alcanzar Piccadilly Crescent. Mi cerebro ignoraba por completo la hora que pudiera ser. El duelo "Madrid-Barça Vs cama" había obtenido a su ganador por KO técnico.

Volví a levantar una vez más la cabeza después de otro intervalo de descanso.
Gracias le día a la Casualidad (de vez en cuando se presenta), que quiso que la jovencilla gótica - a cuyo lado esperé durante un rato en la parada de Birmingham y entonces ocupaba el asiento de detrás - tuviese algún problema más de lo que se podría suponer a la hora de abandonar la butaca para bajar: zamarreó mi asiento unas cinco o seis veces y aún no me explico como consiguió lograr tanto ruido sin carga alguna.
El torbellino sirvío para apercibirme de que nos encontrábamos ya en Kingsbury, en la parada de White Swan; ya solo habríamos de recorrer una milla para llegar a Piccadilly.

Me obligué a estar más despierto en espera de mi parada. No me costó mucho trabajo por haberme supuesto una inyección de ánimo el creer que mi aventura tormaba a su fin inminentemente.
Segundos más tarde de abandonar White Swan conseguí estar aún más despierto. Habíamos pasado de largo la carretera que lleva a Piccadilly. Nos adentrábamos un poco más en el coqueto Kingsbury. Pasar frente al Coop no entraba en lo previsto.

En la siguiente parada - aún en Kingsbury - subieron un montón de jovencillos prestos para iniciar una noche de marcha; me empezaba a suponer que en Tamworth, en el Chicago Rock y aledaños. Todos ellos, sin excepción, se dedicaban a ignorar los conceptos "frío" y "chaquetón o algo que abrigue".
Creí reconocer a una de las niñas como una de las camareras del hotel. Aproveché que pasaba delante mía para dejarle caer una mirada no muy disimulada esperando que ella si me reconociese a mi en el caso de que mis suposiciones fuesen ciertas.
Me ignoró y no le dí más vueltas al tema.
Y a partir de ese momento tomamos dirección a Tamworth, yo iba recuperando la vigilia exponencialmente, y los jovenzuelos comenzaron un cacarear que acompañaría al resto de pasajeros durante los veinticinco minutos de viaje restantes.

Cuando llegamos a Corporation Street - la calle donde se situan las paradas de autobuses en el centro de Tamworth -, ya había mirado la guía de horarios cinco veces y estaba bastante seguro de que el próximo autobús que saliera de Tamworth con dirección a Piccadilly era el ciento diecinueve que salía a las diecinueve veintisiete.
Eran las seis y media cuando abándone el autobús, y aún eran las seis y media cuando volví a entrar para confirmar con el chófer la llegada del próximo "to Piccadilly". Me dijo que en una hora llegaba.

A esperar una hora entonces. Siguiente escollo a solventar: me estaba meando.

Emprendí un nuevo paseo en busca esta vez de las calles comerciales - quedaban al lado, cincuenta o cien metros -. Chaquetón negro con el cuello alzado para resguardarme del frío tanto como me fuese posible, gorrito rojo y mochila.
Me encontré con un grupito de niños (les calculé unos quince años) sentados frente al Chicago Rock Café, todavía en Corporation Street. El gordito me dijo algo.
- Sorry? - ya por aquel entonces (la semana pasada) dominaba los "sorry's" a la perfección.
- To smoke, mate - me aclaró el gordito, haciendo el gesto de que agarraba un canuto con dedos indice y corazon, y repetidamente se lo acercaba y alejaba de la boca.
No me cupo duda alguna. Me preguntaban si podía proveerles de algún aliño para el tabaco.
- Haven't got. Sorry mate. See ya.
Con esas tres frases me despedí de los jovencillos fumetas y proseguí la marcha.

Alcancé el McDonald's, cuyos servivios utiliza Daniel cada vez que pasamos por enfrente (empiezo a pensar que lo hace "lo necesecsite o no"), y por fortuna seguía abierto en contraste con la mayoría de establecimientos restantes.
Entré y las chavalas del mostrador me dedicaron una mirada de la que deduje que me tomaban por un cliente. Me hice el despistado.
Miré tras la escalera. Ahí no había servicios ninguno.
Miré la mesa donde estuve comiendo la semana anterior. Seguía estando ahí. Tampoco ésa era la ubicación de los servicios. Me seguí haciendo el despistado ante el estupor de empleadas.
Subí las escaleras y me encuentré con un cordón y un cartel informando de que esa zona estaba ya cerrada. Dí por supuesto que los servicios debían estar en la planta de arriba.
Bajé las escaleras haciendome el despistado. Empujé la puerta. Y salí del McDonald's.

Mi vejiga no paraba de informarme de que necesitava una evacuación urgente, como si no lo supiese yo ya.
Calle abajo veo a una mujer salir de un callejón procedente del centro comercial. Pensamiento: "podría ser...".
La mujer no advirtió mi presencia. Se marchó. Y yo tomé el camino dejado por ella encontrándome con un centro comercial aparentemente vacío. Todos los comercios estaban cerrados.

Encontré los servicios. Cerca de la entrada un coche de bombero y un helicóptero por una libra te sumergirían en un fantastico mundo de vaivenes y pitiditos estridentes; pero decidí dejar eso para otro momento.
Cartelito de minusválidos. Cartelito de señoras. Cartelito de minusválidos y caballeros.
Dentro había una chavala encargándose de la limpieza de los lavabos. Era la primera persona que descubría en el centro.
- Can I use it? - le consulté un tanto apurado ante la idea de estropear su pulcro trabajo.
- ... - Me dedicó una mirada que llevaba escrito en castellano "qué se le va a hacer. Anda, arrea".
Entré en uno de los urinarios amparados con puertecilla. Me concentré en apuntar con toda la corrección posible e hice propósito de que si fallaba en algún momento, evitaría dejar constancia de mi falta de puntería utilizando un poco de papel higiénico.
No hizo falta.
- Cheers! See ya! - y salí de allí.

En el interior del centro comercial, el aire acondicionado hacía relativamente cómoda la espera del autobús. Me puse a mirar escaparates.
Un poco después estaba sentado en un banco dejando vagar libremente a mis ideas.
No tenía claro si el centro se mantendría abierto por la noche, o si por contra mi tiempo allí probablemente no fuese a durar mucho.

Y esa pregunta fue resuelta cuando apareció por la lejanía de uno de los pasillos un hombre ya entrado en años y que portaba un enorme manojo de llaves. Me dijo algo.
- Sorry? - espeté yo y me puse a caminar hacia él.
- You have to use that door, over there.
- That door? - le pregunté, más por confirmar lo entendido que por tener dudas sobre si me señalaba la única puerta visible (en el pasillo de los urinarios, el helicóptero y el coche de bomberos), o se refería a otra.
Empezó a caminar buscando en el racimo de llaves y yo seguía sus pasos.

Llegamos a la puerta que estaba abierta. La llave que buscaba sería para cerrarla una vez estuviese yo fuera. Me volvió a dedicar una buena racion de frases a las que no supe dar coherencia con lo poco que logré entender.
- Sorry. I know little English. I'm Spanish - eso solía funcionar para aplacar discursos acelerados, así que recurrí a la frase de marras-.
- Ok, ok. It's all right, it's all right - me dió la impresión de que con la nueva información el abuelete empezaba a encontrar algo de lógica al hecho de haberme encontrado sólo en el centro comercial al las siete de la noche-.
- It's not all right - respondí por instinto reflejo. ¿Puede estar bien no entender lo que otra persona te está diciendo? Me reafirmé en mi idea de que el rompecabezas del abuelete veía encajar por fin sus piezas; debía de ser eso -.
- Well... Pass across the garage and, in the end... turn right.
Confirmé la información repitiéndosela y escuchando su "yeh" aprobatorio.
Le dí las gracias y abandoné el centro comercial de Tamworth atravesando la planta del aprcamiento y girando a la derecha una vez que llegué al final del recinto.
Me encontré con el parque.

A las siete y cinco volvía a estar en la parada de autobús esperando al ciento diecinueve.
Los jovencillos fumetas habían abandonado su campamento de hace media hora.
Me senté y dí nuevamente libertad a mi cabeza para que se entretuviese pensando lo que le viniera en gana.
El cansancio de Birmingham había desaparecido.
Había dejado lugar a la impaciencia de Tamworth.

Al cabo de un rato apareció un hombre visiblemente sofocado que me preguntó a toda prisa por si ésta era la parada del ciento diecinueve.
Le dije que sí (considero un logro haber entendido todo lo que me habló ese personaje).
Acto seguido miró en el panel de la parada los horarios y me consultó por la hora que era.
- Twenty past - yo, escueto.
- What? Twenty past six, seven? - Nuevamente, me hablaba de una manera que parecía que le iba a dar un ataque cardíaco en cualquier momento.
- Seven - informé, mientras para mis adentros pensaba que ha de ser difícil vivir tan desorientado.
Pareció calmarse un poco, se retiró al pollete que rodeaba el parquecito de Corportaion Street. Y volvió la tranquilidad. Y en diez minutos estaría allí el autobús.

Entran en escena un joven, la chavala a la que tomé por camarera y que me ignoró en el autobús, y una amiga de ésta (supongo, ya que llegaron juntas). El chaval se queda depié tras la parada. Las niñas se sientan también en el pollete.

A las siete y veinticinco aparece un hombre (entrado tambien en años) de apariencia descuidada, pantalones vaqueros bastante gastados, zapatos que aún lo estaban más y camiseta de manga corta que permitía ver multiples tatuajes sobre sus brazos.
Éste si se refujió bajo el techo de la parada. Y para colmo comenzó a darme conversación.
Deduje por su aliento la ingestión de al menos tres pintas de cerveza y al menos el doble de cubatas.
- It's very cold mate.
- Yeh - le corroboré mientras moviá alejaba pies, dismuladamente, un poco de los suyos -.
A esto le siguieron una docena de referencias más al frío que hacía, sumadas a sendos sutiles movimientos míos tratando de aislar al borrachín en la parada.
Una ligera eclosión de sobriedad le hizo pensar que se estaba repitiendo un poco y viró la conversación (monólogo borrachucil aderezado con varios "yeh" míos cada vez que veía oportuno encajarlos).
Empezó a hablarme de no-se-qué de que no pagó el ticket la última vez que tomó el autobús. Se le veñia muy orgulloso de su azaña:
- Where is the ticket? There's not tiket mate, there's not tiket. And... job done, mate, job done. Weeee heeeee heeee - Risas borrachuciles mientras yo ponía cara de "impresionante, impresionante" y continuaba dando ligeros pasos procurando una lejanía cada vez mayor para con el borrachín.

A las ocho menos veinte aún seguíamos todos en la parada y una bajada de azucar había dado con el, hasta entonces animoso, borrachín en el asiento de la parada. Sus azañas y quejas meteorologicas me las relató estando depié.
Me dió por preguntarle al chaval sie staba esperando al ciento diecinueve porque empezaba a preouparme y si repartía pesar con más gente, obviamente cabíamos a menos preocupación por cabeza.
- Are you waiting for the one hundred nineteen?
- Pardon? - y yo que pensaba que la frase me había quedado bien; incluso mi pronunciación la dí por regular alta -.
- Waiting for the one-nineteen? - pensé que quizá los numeros no se le dieran bien al chaval y opté por simplificar -.
- Ah! the one-one-nine - el chaval me confirmó lo que pensé; los números complejos son para él aquellos de más de dos cifras -.
- Yeh!
- No, I'm not waiting for it.

Menos cuarto y el autobus sin llegar. Sólo se veía un autobús parado detrás de la plaza y la supuesta camarera atravesó el parquecito en dirección a él.
Yo regresé al resguardo de la parada que volvía a ser lugar tranquilo y seguro.

Un par de minutos despues regresó la chavalita y le dijo algo a su compañera y, luego, al hombre sofocado.
Escuché unos preocupados "Why?".
Escuché unos inocentes "I don't know" (NOTE: en este caso la traducción sería "y yo qué sé, habla tú con el chófer.").
El chaval de los números sencillos fue el siguiente en recibir la información. Más "why?" y yo me acerqué a ver que pasaba.
- The chofer have told me that there is no more buses today...
- Why!!?? - Lamentándolo mucho no pude reprimir my "why?"-.
- I don't know ¡ volvió a repetir la chavalita, esta vez a mí.
- Ok... cheers - resignación.

El borrachuzín dedicó un poco de atención a la escena, se levantó y puso fín a su papel en el relato. La rubilla-supuesta-camarera se apartó con su amiga a donde anteriormente estuvieron sentadas, extrajo un móvil de su bolso y llamó a alguien (a quien no conozco pero que presupongo sería un familiar o amigo que las devolvería a las dos a Kingsbury).
Yo le pregunté al chaval por la ubicacion de las "phone boxes" y me acompañó unos metros más adelante hasta que las tuve a la vista.

[Flashback]
- Sería conveniente que cuando salgas por ahí te lleves apuntando el número de la casa - Me apuntaba Jose la noche anterior cuando hablábamos de que iría a emplear mi día libre en visitar Birmingham -.
- Ok.
- Y el número de Toni también es bueno que lo tengas, si pierdes el último autobús y tienes que coger un taxi, Toni siempre te va a cobrar menos que caulquier otro. Luego te lo busco.
- Ok.
[Fin del flashback]

Cuando llegé a la cabina sólo tenía el número del móvil de Jose.
Tuve que utilizar una moneda de cincuenta peniques porque no tenía los veinte peniques que suponene el mínimo para poder llamar. Inserto la moneda y tecleo el número copiándolo de mi móvil, que previamente había dejado apoyado encima del teléfono, en el que previamente había localizado el número de mi "housemate" y lo mantuve en el display.
La intención era conseguir el número de casa para llamar a Daniel e intentarlo convencer de que viniese a recogerme.
El móvil debía estar apagado o fuera de cobertura.
Colgue.
Intenté tomar mi cambio a sabiendas de que las cabinas británicas no lo dan, y me llevé la primera algria en las ultimas horas. Ochentaydos peniques habían pasado en ese momento a ser míos.

Volví a localizar al chavalín de los números y le pregunté dónde podía coger un taxi.
- Over here.
Estábamos entonces frente a las paradas, al otro lado de la calle.
Llegó pronto un taxi. Le indiqué al taxsta que "to Piccadilly". El taxista que "Ok". Me despedí del predispuesto chaval de los numeros simples y, veinte minutos despues doce libras dieron conmigo en casa.



A costado trabajo pero...

"THE END" :)

miércoles, 24 de noviembre de 2004

Ulises (Chapter 3)

El siguiente establecimiento - ya caragaba dos bolsas pese a contar con una mochila vacía a mi esplada; me apercibiría del detalle un par de horas después - fue una especializada en tarjetas de felicitación y artículos similares (estas tiendas son aquellas que no dejaras de ver sea cual sea la zona por la que te hayas perdido).
Podía omitir el detalle, pero como tampoco la razón para ello es especialmente consistente, lo volveré a destacar: la tienda era enorme - y eso que era una tienda de tarjetas de felicitación; tiene su mérito.
Pasé indiferente ante las miles de tarjetas que se ponían a disposición del público. Los compradores que recorrían los pasillos sí miraban con interés, yo me limitaba a curiosear peluches y todo lo no realcionado con tarjetas (que no era demasiado, pero teniendo presente resultados he dejuzgar al menos como "suficiente")
Abandono el establecimiento con una nueva bolsa. Y la mochila a la espalda.

El asalto a mi cartera me llevó entonces a tomarme el día con más tranquilidad. Aún curioseé algunas tiendas más, pero unas aproximadas cuarenta libras en la cartera y aún el día por delante, mermaban un poco el espíritu consumista que había logrado aflorar con anterioridad.
Un par de tiendas de juguetes por ver si encontraba algo para las jóvenes de Alcalá o las babies de Utrera.
Agua.
Otra más que se llamaba alg así como "The Perfect Gift" (no lo apunté).
Agua igualmente. "Perfect Gift"? Era un mix entre "todo a cien" - no he visto ninguno todavía y empiezo a dudar de su existencia en el Reino Unido - y tienda especializada en reproductores de DVDs portatiles.

Consulté la hora en el reloj de mi móvil levemente adelantado. Marcaba una hora aproximada a la una y media y me pareció pertinente localizar un sitio donde tomar my lunch.
Dí alguna que otra vuelta al edificio con objeto de encontrar el establecimiento donde pararme a comer; ni que decir tiene que fracasé en la misión - estaba el centro comercial tremendamente concurrido y al suficiente numero de personas ya se le habia pasado mi idea por la cabeza antes que a mi.
Supuso aquello que decidiese abandonar el Bullring.

La puerta por la que salí dió conmigo mirando de frente al mercado de abastos birminghanés (tengo anotado en "tareas pendientes" aprender el gentilicio correcto). Estaba a la interperie, junto a una catedral (distinta a la que se encuentra no muy lejos de las paradas de los autobuses) y junto a un cónico arbol de navidad estilo new age, de metal, metacrilato, unos veinte metros de altura y adornado con una gran estrella sumamente estrambótica en su punta.

La correspondiente ojeada al mercado me hizo plantearme si comprar o no leche y un KitKat, si adentrarme o no en él, si realmente había tanta gete como me dio la impresión de haber y si los espacios entre hileras e hileras de tenderetes no medirían mucho de más metro y medio como me pareció advertir.
Apunte extra es que volvía a estar cayendo la lluvia desganada de casi siempre, y como siempre indolentes los viandantes ante tal hecho.
Por supuesto pasé del mercado y entré en el edificio contiguo - no exactamente contiguo a la catedral - que se anunciaba en un cartelito colocado sobre la entrada que atravesé como "The Famous Rag Market".

Resultó ser el "Rag Market" una extensión de lo visto fuera. Era un gran pabellón que albergaba algo así como un gran bazar. Tenderetes con telas, todo tipo de ropas relativamente baratas extraídas a saber de dónde, cacharrería y baratijas, e incluso mazos de "cartas Magic" y de "Yu-Gi-Oh!".
Además había aún más gente que entre los puestos de frutas y verduras del exterior. Marchábamos en trabajosa procesión.
Nada me interesó realmente.

Después de dar bastantes vueltas encontré por fín un sitio donde me pude sentar tranquiilo a comer.
Había visto a mucha gete por la calle ingiriendo todo tipo de porquerías mientras continuaban sus respectivas caminatas. A mi no me convencía tal idea.
Llegé al "Café Giardino".
Las comidas ofrecidas se mostraban en paneles repartidos sobre la barra - hubimos los clientes de tomar unas bandejitas de madera donde nos servirían -. Yo me decanté por el plato de "Meat Lasagne" por ser lo más parecido a las comidas que había probado antes de dejar la madre patria.
Descubrí a la hora de pedir mi rancho que "lasagne" se pronuncia "lasaña"; quén lo iría a imaginar:
- Miit lasaing pliis.
- Miit lasaña?
- Yeh!
Meat Lasaign, chips (of course) and a Sprite.

Seis libras con no-recuerdo-cuantos-peniques (algo carillo) me permitieron disminuir el bulto de monedas de la cartera. Me senté en la mesa frente a la caja. Deje la mochila y el chaquetón en la silla dispuesta a mi diestra, y las bolsas con libros, articulos comprados en tienda de deportes y artículo comprado en tienda de "regalos tiernos y entrañables" en la silla opuesta al asiento que yo tomé.
Saqué la libreta y tomé unas cuantas notas de lo acontecido desde la visita a la primera tienda de deportes donde no compré nada hasta el momento actual (actual en tiempo del relato).
Allí me vino la magnifica idea de utilizar mi mocila para guardar las compras.

Tras haberme saciado suficientemente en el "Giardino" me dediqué al callejeo sin rumbo. No pretendía adquirir nada más y aún no tengo muy claro por qué me puse a dar vueltas de aquella manera (la teoría de mayor peso a día de hoy es que ví apropiado conocer las calles de la zona para andar con más soltura en una futura visita) . Pasé unas cuatro o cinco veces por la plaza de la Victoria, idem por diversas calles a las que siempre accedía por un sitio distinto. Me encontré con la iglesia cercana a la parada de autobuses de Bull Street cinco veces - las tres últimas fueron inintencionadas pues ya me había aburrido y buscaba simplemente la parada para irme a casa.
La sensación en aquel instante fue que la iglesia era algún tipo de extraño epicentro al cual confluian todos los paseos si no se oponía una concienzuda resistencia.

Pasó más de una hora desde haber tomado la determinación de dejar Birmingham hasta que logré dar con Bull Street.
NOTE: Aunque eso del callejeo salvaje tampoco lo veo una mala idea en el caso de llevar zapatillas de deporte - o en esencia, algún calzado más comodo que el mío.

Miré el panfletillo con los horarios de los autobuses que muy oportunamente había cogido de casa y guardado en la mochila.
El siguiente autobús pasaría a las siete y veintiuno.
Mire el reloj a las siete y cuarenta y tres - mi reloj está adelantado pero no tanto -. Me senté y extraije nuevamente el panfletillo de horarios. Sobre la columna con los puntos de ruta del bus que parte desde Bull Street hasta Tamworth a las diecisiete veintiuno hay una marca: "NS". Hice memoria y recuerdé la advertencia de Jose del dia anterior:
[Flashback]
- Pero tienes que tener cuidado porque hay algunos autobuses que no salen los sábados. ¿Ves este por ejemplo de las diecisiete veintiuno que tiene la "N" y la "S"?. "Not Saturday". Este no lo podrías coger.
- Mmmnn... vale, entendido.
[Fin del flashback]
El siguiente pasaba a las dieciocho treinta y uno. Pese a la lectura y apercibimiento del detalle, yo no dejaba de mirar los números de los autobuses que fluian constantemente a la calle.

Se hacia evidente el sueño y el cansancio en forma de constantes bostezos.

Una imagen en mi cabeza: mi cama.

(To be continued...)

lunes, 22 de noviembre de 2004

Ulises, inciso en el post de - Fotos del day off

Ayer tenía off practicamente todo el mundo, menos Daniel que trabajaba de diez y media a ocho y media (noche) y yo de ocho a cuatro (noche).

Por darse tal circunstancia, aprovecharon "Ady" (Agnan, indio) y Ali (china) para hacernos una visita que más tarde se completaría con la de Sam.

Pizzas, chips, unas extrañas torrijas con queso que preparó Ali y el grato descubrimiento de que yo sé mas japonés que Ali (que lo ha tenido que estudiar durante seis años en el colegio pero que ya a olvidado casi por completo) dieron la tarde. - El tema del japonés salió a raiz de que el reloj de la cocina tiene kanjis chinos dibujados "bocabajo".
Más tarde se irían a un pub en Kingsbury, Jose, Andrei, Ady y Ali. Sam se había marchado ya a casa y los otros dos restantes teníamos que trabajar.

Ali, Ady y Sam trabajan en la cocina del hotel también: camarera (antes cocinera), cocinero y kitchen-porter respectivamente.

(La bufanda era debido a que estaba escuchando por la radio al Sevilla - y había que crear ambiente -, y porque Daniel olvidó nuevamente contratar más calefacción antes de que se le agotase lo pagado)

http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/adyali.jpg

http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/samalijose.jpg


NOTE: jeje, ya tengo sitio para quedarme si algún día se me antoja acercarme a China.

Ulises - Foto del mercadillo de navidad

Sí, ya sé que he de acabar la historia, pero resulta que tengo la libretilla con los apuntes arriba en el cuarto, y Daniel está durmiendo en el contiguo - por el que tendría que pasar -.

Paciencia y a ver la foto que no es demasiado mala.

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domingo, 21 de noviembre de 2004

Ulises (Chapter 2)

Andaba saliendo de la tienda de los gorros cuando la primera parte del relato encontró su fin.

No mucho más alante - de hecho apenas unos treinta pasas hubiese dado - cuando empiezo a reconocer las cercanías del Bullring. El estrambótico mini-edificio que alberga el puesto de ayuda al turista se mostraba nte mí en medio de la avenida; la apabulante multitud de viandantes se dividía ante él pasando a ambos lados. Sus paredes de cristal me permitieron ver que unas cuatro o cinco personas atosigaban a la chavala que en aquel momento ocupaba el puesto.

Y un poco más adelante la avenida desde la cual ya se divisaba el centro comercial. La tienda dedicada al cine, más tiendas de ropa - no dejé de verlas desde el momento en que puse pie en tierra, Zara, oradores que elevaban plegarias a los cielos desde atriles siendo ignorados por la multitud, el enorme GameStation dedicado a los videojuegos y gente. Mucha gente haciendo del caminar por las calles un continuo ejercicio de dribbling, cuando no forzaban los esporádicos encontronazos a recurrir a algún que otro "sorry". Antes de dirigirme al centro comercial quise curiosear la tienda de videojuegos.

Ya había comprado un juego antes en Tamworth y no quería hacer de mi estancia una oportinidad para proveerme de un acopio de DVDs para la consola. Uno ya me parecía suficiente. sin embargo un catálogo del Asda me descubrió la existencia por aquí de un CD que no se comercializa en España y que sí me interesaría conseguir - "Xplodder" para más señas-. Advertí con sorpresa lo enorme que era el local. Vi precios bastante aceptables por algunos buenos juegos. Pero no encontré lo que buscaba por lo cual tomé camino, finalmente, hacia el destino principal.

Accedí al centro por la que era la segunda planta del edificio. Tomé una foto en la que se podía apreciar este detalle. Acto seguido, sujeté la cámara con ambas manos frente a mí, un poco más abajo de la altura del pecho, y bajé la vista hacia la cámara buscando conseguir el efecto de que quiero ver cómo ha resultado salir la fotografía. (Es un acto casi reflejo que repito cuando he fotografiado a una muchedumbre y pienso que quizá alguno de los espontáneos modelos no está muy conforme con quedar inmortalizado en la tarjeta MMC de un desconocido que viste baqueros, chaquetón negro, camisa de pana, gorro gris y lleva el trapo rojo de Cocacola al cuello - en ese preciso momento -). Tuve la sensación de que el centro comercial no era tan grande como me había parecido la primera vez que estuve en él. La sensación se desvaneció al momento en que una segunda ala del edificio fue descubierta.

Aunque seguía dándole vueltas al asunto de los regalos - miraba escaparates a ver si por fortuna encontraba el regalo de Paz, algo que no veía fácil y en lo que no confiaba demasiado -, la primera tienda en la que entré fue "Borders" (la, también enorme, tienda de libros en la que ya compré anteriormente "Soul Music" de Terry Prattchet durante mi anterior visita con Jose).
Otra vez me volví a quedar algo embobado frente al mueble dedicado a las obras de Prattchet. Me había dirigido casi directamente al mismo, salvo por unas breves paradas frente a las ofertas, bestsellers y revistas. Tomé "The Art of Discworld" y "Eric" momentos después de que un empleado hubiese tropezado con el taburete que hay dispuesto para facilitar el acceso a las estanterías superiores y hubiese estado a punto de caer de bruces al suelo. Lo reprendí con un "Take care, take care" adjunto a una sonrisita para que tuviese constancia de que estaba de coña. Pago, cinco libras por "Eric" y doce (que eran quince en un principio, pero al parecer estaba de oferta) por "The Art of Discworld".

Primeros regalos para mí y empecé a pensar en que he de tener sobrado tiempo para encontrar el difícil regalo para mi amiga mostachona. Aún así continué mirando escaparates de moda femenina por si sonaba la flauta.
"HMW", tineda de CDs de música videojuegos y películas. Tampoco esperaba encontrar nada ahí pero recorrí los estantes con atención. Cogí cada uno de los discos de los Beatles que iban pasando ante mí y examinaba las canciones indicadas en el anverso. Los acabé soltando todos. Abandoné la tienda con la misma carga con la que entré: mi mochila y la bolsa del Borders.

Fue entonces cuando opté por abandonar la obsesión de encotrar el regalo de alguien en concreto y simplemente me dediqué a curiosear las tiendas. Las de deporte podrían dar mucho juego. La más cercana se pudo jactar de haber recibido mi visita.

Me moví entre camisetas de futbol, chandals y chaquetones. Yo miraba cada una de as etiquetas esperando encontrar por cinco libras equipación suficiente como para ascender el Everest. No conseguí aquello.
En mi deambular localicé sendos chandals y camisetas del FC Barcelona y me resultó curioso no ver ninguna del Madrid (porque si bien es cierto que como ciudad es mucho más conocida por aquí Barcelona que la capital de España, el Real Madrid es un club sobradamente conocido a nivel futbolístico). Las encontré también algo más tarde.
Las camisetas del Villa eran caras así que me fuí.

La siguiente tienda fue otra de deportes. Pensaba en encontrar una sudadera de oferta del Villa para el Peluzo, pero ya seguía a lo mío, a mirar y si veía algo adecuado, a la saca.
(Momento este en el que caigo en la cuenta de que si desvelo lo que he comprado a cada persona, estoy haciendo trizas aquello llamado "ilusión frente al factor sorpresa").
Para no ser menos, era otra tienda inmensa. Utilizaba dos plantas para presentar los productos y había por las paredes varias hileras de camisetas estando las más altas situadas casi a la altura del techo (que podía tener siete metros).
En consecuencia a la reflexión anterior, sólo indico que la visita a la tienda me permitió tachar dos nuevos nombres de la lista de pendientes de regalo: Oli y JP.
Ya, con mis futuras adquisiciones en mi mano ("futuras" pues aún estaban por pagar) encontré una camiseta del Real Racing Club de Santander. Realmente curioso.

Y yendo a pagar, desde el ala izquierda del pabellón se asoma una jovencilla con el uniforme de la tienda gritando algo a los que nos apelotonabamos en espera de alcanzar el mostrador con las cajas. Me pareció entender que habian habilitado una nueva caja y pedían que algunos de nosotros nos dirigiésemos hacia allí - fue así de hecho -. Yo permanecí en mi sitio tras dos chavalas que hablaban un extraño idioma que al transcurrir de un minuto (segundo arriba, segundo abajo) identifiqueé como "español".
- ¿Españolas? - Por preguntar...
- Yes.
- Sevillano - Por hacer patria.
Conversamos brevemente sobre donde vivíamos cada uno, por qué andabamos por aquí, si nos dejaba o dejaba de gustar esto, alcanzamos el mostrador casi simultaneamente - yo a una caja y ellas a otra -, pagamos y nos despedimos.
- Bueno, a seguir comprando - Me dijo la morena, quien se mostró más dicharachera durante aquel intervalo.
Las dí por madrileñas por el acento.

(To be continued...)

Ulises

Apercibiame yo que no es comun por lares estos ofrecer saludo a quien espera transporte publico en los lugares habilitados.

El acceso al interior y el consiguiente intercambio verbal con la persona que ha de convertirme en su pasajero si a buen puerto - Birmingham - pretendo llegar, me hace meditar sobre la idea de dar más brío, y forma genericamente, a mis "return" (que ha de ser algo similar a "rihtharn", siendo muy lacia la pronunciación de la "a"). Hubimos de intercambiar un dueto de "Sorry?s" por barba: tanto mi interlocutor, como el que ahora escribe estas lineas ' que no es otro que Antonio Bruce Rodríguez Fernández, hijo de Antonio Rodríguez Castillo y Mª Manuela Fernández González; hermano de David y Oliver y antiguo socio del "Club Burger King", pero eso ya es otra historia). Indiferente a cuanto a su alrededor pudiese ocurrir, aquel petirrojo que me entretuve contemplando hacía ya cerca de una hora, seguía campando bajo el mismo arbolillo.

Y siendo no justo comenzar la historia en tan atropellada y poco cimentada forma, me presto urgente y servil a insertar presedentes varios para que, usted apreciado lector, pueda con más facilidad comprender la presente narración.
Era las nueve y veinticinco la hora pretendida para tomar el transporte a Birmingham. El infortunio quiso que no fuera posible iniciar la empresa tal como se había pretendido, pues por mor de la divagación matutina con Dan y porque en estos casos (aplicable Ley de Murphy), el autobús se ha de adelantar un par de minutos: el intervalo de tiempo exacto para que puedas verlo pasar frente a tus narices y sea imposible hacer algo para evitar tal sino.
Tras ello, quince minutos en la parada amasando la idea de que "ese debe de haber sido otro bus". Retorno entonces al calor del hogar, distando éste no más de ciento cincuenta metros del lugar que ocupaba y no prolongándose más de dos minutos el caminar. Dándose la necesidad de consumir los minutos hasta poder perder el siguiente autobús, enciendo la computadora, conecto el programa-servicio "MSN Messenger" de "Microsoft" y converso durante aproximadamene quince minutos con Frodo.

El viaje de ida discurrirá sobre las mismas pautas que el que antaño hiciera hacia las lejanas (10 millas) tierras de Tamworth. No habría entonces de devanar mis sesos atormentandome con escabrosas cuestiones como "¿Qué pueblo habrá de ser éste?" o "¿Muchas serán aún las paradas a esperar?" La mía, Birmingham, era la última de las paradas. Si no salía por mi propio pie del vehículo, la persona a la que saludé y pagué billete cuando subí, me invitaría a abandonar el auto utilizando los métodos que oportunamente considerase.

No habiendo recorrido una gran distancia todavía (pues nos encontrábamos en la parada aledaña al hotel en el que trabajo), sube un nuevo pasajero dentro de una jaula de plástico. Es éste un gato agompañado de una señora vieja; o un estraño viejo, dicho dilema aún persiste en mi cabeza.
Apostaría, en cualquier caso, dos contra uno que el acompañante del gato era una vieja. El gato se hizo notar durante gran parte del trayecto maullando a saber con cuáles felinos propósitos.

Proseguíamos pasajeros (humanos y felinos) nuestro viaje estimado en cincuenta y cinco minutos en el caso de haber partido desde la Viilage de Piccadilly. El día anterior una gala benéfica en pro de los niños necesitados se proyectaba en el receptor de televisión. Actuó Travis con su "Why does it always rain on me?". Daban a consecuencia de ello vueltas en mi cansada cabeza un par de estrofas: "I can't sleep tonight" y "Sunny days, where have you gone?".

Y seguíamos el viaje. Llegabamos a Birmingham pero todavía habríamos de hacer alguna milla más antes de encontrarnos en el centro, en Bull Street.

Minutos después habíamos alcanzado el ansiado destino, habiámos llegado a la gran ciudad. Paraiso de consumistas y hermosa ante el ojo que la contemplaba en ese cierto instante. Birmingham.

Inmortalizaba un par de parajes justo antes de toparme con la catedral que ya describí en una pasada misiva. Mi nueva empresa era localizar el BullRing. Me había provisto para lo cual de un mapa de la zona, obtenido en mi anterior visita del interior de la biblioteca pues eran ofrecidos gratuitamentes a aquellos que lo requiriesen. Confié en que la suerte habría de guiarme dando por hecho que el sino encontrado durante la mañana habría de ser equilibrado con un pronto descubrimiento de la zona buscada. Partí a la deriva conservando el mapa en el bolsillo frontal de mi petate.

La caminata, más larga de lo esperado, me hizo empezar a sospechar que el rumbo tomado no coincidía con el que debía de tomarse por "correcto". Opté por buscar a la muchedumbre y siguiendo progresivamente a cada vez más numerosos grupos de personas me hallé en la Plaza de la Victoria y su recien instaldao mercado navideño. Dediqué entonces mi sobrado tiempo a mirar tenderetes y puestos de comida sin que ninguno realmente me incite a llevar la mano a mi bolsa. Figuritas artesanales, prendas, bolsos, precios y todo tipo de comidas rápidas no acabaron por hacerme caer en el consumismo exacerbado al que parecia incitar el momento y el entorno.

Una calle anexa aún con gran número de tenderetes fue el lugar por el que decidí abandonar Victoria Squeare. Me había dicho el día anterior Maripaz que "los regalos han der esos que tú los ves y te recuerdan a la persona que se los vas a regalar". Intentaba aplicar la frase a lo que iba viendo para poder ir borrando alguno de los veinticuatro nombres que aún restaban en mi lista de ofrendas (el únioo que tenía tachado era David; nada original: un videojuego). Pensaba en encontrar algo para Maripaz, aunque la tarea se me antojaba complicada por lo especial de cada uno y en concreto de ella.

Ya había cesado un poco el tumulto de los tenderetes (ahora el único tumulto presente era el humano) cuando una animosa jovencilla negra, portadora de un considerable taco de papeles o folletos - no me fué posible identificar tal detalle-, me asaltó con un "excuse me" seguido de un torrente de frases totalmente incomprensibles para mi neófito oído, y una velocidad endiablada. En mi defensa blandí un "Sorry. I know little English". Pareció funcionar, tal es así que tras una nueva ristra de frases - incomprensibles de nuevo -, me despidió con tres "Ok! See you later" (sólo el tercero causó en mí efecto).

Despedidome yo de la jovenzuela proseguimos el deambular y no muy lejos de allí volvió a mi mente la sugerencia de la anteriormente conocida como Maripaz - ya que ahora quiere ser conocida como "Paz". Una tienda de vestuario femenino en cuyo escaparte se exhibían gran número de gorros y boinas captó mi atención. Haciendo uso del consejo aquello podía ser adecuado para Sara (o tal vez Silvia).
Saludé a la chavala que en reordenar las prendas que la clientela desordenaba ocupaba su tiempo ("the same as la Inma de Alcalá") y la deferencia no tardó en ser devuelta. Ví bufandas, chaquetas y todo aquello que en una tienda de tales caracteristicas en tal temporada suele encontrarse, pero mi atención se centró exclusivamente en los gorros. Concretamente una boina de algún material similar a la felpa (pese a que no acabo de tener realmente clara concepcion de lo que la felpa es) podía ser un buen presente para Silvia. Levanté el gorro y examiné la etiqueta en la cual la suma requerida por el artículo era indicada. Quince libras. Pensé en pasarme posiblemente más tarde sino otro día.

(To be continued...)

jueves, 18 de noviembre de 2004

El teléfono

The phone number for this house is 01827 873013.
Have you given your family this number

(se omiten los signos de interrogacion porque con eso bastaba para entendernos)

Esto fue lo que Daniel me escribión en un folio al poco tiempo de caer por aquí. Era por aquel entonces cuando no había manera de que le entendiese dos palabras de lo que me decía. Aunque a veces seguimos recurriendo al boli y el folio, ya con mucha menor frecuencia que antes.

(Observése la careccia de errores ortográficos en el texto, todo un logro tratándose de Daniel y - nuevamente - de cualquier británico. NOTE: en la tele hay concursillos para niños de 10 a 12 años en los que les dicen una palabra y la tienen que deletrear. Saber escribir correctamente por aquí es todo un logro. Pregúntesele a Daniel por cómo se escribe tal palabra que no llegamos a entender: can you write it? ... Y la respuesta frecuente es "I don't know". Ejemplo: "What" se convierte en "Wot" en su paso a papel/ordenador. La profesora de inglés de Jose le confirmó este detalle cuando en la academia preguntó si realmete era así. Inverosimil pero cierto.)

Bueno, pues a lo que iba. Que el movil parece haberse dado de baja ya por tiempo indefinido. Harto de cambios de operadora cada vez que lo movía un poco ha pensado que lo mejor que puede hacer es ejercer su "derecho" a huelga hasta que compre una tarjeta británica (que, según Jose, funcionan). Hablaré con él para enterarme mejor del asunto a ver dónde venden eso y a qué precio.

Además del numero de arriba es necesario marcar el prefijo internacional (yo he de utilizar el 0034 para llamar a España).

Después se ha de tener presente que yo he de estar en casa, ya que si traumático será chocar de frente con un "Hello. Who is it?" (las veces que no he tenido más remedio que cogerlo yo, respondo sólo con "Hello?"), lo que faltaba es que yo no esté en casa para haber quemado el dinero de la llamada tontamente.

De momento me tocan las noches (turnos de 8/4 y 11/7) hasta que el mes que viene se incorpore un nuvo nightporter al que le vamos a ceder mi puesto. Mientras tenga esos horarios entre las 6 y las 8 he de estar en casa.
Mis days off - mañana y pasado por ejemplo - son toda una incógnita.

Y nada, que acaba de caer una nevada de espanto, y que ayer volví a hacerme de la Seleccion Española (por incordiar al pocpulacho inglés obviamente; vimos el partido en casita - Jose y yo - pero nos asomamos a la puerta a gritar el gol).

Bye!

miércoles, 17 de noviembre de 2004

Segundo glosario

  • Pardon? Me daba por pensar originalmente que Daniel trataba de dar uso a su castellano de bolsillo. Cuando no me entiende (me refiero a cuando "no me entiende nada") me apela con un "Pardon?". yo muy predispuesto a la corrección - tratando de hacer de mi estancia aquí una experiencia didáctica para todo aquel inglés que tenga la desdicha de cruzarse en mi camino - espetaba entonces un claro y tenor "No. Peeeerrrdón". "Más tarde descubrí que "Pardon" es una fórmula empleada por estos lares cuando tu contertulio no te ha entendido y quiere que le repitas.
  • You all right? Se ha de tener extremo cuidado con esta pregunta. La suele dejar caer la mitad del personal de la cocina cuando te ven aparecer con el mono azul dispuesto a comenzar la jornada. Ojo, "All right" no es una respuesta válida. Si respondes con "All right", la fauna autóctona (y los no autóctonos que ya llevan aquí un tiempo) te "responden" con lago similar a "Yeh! and you all right?". La respuesta en estos casos ha de ser entonces simplemente "Yeh!". He tardado dos semanas en descubrirlo.
  • Mate Es la Palabra por excelencia (junto con la malsonante que viene a continuación, pero todo a su debido tiempo). Viene a acompañar a casi todas las frases de uso cotidiano en el trabajo: "You all right mate?", "Cheers mate", "See ya mate", "Sorry mate". Jose dice que viene a ser algo así como "amigo" traducido al castellano. Pero no. Yo, tras varios análisis, tests y comedura de cabeza propia durante a un tiempo, asevero - sin lugar alguno a equivocación - que la traducción Exacta de "mate" al castellano es "killo".
  • Fucking Hell Empezamos con los tacos ingleses. Fonéticamente es algo así como "fakihnall" (la última a muy flojita, muy lacia. Ensayad en casa). Se emplea cuando estás haciendo lago y se te va todo al traste, cuando Daniel cae en la cuenta que se ha dejado las llaves en una de las bolsas de la compra tras cerrar el maletero del coche, o cuando Anrei jugando al Tonny Hawk's Underground está a punto de conseguir una burrada de puntos y a última hora se cae del grind y se queda sin nada. Literalmente "jodido infierno" pero trasladado al castellano de toda la vida viene a ser "Me cago en la leche" (y derivados) y, "Joooooder".
  • Fucking Impresionante la versatilidad de esta palabra. Seguimos con los tacos y sé que no está bonito, pero es digno de admiración cómo un inglés es capaz de construir un discurso entero, insertando un fucking en cada una de las frases sin que la gente aperciba nada extraño. Funciona tanto como advervio: "You are fucking bad mate", "Eres tela de malo killo" (Andrei a dirigiendose a mi cuando jugué mi primera carrera en el Need For Speed Underground), como como adjetivo (perdonese la redundancia): "Fucking Daniel" (Andrei cuando habla conmigo y desea referirse a Daniel) (omito traducción).
  • Cheers! No recuerdo si estaba en el anteriro glosario... "but anyway fucking.." (traducido: "pero bueno, que da lo mismo"; saber interpretar los fucking es realmente interesante. Se merese alguna que otra tesis pienso yo). "Cheers" viene a sustuir a ese "Thank you que nos dicen en las escuelas que debemos utilizar. Es un caso similar al "Yes" (empiezo a pensar que no lo incluí en el anterior glosario) aunque no tan extremo. El "Thank you" se utiliza; sobre todo las muejeres entradas en años. El resto del universo angloparlante, a no ser que pretenda colgarse un galón de barroca diplomacia o pretenda hacer un poco el tonto, emplea el "Cheers" (acompañado casi siempre del "mate"-"killo"). Con "Thank you" no se utiliza el "mate".
  • I (don't) think so El "don't" es opcional, si no vas a negar no se pone. Es una frasesilla estúpida cuya principal utilidad es que es una traducción bastante aporximada de las tan usuales en el castellano "Va a ser que sí/ Me da a mí que sí" y su opuesto "Va a ser que no/Me da a mí que no", lo que te ofrece una cierta comodidad en la conversación para poder huir de los formalismos. Muy usual también. Por supuesto queda muy bien acompañarla de un "mate" al final.
  • You're crazy Frase con la que de vez en cuando (cuando no nos oprime del todo la resignación) informamos a Daniel, Jose y yo, acerca de su estado mental. Su utilidad es más de desahogo que de enmienda. Aquí cada uno va a seguir a lo suyo. A veces es posible refinar la frase de la siguiente manera: "You're crazy as a goat" ("estás como una cabra").
  • Pardon?/Sorry?/Say again? Chari me informó de que responder con "What?" cuando no se entiende algo o te llamán la atención queda un poco chabacano. Le pregunté a Daniel y me dijo que era "very rude" ("mu basto") - lo que no quiere decir que Daniel y compatriotas no lo empleen a diestro y siniestro. Nuevamente volví a la empírica y asevero esta vez que "What?" en castellano de andar por casa significa "Lo qué?". En lugar de "What?" ha de emplearse alguna de las tres fórmulas del expuestas anteriormente.
  • I feel it in my finger, I feel it in my toes. And love is all around me and so the feeling grows. Cancioncilla que canturreo cuando me toca fregar un cacharro grande o utilizar la pistolilla de aspersion y me empiezo a poner "calao" de agua. Aclaro un poco, por qué precisamente esta canción y no "soy Minero" de Molina (por poner un ejemplo): de vez en cuando la ponen en la radio (hay varias dispersas por la cocina) y el grupo al que pertenece no es otro que "Wet, wet, wet" (traducido al castellano estándar: "ponerse chorreando").
  • Tell me Una vez que me enteré de lo de la poca elegancia contenida en un "What?" por muy guiri que sea uno, busqué alternativas y cada vez que oigo un "Bruuuuce" yo respondo con un "tell me". Acto seguido presto atención para intentar comprender la nueva tarea que me enconmiendan (algunas veces lo consigo, otras... "I'll show you later") o me acerco al ordenador a ver qué es lo que pretende hacer esta vez Daniel.

domingo, 14 de noviembre de 2004

Spanish Sunday

Volvemos a los days off y la vedad es que éste es un poco más distinto al resto a causa de mi nuevo horario.

Me levanto casi a la hora típica del almuerzo. Ducha. Constatación de que es uno de esos pocos momentos en los que coincidimos todos en casa: Jose y yo off, y Andrei y Daniel empiezan a trabajar de noche.
Acto seguido, problemas con la impresora. Se ha quedado sin tinta negra. Daniel rehacio a comprar un nuevo cartucho aunque piensa acercarse a Tamworth a comprarse una cámara digital.

Pero lo más importante: Jose decide aprovechar su tiempo libre para consultar en internet páginas gastronómicas y está preparando unas lentejas (Daniel no tiene ni idea de qué es eso, todo lo que sean "comida en condiciones" escapa a su raciocinio. Andrei si conoce las lentejas; parece ser que los gabachos también saben comer.

Me voy al salón a leer un rato: "Soul Music" de Terry Prattchet (en inglés; diccionario al lado; 8 ó 9 minutos por página, voy por la cincuenta). En la BBC 2 están poniendo "Polly Ann" (es una serie).

Al cabo de un rato Jose convoca a la comunidad. Ya están las lentejas. Se saca lo suyo y pregunta si vamos a querer. Yo estoy esmallado (por no prepararme algo me dediqué a esperar a las lentejas y el estómago me soltaba bocados). La olla da para una racion muy decente para cada uno. Todos en la mesa del salón. Habiendo perdido en ese momento toda objetividad he de suponer que las lentejas estaban buenas, Andrei y Daniel lo corroboran. Jose se dedica a la autocrítica: mucho caldo, algo sosa.

Luego a mojar sopones (y pan chino que aporta Daniel) en unas bandejitas con distintas salsas
que Jose compró en el Coop. Quedamos saciados.

Son las tres y media y Daniel dice que ya es muy tarde para acercarse a Tamworth a comprar nada (cierran a las cuatro, me dice).

Vuelvo a la lectura. Mientras Jose trata de averiguar como utilizar el automatico en la cámara para poder mandar una foto de grupoa su casa. El manual está en inglés, alemán y francés. Ni Andrei ni Daniel consiguen desvelar el misterio.

Jose da con la tecla algo después. Hacemos las primeras pruebas. Hacemos las fotos de grupo. Daniel tontea en todas o pone caras raras (no necesita demasiadas muecas, es algo especial).

Ordenador durante un ratillo. Utilizo el traductor del ordenador para acelerar el ritomo de lectura. Me entretengo leyendo las lamenteaciones sobre el partido de ayer en la página del Sevilla (lo sabía, desde que me he venido el Sevilla no gana - y el Aston Villa no pierde, ayer 1 a 2 con el Bolton). Se acerca Andrei, me enseña "Gangsters 2" (un juego del ordenador, todos los que tiene son de estrategia). Empiezo a jugar. me matan pronto. Name: "Bruccino". Me aburro. Pongo el emule y busco episodios de Naruto.

Me llama Andrei desde el salón. Que si quiero jugar a la GameCube. Le digo que mejor que esto. Jose de mientras haciendo sus ejercicios de la academia.

Como son casi las seis nos ponemos a ver los Simpsoms. El episodio es ese en el que se presenta en una firma de libros la hija de Krusty, que más adelante acaba perdiendo su violín y el jaleo está en cómo lo recupera. Aquí los canales de televisión no ponen "mosca" en pantalla.

Acaban los Simpsoms y ponemos la GameCube. "Baldur's Gate: Dark Aliance". Dos jugadores. Primera misión matar las ratas. Las matamos. Mato accidentalmente a Andrei. Segundo intento: las ratas matan a Andrei. el Madrid gana 4 a 1. Jose escucha la SER mientras hace sus deberes.

Dejamos de jugar. Encuentro el episodio uno de Naruto (ahora a saber cuánto tardará en bajarse). Pongo algunas fotos también a descargar para que el Emule vaya despertando pronto. Me pongo a escribir en el blog. Y seguimos escuchando la SER.

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Aio.