lunes, 29 de noviembre de 2004

Sueño cambiado: To Tamworth

(27 Noviembre)

  • Abro los ojos y cojo de encima de la mesita de noche el reloj. Son las seis y media de la mañana y recuerdo que cuando me fue imposible seguir aguantando a Shirley McLain y me fui a la cama, eran las dos menos diez de la madrugada. Trato en vano de volver a dormirme.
  • Enciendo el ordenador pretendiendo ponerme a escribir el capítulo final de la odisea en Birmingham del fin de semana anterior. La contraseña del Windows XP no funciona obligandome a buscar una alternativa.
  • El DVD de "Bend it Like Beckham" que me ha dejado Jody alegando que es muy divertida no me parece lo suficientemente tentador. Cojo el "Bus Times" del tablon de notas donde lo dejamos pinchado despues de cadapertinente consulta.
  • A las siete y cuarenta y seis pasa el primer autobus. Hago tiempo ojeando las mil doscientas páginasl del catálogo del "Argos".

  • Llega el autobús y el billete más pequeño que tengo es el de diez libras. Descubro con espanto que soy el primer pasajero del día, y tras preguntar tres veces al chófer, de tres maneras distintas, a mi cerebro llega la información de que no tiene cambio y no le es posible cobrarme. Reacio yo a bajarme e intantando que alguna idea surja espontáneamente por algún lado. Y la idea emerge de boca del cochofer (junto con el chofer del autobus y el que subscribe, viajaba otro hombre con uniforme de conductor de autobus que se encargaba de dar conversacion a su colega). Este hombre piensa que sería posible llegar a Kingsbury y cambiar allí en alguno de los comercios frente a la primera parada (frente de "White Swan"). El chófer en ejercicio lo ve con buenos ojos y nos vamos a Kingsbury.
  • En algo menos de cinco minutos estamos frente a White Swan. La parada está vacía. Abre la puerta y me dice algo que contenía la siguiente informacion: "Go to change. We'll wait for ya in here" (del in no estoy muy seguro).
  • Sin demora entro en la unica tiendecilla que veo abierta y que casualmente era la más cercana a la pararda (unos diez metros). No veo a nadie. Intento que alguien se aperciba de mi presencia: "Hello!?" Funciona y aparece una mujer de exigua estatura. En la tienda hay muchas tarjetas de felicitacion y chucherias varias.
  • Could you give me change from ten pounds please? I need three pounds for the bus,
  • ... - (Mirada escrutadora)-.
  • I need three pounds - Iinsisto-.
  • ... - (Mirada escrutadora y algo preocupada)-.
  • Acto seguido cojo un para de chocolatinas "New Nestle Hero Caramel" del mostrador (0,37£ each) y se las enseño. "These ones please".
  • Me da el cambio, yo guardo mis chocolatinas y salgo a toda prisa a pagar mi "return ticket to Tamworth" NOTE:he de apuntar que esta vez si me entendió el chófer a la primera lo de "return"; y no, no era el de la otra vez, era un chófer disitnto.
  • Todos contentos. (2,70£). To Tamworth.
  • En Tamworth me encuentro con que están montando el "Tamworth Market" ("los gitanos de Alcalá pero con tenderetes más coquetos") por todas las calles del centro. No llegan a ser las ocho y media de la mañana y son muy pocos los comercios abiertos.
  • En el centro comercial sólo se ve trabajar al personal de cafeterías, aunque tras los escaparates se puede ver como los empleados empiezan a dejar las cosas listas para las inminentes aperturas. En la puerta del "The Works (publisher outlet)" miro un folio que informa sobre los horarios de apertura del establecimiento en cuestión: "Saturday 9 a.m.".
  • Salgo del centro comercial y doy cuenta de una de las chocolatinas. Echo en falta un vaso de leche para acompañar al chocolate.
  • Opto por echar un vistazo a la parte trasera de la catedral y cómo no, me encuentro rodeado de lápidas mortuorias (en este caso "honrando la memoria de aquellos que entregaran sus vidas en pos de la libertad para con sus iguales). Anexa, la biblioteca de Tamworth. Y como esta vision ha dejado de ser algo nuevo para mi, me sienteo en un banco tras haberme entretenido durante unos segunos observando los movimientos de un ave común por aquí - es fisicamente como un pingüino que hubiese decidido por fin completar su evolución lógica-.
  • Foto para "inmortalizar" el momento: http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/creepy.jpg , y el campanario comienza a anunciar la llegada de las nueve en punto de la mañana.
  • En el centro comercial, la primera tienda a la que entro es "The Works (Publishers Outlet)", donde por noventa y nueve peniques compro una guia de frases en español para Dan. NOTE: hace un momento (en la actualidad actual, no la actualidad del relato) he tenido que ponerme a explicarle la existencia en el "Spanish" del género de los sustantivos.
  • En el "MHW" encuentro el regalo para la Eva de Alcalá (y éste lo tenía en la lista de los difíciles; noto un leve cosquilleo de orgullo por mis entrañas).
  • Ahora en "all:sports". Doy con el regalo que estuve sopesando podía ser correcto para el Peluzo. Me paso más de cinco minutos mirando tallas del artículo en cuestión. A saber cuál utiliza el Pelu. Aparece la jovencilla que me saludó al entrar [Flashback] "Good morning. You all right?" [Fin del flashback].
  • Can you help me? - le digo. Y le muestro el artículo que me interesaba - Do you have a biger one?
  • What size?
  • Uff... I don't know. This is too small and this is too big - rercurro a lo fácil -.
  • Too small and too big. Ok - tras señalar me localiza y ofrece una treinta y dos en color blanco -.
  • Is this the only blue one? - No estoy muy seguro de haber construido una frase comprensible, pero la chavala me entiende -.
  • Yeh - me confirma tras echar un vistazo al género -.
  • Ok then. This one could be - Apruebo y me quedo con el artículo en color blanco -.
  • Apunto aquí que he salido con la prioridad de ir cerrando pronto el paquete de regalos destino Utrera que quiero tener preparado antes de Navidad. Pretendo hacerlo llegar al piso de Cristina no después de su cupleaños (29 de Diciembre).
  • En el "Argos" el joven (todos los empleados de los distintos establecimietnos a los que accedo son visblemente más jovenes que yo; quizá omita estos datos dándolos por supuesto de aqui en adelante para no repetirme tanto) cajero, el joven cajero del Argos es una ametralladora disparando palabras. Tenemos nuestras dificultades. Resulta ser que intenta confirmar conmigo los artículos pedidos. Acaba mostrándome su monitor al finalizar cada una de sus frases seguidas con prontitud por los correspondientes "Sorrys/Pardons" míos. NOTE: el Argos es una tienda en la que se compra por catálogo: 1) Miras el inmenso catalogo y decides qué deseas adquirir. Apuntas el código del artículo en unas hojillas que hay dispuestas en las distintas mesitas del hall y, si quieres puedes confirmar el código en la máquinita que también hay en la mesa para saber si se corresponde con lo que tú deseas. 2) Llevas la hojita al cajero donde quien te atienda confirmará los productos pedidos contigo. Le pagas si está todo correcto y obtienes un ticket factura con un número de pedido. 3) Tomas asiento y te pones a mirar el monitor para controlar el paso de tu número pase de mostrarse en una de las columnas inferiores a la fila de arriba. En cualquier caso también puedes atender a la megafonía, en cuanto digan "Casher number one nine hundred eleven, to you collection point, please" te acercas al mostrador del almacén. 4) Le das el ticket a quien vaya a atenderte y te lo sellará una vez por cada artículo listado. Te mostrará los productos y los guardará en una bolsa. Te da las gracias, le das las gracias y has finalizado tu compra.
  • Salgo del Argos con los dos regalos para las pitufillas de Utrera y un paquete de cuatro pilas recargables Energizer (Jose me perdió dos de las cuatro que tenia en casa). Ya puedo tachar cuatro personas más de la lista de regalos pendientes.
  • Vuelvo a casa en el autobús de las once.

domingo, 28 de noviembre de 2004

Ulises (Final chapter)

Cuando finalmente lleguó el autobus estaba demasiado cansado para curiosear la hora. Había rechazado también la idea de conectar internet, a mi llegada a la casa, y dediacrme a escuchar el Real Madrid contra el Barça; ya me enteraría al día siguiente tras un reparador sueño.

Tomé asiento - aproximadamente en mitad del bus, en el lado derecho - y empleé mi tiempo en dar pequeñas cabezadas durante el inicio del viaje.
Cuando me parecía haber estado descansando más de lo debido echaba un rápido vistazo al móvil y comprobaba que no había tenido los ojos cerrados más de cinco minutos la mayoría de las veces.
El móvil sólo me ofrecía comprobaciones sobre la ruta: duración de la cabezada que en ese momento hubiese dado y tiempo estimado para alcanzar Piccadilly Crescent. Mi cerebro ignoraba por completo la hora que pudiera ser. El duelo "Madrid-Barça Vs cama" había obtenido a su ganador por KO técnico.

Volví a levantar una vez más la cabeza después de otro intervalo de descanso.
Gracias le día a la Casualidad (de vez en cuando se presenta), que quiso que la jovencilla gótica - a cuyo lado esperé durante un rato en la parada de Birmingham y entonces ocupaba el asiento de detrás - tuviese algún problema más de lo que se podría suponer a la hora de abandonar la butaca para bajar: zamarreó mi asiento unas cinco o seis veces y aún no me explico como consiguió lograr tanto ruido sin carga alguna.
El torbellino sirvío para apercibirme de que nos encontrábamos ya en Kingsbury, en la parada de White Swan; ya solo habríamos de recorrer una milla para llegar a Piccadilly.

Me obligué a estar más despierto en espera de mi parada. No me costó mucho trabajo por haberme supuesto una inyección de ánimo el creer que mi aventura tormaba a su fin inminentemente.
Segundos más tarde de abandonar White Swan conseguí estar aún más despierto. Habíamos pasado de largo la carretera que lleva a Piccadilly. Nos adentrábamos un poco más en el coqueto Kingsbury. Pasar frente al Coop no entraba en lo previsto.

En la siguiente parada - aún en Kingsbury - subieron un montón de jovencillos prestos para iniciar una noche de marcha; me empezaba a suponer que en Tamworth, en el Chicago Rock y aledaños. Todos ellos, sin excepción, se dedicaban a ignorar los conceptos "frío" y "chaquetón o algo que abrigue".
Creí reconocer a una de las niñas como una de las camareras del hotel. Aproveché que pasaba delante mía para dejarle caer una mirada no muy disimulada esperando que ella si me reconociese a mi en el caso de que mis suposiciones fuesen ciertas.
Me ignoró y no le dí más vueltas al tema.
Y a partir de ese momento tomamos dirección a Tamworth, yo iba recuperando la vigilia exponencialmente, y los jovenzuelos comenzaron un cacarear que acompañaría al resto de pasajeros durante los veinticinco minutos de viaje restantes.

Cuando llegamos a Corporation Street - la calle donde se situan las paradas de autobuses en el centro de Tamworth -, ya había mirado la guía de horarios cinco veces y estaba bastante seguro de que el próximo autobús que saliera de Tamworth con dirección a Piccadilly era el ciento diecinueve que salía a las diecinueve veintisiete.
Eran las seis y media cuando abándone el autobús, y aún eran las seis y media cuando volví a entrar para confirmar con el chófer la llegada del próximo "to Piccadilly". Me dijo que en una hora llegaba.

A esperar una hora entonces. Siguiente escollo a solventar: me estaba meando.

Emprendí un nuevo paseo en busca esta vez de las calles comerciales - quedaban al lado, cincuenta o cien metros -. Chaquetón negro con el cuello alzado para resguardarme del frío tanto como me fuese posible, gorrito rojo y mochila.
Me encontré con un grupito de niños (les calculé unos quince años) sentados frente al Chicago Rock Café, todavía en Corporation Street. El gordito me dijo algo.
- Sorry? - ya por aquel entonces (la semana pasada) dominaba los "sorry's" a la perfección.
- To smoke, mate - me aclaró el gordito, haciendo el gesto de que agarraba un canuto con dedos indice y corazon, y repetidamente se lo acercaba y alejaba de la boca.
No me cupo duda alguna. Me preguntaban si podía proveerles de algún aliño para el tabaco.
- Haven't got. Sorry mate. See ya.
Con esas tres frases me despedí de los jovencillos fumetas y proseguí la marcha.

Alcancé el McDonald's, cuyos servivios utiliza Daniel cada vez que pasamos por enfrente (empiezo a pensar que lo hace "lo necesecsite o no"), y por fortuna seguía abierto en contraste con la mayoría de establecimientos restantes.
Entré y las chavalas del mostrador me dedicaron una mirada de la que deduje que me tomaban por un cliente. Me hice el despistado.
Miré tras la escalera. Ahí no había servicios ninguno.
Miré la mesa donde estuve comiendo la semana anterior. Seguía estando ahí. Tampoco ésa era la ubicación de los servicios. Me seguí haciendo el despistado ante el estupor de empleadas.
Subí las escaleras y me encuentré con un cordón y un cartel informando de que esa zona estaba ya cerrada. Dí por supuesto que los servicios debían estar en la planta de arriba.
Bajé las escaleras haciendome el despistado. Empujé la puerta. Y salí del McDonald's.

Mi vejiga no paraba de informarme de que necesitava una evacuación urgente, como si no lo supiese yo ya.
Calle abajo veo a una mujer salir de un callejón procedente del centro comercial. Pensamiento: "podría ser...".
La mujer no advirtió mi presencia. Se marchó. Y yo tomé el camino dejado por ella encontrándome con un centro comercial aparentemente vacío. Todos los comercios estaban cerrados.

Encontré los servicios. Cerca de la entrada un coche de bombero y un helicóptero por una libra te sumergirían en un fantastico mundo de vaivenes y pitiditos estridentes; pero decidí dejar eso para otro momento.
Cartelito de minusválidos. Cartelito de señoras. Cartelito de minusválidos y caballeros.
Dentro había una chavala encargándose de la limpieza de los lavabos. Era la primera persona que descubría en el centro.
- Can I use it? - le consulté un tanto apurado ante la idea de estropear su pulcro trabajo.
- ... - Me dedicó una mirada que llevaba escrito en castellano "qué se le va a hacer. Anda, arrea".
Entré en uno de los urinarios amparados con puertecilla. Me concentré en apuntar con toda la corrección posible e hice propósito de que si fallaba en algún momento, evitaría dejar constancia de mi falta de puntería utilizando un poco de papel higiénico.
No hizo falta.
- Cheers! See ya! - y salí de allí.

En el interior del centro comercial, el aire acondicionado hacía relativamente cómoda la espera del autobús. Me puse a mirar escaparates.
Un poco después estaba sentado en un banco dejando vagar libremente a mis ideas.
No tenía claro si el centro se mantendría abierto por la noche, o si por contra mi tiempo allí probablemente no fuese a durar mucho.

Y esa pregunta fue resuelta cuando apareció por la lejanía de uno de los pasillos un hombre ya entrado en años y que portaba un enorme manojo de llaves. Me dijo algo.
- Sorry? - espeté yo y me puse a caminar hacia él.
- You have to use that door, over there.
- That door? - le pregunté, más por confirmar lo entendido que por tener dudas sobre si me señalaba la única puerta visible (en el pasillo de los urinarios, el helicóptero y el coche de bomberos), o se refería a otra.
Empezó a caminar buscando en el racimo de llaves y yo seguía sus pasos.

Llegamos a la puerta que estaba abierta. La llave que buscaba sería para cerrarla una vez estuviese yo fuera. Me volvió a dedicar una buena racion de frases a las que no supe dar coherencia con lo poco que logré entender.
- Sorry. I know little English. I'm Spanish - eso solía funcionar para aplacar discursos acelerados, así que recurrí a la frase de marras-.
- Ok, ok. It's all right, it's all right - me dió la impresión de que con la nueva información el abuelete empezaba a encontrar algo de lógica al hecho de haberme encontrado sólo en el centro comercial al las siete de la noche-.
- It's not all right - respondí por instinto reflejo. ¿Puede estar bien no entender lo que otra persona te está diciendo? Me reafirmé en mi idea de que el rompecabezas del abuelete veía encajar por fin sus piezas; debía de ser eso -.
- Well... Pass across the garage and, in the end... turn right.
Confirmé la información repitiéndosela y escuchando su "yeh" aprobatorio.
Le dí las gracias y abandoné el centro comercial de Tamworth atravesando la planta del aprcamiento y girando a la derecha una vez que llegué al final del recinto.
Me encontré con el parque.

A las siete y cinco volvía a estar en la parada de autobús esperando al ciento diecinueve.
Los jovencillos fumetas habían abandonado su campamento de hace media hora.
Me senté y dí nuevamente libertad a mi cabeza para que se entretuviese pensando lo que le viniera en gana.
El cansancio de Birmingham había desaparecido.
Había dejado lugar a la impaciencia de Tamworth.

Al cabo de un rato apareció un hombre visiblemente sofocado que me preguntó a toda prisa por si ésta era la parada del ciento diecinueve.
Le dije que sí (considero un logro haber entendido todo lo que me habló ese personaje).
Acto seguido miró en el panel de la parada los horarios y me consultó por la hora que era.
- Twenty past - yo, escueto.
- What? Twenty past six, seven? - Nuevamente, me hablaba de una manera que parecía que le iba a dar un ataque cardíaco en cualquier momento.
- Seven - informé, mientras para mis adentros pensaba que ha de ser difícil vivir tan desorientado.
Pareció calmarse un poco, se retiró al pollete que rodeaba el parquecito de Corportaion Street. Y volvió la tranquilidad. Y en diez minutos estaría allí el autobús.

Entran en escena un joven, la chavala a la que tomé por camarera y que me ignoró en el autobús, y una amiga de ésta (supongo, ya que llegaron juntas). El chaval se queda depié tras la parada. Las niñas se sientan también en el pollete.

A las siete y veinticinco aparece un hombre (entrado tambien en años) de apariencia descuidada, pantalones vaqueros bastante gastados, zapatos que aún lo estaban más y camiseta de manga corta que permitía ver multiples tatuajes sobre sus brazos.
Éste si se refujió bajo el techo de la parada. Y para colmo comenzó a darme conversación.
Deduje por su aliento la ingestión de al menos tres pintas de cerveza y al menos el doble de cubatas.
- It's very cold mate.
- Yeh - le corroboré mientras moviá alejaba pies, dismuladamente, un poco de los suyos -.
A esto le siguieron una docena de referencias más al frío que hacía, sumadas a sendos sutiles movimientos míos tratando de aislar al borrachín en la parada.
Una ligera eclosión de sobriedad le hizo pensar que se estaba repitiendo un poco y viró la conversación (monólogo borrachucil aderezado con varios "yeh" míos cada vez que veía oportuno encajarlos).
Empezó a hablarme de no-se-qué de que no pagó el ticket la última vez que tomó el autobús. Se le veñia muy orgulloso de su azaña:
- Where is the ticket? There's not tiket mate, there's not tiket. And... job done, mate, job done. Weeee heeeee heeee - Risas borrachuciles mientras yo ponía cara de "impresionante, impresionante" y continuaba dando ligeros pasos procurando una lejanía cada vez mayor para con el borrachín.

A las ocho menos veinte aún seguíamos todos en la parada y una bajada de azucar había dado con el, hasta entonces animoso, borrachín en el asiento de la parada. Sus azañas y quejas meteorologicas me las relató estando depié.
Me dió por preguntarle al chaval sie staba esperando al ciento diecinueve porque empezaba a preouparme y si repartía pesar con más gente, obviamente cabíamos a menos preocupación por cabeza.
- Are you waiting for the one hundred nineteen?
- Pardon? - y yo que pensaba que la frase me había quedado bien; incluso mi pronunciación la dí por regular alta -.
- Waiting for the one-nineteen? - pensé que quizá los numeros no se le dieran bien al chaval y opté por simplificar -.
- Ah! the one-one-nine - el chaval me confirmó lo que pensé; los números complejos son para él aquellos de más de dos cifras -.
- Yeh!
- No, I'm not waiting for it.

Menos cuarto y el autobus sin llegar. Sólo se veía un autobús parado detrás de la plaza y la supuesta camarera atravesó el parquecito en dirección a él.
Yo regresé al resguardo de la parada que volvía a ser lugar tranquilo y seguro.

Un par de minutos despues regresó la chavalita y le dijo algo a su compañera y, luego, al hombre sofocado.
Escuché unos preocupados "Why?".
Escuché unos inocentes "I don't know" (NOTE: en este caso la traducción sería "y yo qué sé, habla tú con el chófer.").
El chaval de los números sencillos fue el siguiente en recibir la información. Más "why?" y yo me acerqué a ver que pasaba.
- The chofer have told me that there is no more buses today...
- Why!!?? - Lamentándolo mucho no pude reprimir my "why?"-.
- I don't know ¡ volvió a repetir la chavalita, esta vez a mí.
- Ok... cheers - resignación.

El borrachuzín dedicó un poco de atención a la escena, se levantó y puso fín a su papel en el relato. La rubilla-supuesta-camarera se apartó con su amiga a donde anteriormente estuvieron sentadas, extrajo un móvil de su bolso y llamó a alguien (a quien no conozco pero que presupongo sería un familiar o amigo que las devolvería a las dos a Kingsbury).
Yo le pregunté al chaval por la ubicacion de las "phone boxes" y me acompañó unos metros más adelante hasta que las tuve a la vista.

[Flashback]
- Sería conveniente que cuando salgas por ahí te lleves apuntando el número de la casa - Me apuntaba Jose la noche anterior cuando hablábamos de que iría a emplear mi día libre en visitar Birmingham -.
- Ok.
- Y el número de Toni también es bueno que lo tengas, si pierdes el último autobús y tienes que coger un taxi, Toni siempre te va a cobrar menos que caulquier otro. Luego te lo busco.
- Ok.
[Fin del flashback]

Cuando llegé a la cabina sólo tenía el número del móvil de Jose.
Tuve que utilizar una moneda de cincuenta peniques porque no tenía los veinte peniques que suponene el mínimo para poder llamar. Inserto la moneda y tecleo el número copiándolo de mi móvil, que previamente había dejado apoyado encima del teléfono, en el que previamente había localizado el número de mi "housemate" y lo mantuve en el display.
La intención era conseguir el número de casa para llamar a Daniel e intentarlo convencer de que viniese a recogerme.
El móvil debía estar apagado o fuera de cobertura.
Colgue.
Intenté tomar mi cambio a sabiendas de que las cabinas británicas no lo dan, y me llevé la primera algria en las ultimas horas. Ochentaydos peniques habían pasado en ese momento a ser míos.

Volví a localizar al chavalín de los números y le pregunté dónde podía coger un taxi.
- Over here.
Estábamos entonces frente a las paradas, al otro lado de la calle.
Llegó pronto un taxi. Le indiqué al taxsta que "to Piccadilly". El taxista que "Ok". Me despedí del predispuesto chaval de los numeros simples y, veinte minutos despues doce libras dieron conmigo en casa.



A costado trabajo pero...

"THE END" :)

miércoles, 24 de noviembre de 2004

Ulises (Chapter 3)

El siguiente establecimiento - ya caragaba dos bolsas pese a contar con una mochila vacía a mi esplada; me apercibiría del detalle un par de horas después - fue una especializada en tarjetas de felicitación y artículos similares (estas tiendas son aquellas que no dejaras de ver sea cual sea la zona por la que te hayas perdido).
Podía omitir el detalle, pero como tampoco la razón para ello es especialmente consistente, lo volveré a destacar: la tienda era enorme - y eso que era una tienda de tarjetas de felicitación; tiene su mérito.
Pasé indiferente ante las miles de tarjetas que se ponían a disposición del público. Los compradores que recorrían los pasillos sí miraban con interés, yo me limitaba a curiosear peluches y todo lo no realcionado con tarjetas (que no era demasiado, pero teniendo presente resultados he dejuzgar al menos como "suficiente")
Abandono el establecimiento con una nueva bolsa. Y la mochila a la espalda.

El asalto a mi cartera me llevó entonces a tomarme el día con más tranquilidad. Aún curioseé algunas tiendas más, pero unas aproximadas cuarenta libras en la cartera y aún el día por delante, mermaban un poco el espíritu consumista que había logrado aflorar con anterioridad.
Un par de tiendas de juguetes por ver si encontraba algo para las jóvenes de Alcalá o las babies de Utrera.
Agua.
Otra más que se llamaba alg así como "The Perfect Gift" (no lo apunté).
Agua igualmente. "Perfect Gift"? Era un mix entre "todo a cien" - no he visto ninguno todavía y empiezo a dudar de su existencia en el Reino Unido - y tienda especializada en reproductores de DVDs portatiles.

Consulté la hora en el reloj de mi móvil levemente adelantado. Marcaba una hora aproximada a la una y media y me pareció pertinente localizar un sitio donde tomar my lunch.
Dí alguna que otra vuelta al edificio con objeto de encontrar el establecimiento donde pararme a comer; ni que decir tiene que fracasé en la misión - estaba el centro comercial tremendamente concurrido y al suficiente numero de personas ya se le habia pasado mi idea por la cabeza antes que a mi.
Supuso aquello que decidiese abandonar el Bullring.

La puerta por la que salí dió conmigo mirando de frente al mercado de abastos birminghanés (tengo anotado en "tareas pendientes" aprender el gentilicio correcto). Estaba a la interperie, junto a una catedral (distinta a la que se encuentra no muy lejos de las paradas de los autobuses) y junto a un cónico arbol de navidad estilo new age, de metal, metacrilato, unos veinte metros de altura y adornado con una gran estrella sumamente estrambótica en su punta.

La correspondiente ojeada al mercado me hizo plantearme si comprar o no leche y un KitKat, si adentrarme o no en él, si realmente había tanta gete como me dio la impresión de haber y si los espacios entre hileras e hileras de tenderetes no medirían mucho de más metro y medio como me pareció advertir.
Apunte extra es que volvía a estar cayendo la lluvia desganada de casi siempre, y como siempre indolentes los viandantes ante tal hecho.
Por supuesto pasé del mercado y entré en el edificio contiguo - no exactamente contiguo a la catedral - que se anunciaba en un cartelito colocado sobre la entrada que atravesé como "The Famous Rag Market".

Resultó ser el "Rag Market" una extensión de lo visto fuera. Era un gran pabellón que albergaba algo así como un gran bazar. Tenderetes con telas, todo tipo de ropas relativamente baratas extraídas a saber de dónde, cacharrería y baratijas, e incluso mazos de "cartas Magic" y de "Yu-Gi-Oh!".
Además había aún más gente que entre los puestos de frutas y verduras del exterior. Marchábamos en trabajosa procesión.
Nada me interesó realmente.

Después de dar bastantes vueltas encontré por fín un sitio donde me pude sentar tranquiilo a comer.
Había visto a mucha gete por la calle ingiriendo todo tipo de porquerías mientras continuaban sus respectivas caminatas. A mi no me convencía tal idea.
Llegé al "Café Giardino".
Las comidas ofrecidas se mostraban en paneles repartidos sobre la barra - hubimos los clientes de tomar unas bandejitas de madera donde nos servirían -. Yo me decanté por el plato de "Meat Lasagne" por ser lo más parecido a las comidas que había probado antes de dejar la madre patria.
Descubrí a la hora de pedir mi rancho que "lasagne" se pronuncia "lasaña"; quén lo iría a imaginar:
- Miit lasaing pliis.
- Miit lasaña?
- Yeh!
Meat Lasaign, chips (of course) and a Sprite.

Seis libras con no-recuerdo-cuantos-peniques (algo carillo) me permitieron disminuir el bulto de monedas de la cartera. Me senté en la mesa frente a la caja. Deje la mochila y el chaquetón en la silla dispuesta a mi diestra, y las bolsas con libros, articulos comprados en tienda de deportes y artículo comprado en tienda de "regalos tiernos y entrañables" en la silla opuesta al asiento que yo tomé.
Saqué la libreta y tomé unas cuantas notas de lo acontecido desde la visita a la primera tienda de deportes donde no compré nada hasta el momento actual (actual en tiempo del relato).
Allí me vino la magnifica idea de utilizar mi mocila para guardar las compras.

Tras haberme saciado suficientemente en el "Giardino" me dediqué al callejeo sin rumbo. No pretendía adquirir nada más y aún no tengo muy claro por qué me puse a dar vueltas de aquella manera (la teoría de mayor peso a día de hoy es que ví apropiado conocer las calles de la zona para andar con más soltura en una futura visita) . Pasé unas cuatro o cinco veces por la plaza de la Victoria, idem por diversas calles a las que siempre accedía por un sitio distinto. Me encontré con la iglesia cercana a la parada de autobuses de Bull Street cinco veces - las tres últimas fueron inintencionadas pues ya me había aburrido y buscaba simplemente la parada para irme a casa.
La sensación en aquel instante fue que la iglesia era algún tipo de extraño epicentro al cual confluian todos los paseos si no se oponía una concienzuda resistencia.

Pasó más de una hora desde haber tomado la determinación de dejar Birmingham hasta que logré dar con Bull Street.
NOTE: Aunque eso del callejeo salvaje tampoco lo veo una mala idea en el caso de llevar zapatillas de deporte - o en esencia, algún calzado más comodo que el mío.

Miré el panfletillo con los horarios de los autobuses que muy oportunamente había cogido de casa y guardado en la mochila.
El siguiente autobús pasaría a las siete y veintiuno.
Mire el reloj a las siete y cuarenta y tres - mi reloj está adelantado pero no tanto -. Me senté y extraije nuevamente el panfletillo de horarios. Sobre la columna con los puntos de ruta del bus que parte desde Bull Street hasta Tamworth a las diecisiete veintiuno hay una marca: "NS". Hice memoria y recuerdé la advertencia de Jose del dia anterior:
[Flashback]
- Pero tienes que tener cuidado porque hay algunos autobuses que no salen los sábados. ¿Ves este por ejemplo de las diecisiete veintiuno que tiene la "N" y la "S"?. "Not Saturday". Este no lo podrías coger.
- Mmmnn... vale, entendido.
[Fin del flashback]
El siguiente pasaba a las dieciocho treinta y uno. Pese a la lectura y apercibimiento del detalle, yo no dejaba de mirar los números de los autobuses que fluian constantemente a la calle.

Se hacia evidente el sueño y el cansancio en forma de constantes bostezos.

Una imagen en mi cabeza: mi cama.

(To be continued...)

lunes, 22 de noviembre de 2004

Ulises, inciso en el post de - Fotos del day off

Ayer tenía off practicamente todo el mundo, menos Daniel que trabajaba de diez y media a ocho y media (noche) y yo de ocho a cuatro (noche).

Por darse tal circunstancia, aprovecharon "Ady" (Agnan, indio) y Ali (china) para hacernos una visita que más tarde se completaría con la de Sam.

Pizzas, chips, unas extrañas torrijas con queso que preparó Ali y el grato descubrimiento de que yo sé mas japonés que Ali (que lo ha tenido que estudiar durante seis años en el colegio pero que ya a olvidado casi por completo) dieron la tarde. - El tema del japonés salió a raiz de que el reloj de la cocina tiene kanjis chinos dibujados "bocabajo".
Más tarde se irían a un pub en Kingsbury, Jose, Andrei, Ady y Ali. Sam se había marchado ya a casa y los otros dos restantes teníamos que trabajar.

Ali, Ady y Sam trabajan en la cocina del hotel también: camarera (antes cocinera), cocinero y kitchen-porter respectivamente.

(La bufanda era debido a que estaba escuchando por la radio al Sevilla - y había que crear ambiente -, y porque Daniel olvidó nuevamente contratar más calefacción antes de que se le agotase lo pagado)

http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/adyali.jpg

http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/samalijose.jpg


NOTE: jeje, ya tengo sitio para quedarme si algún día se me antoja acercarme a China.

Ulises - Foto del mercadillo de navidad

Sí, ya sé que he de acabar la historia, pero resulta que tengo la libretilla con los apuntes arriba en el cuarto, y Daniel está durmiendo en el contiguo - por el que tendría que pasar -.

Paciencia y a ver la foto que no es demasiado mala.

http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/xmsmarket.jpg


domingo, 21 de noviembre de 2004

Ulises (Chapter 2)

Andaba saliendo de la tienda de los gorros cuando la primera parte del relato encontró su fin.

No mucho más alante - de hecho apenas unos treinta pasas hubiese dado - cuando empiezo a reconocer las cercanías del Bullring. El estrambótico mini-edificio que alberga el puesto de ayuda al turista se mostraba nte mí en medio de la avenida; la apabulante multitud de viandantes se dividía ante él pasando a ambos lados. Sus paredes de cristal me permitieron ver que unas cuatro o cinco personas atosigaban a la chavala que en aquel momento ocupaba el puesto.

Y un poco más adelante la avenida desde la cual ya se divisaba el centro comercial. La tienda dedicada al cine, más tiendas de ropa - no dejé de verlas desde el momento en que puse pie en tierra, Zara, oradores que elevaban plegarias a los cielos desde atriles siendo ignorados por la multitud, el enorme GameStation dedicado a los videojuegos y gente. Mucha gente haciendo del caminar por las calles un continuo ejercicio de dribbling, cuando no forzaban los esporádicos encontronazos a recurrir a algún que otro "sorry". Antes de dirigirme al centro comercial quise curiosear la tienda de videojuegos.

Ya había comprado un juego antes en Tamworth y no quería hacer de mi estancia una oportinidad para proveerme de un acopio de DVDs para la consola. Uno ya me parecía suficiente. sin embargo un catálogo del Asda me descubrió la existencia por aquí de un CD que no se comercializa en España y que sí me interesaría conseguir - "Xplodder" para más señas-. Advertí con sorpresa lo enorme que era el local. Vi precios bastante aceptables por algunos buenos juegos. Pero no encontré lo que buscaba por lo cual tomé camino, finalmente, hacia el destino principal.

Accedí al centro por la que era la segunda planta del edificio. Tomé una foto en la que se podía apreciar este detalle. Acto seguido, sujeté la cámara con ambas manos frente a mí, un poco más abajo de la altura del pecho, y bajé la vista hacia la cámara buscando conseguir el efecto de que quiero ver cómo ha resultado salir la fotografía. (Es un acto casi reflejo que repito cuando he fotografiado a una muchedumbre y pienso que quizá alguno de los espontáneos modelos no está muy conforme con quedar inmortalizado en la tarjeta MMC de un desconocido que viste baqueros, chaquetón negro, camisa de pana, gorro gris y lleva el trapo rojo de Cocacola al cuello - en ese preciso momento -). Tuve la sensación de que el centro comercial no era tan grande como me había parecido la primera vez que estuve en él. La sensación se desvaneció al momento en que una segunda ala del edificio fue descubierta.

Aunque seguía dándole vueltas al asunto de los regalos - miraba escaparates a ver si por fortuna encontraba el regalo de Paz, algo que no veía fácil y en lo que no confiaba demasiado -, la primera tienda en la que entré fue "Borders" (la, también enorme, tienda de libros en la que ya compré anteriormente "Soul Music" de Terry Prattchet durante mi anterior visita con Jose).
Otra vez me volví a quedar algo embobado frente al mueble dedicado a las obras de Prattchet. Me había dirigido casi directamente al mismo, salvo por unas breves paradas frente a las ofertas, bestsellers y revistas. Tomé "The Art of Discworld" y "Eric" momentos después de que un empleado hubiese tropezado con el taburete que hay dispuesto para facilitar el acceso a las estanterías superiores y hubiese estado a punto de caer de bruces al suelo. Lo reprendí con un "Take care, take care" adjunto a una sonrisita para que tuviese constancia de que estaba de coña. Pago, cinco libras por "Eric" y doce (que eran quince en un principio, pero al parecer estaba de oferta) por "The Art of Discworld".

Primeros regalos para mí y empecé a pensar en que he de tener sobrado tiempo para encontrar el difícil regalo para mi amiga mostachona. Aún así continué mirando escaparates de moda femenina por si sonaba la flauta.
"HMW", tineda de CDs de música videojuegos y películas. Tampoco esperaba encontrar nada ahí pero recorrí los estantes con atención. Cogí cada uno de los discos de los Beatles que iban pasando ante mí y examinaba las canciones indicadas en el anverso. Los acabé soltando todos. Abandoné la tienda con la misma carga con la que entré: mi mochila y la bolsa del Borders.

Fue entonces cuando opté por abandonar la obsesión de encotrar el regalo de alguien en concreto y simplemente me dediqué a curiosear las tiendas. Las de deporte podrían dar mucho juego. La más cercana se pudo jactar de haber recibido mi visita.

Me moví entre camisetas de futbol, chandals y chaquetones. Yo miraba cada una de as etiquetas esperando encontrar por cinco libras equipación suficiente como para ascender el Everest. No conseguí aquello.
En mi deambular localicé sendos chandals y camisetas del FC Barcelona y me resultó curioso no ver ninguna del Madrid (porque si bien es cierto que como ciudad es mucho más conocida por aquí Barcelona que la capital de España, el Real Madrid es un club sobradamente conocido a nivel futbolístico). Las encontré también algo más tarde.
Las camisetas del Villa eran caras así que me fuí.

La siguiente tienda fue otra de deportes. Pensaba en encontrar una sudadera de oferta del Villa para el Peluzo, pero ya seguía a lo mío, a mirar y si veía algo adecuado, a la saca.
(Momento este en el que caigo en la cuenta de que si desvelo lo que he comprado a cada persona, estoy haciendo trizas aquello llamado "ilusión frente al factor sorpresa").
Para no ser menos, era otra tienda inmensa. Utilizaba dos plantas para presentar los productos y había por las paredes varias hileras de camisetas estando las más altas situadas casi a la altura del techo (que podía tener siete metros).
En consecuencia a la reflexión anterior, sólo indico que la visita a la tienda me permitió tachar dos nuevos nombres de la lista de pendientes de regalo: Oli y JP.
Ya, con mis futuras adquisiciones en mi mano ("futuras" pues aún estaban por pagar) encontré una camiseta del Real Racing Club de Santander. Realmente curioso.

Y yendo a pagar, desde el ala izquierda del pabellón se asoma una jovencilla con el uniforme de la tienda gritando algo a los que nos apelotonabamos en espera de alcanzar el mostrador con las cajas. Me pareció entender que habian habilitado una nueva caja y pedían que algunos de nosotros nos dirigiésemos hacia allí - fue así de hecho -. Yo permanecí en mi sitio tras dos chavalas que hablaban un extraño idioma que al transcurrir de un minuto (segundo arriba, segundo abajo) identifiqueé como "español".
- ¿Españolas? - Por preguntar...
- Yes.
- Sevillano - Por hacer patria.
Conversamos brevemente sobre donde vivíamos cada uno, por qué andabamos por aquí, si nos dejaba o dejaba de gustar esto, alcanzamos el mostrador casi simultaneamente - yo a una caja y ellas a otra -, pagamos y nos despedimos.
- Bueno, a seguir comprando - Me dijo la morena, quien se mostró más dicharachera durante aquel intervalo.
Las dí por madrileñas por el acento.

(To be continued...)

Ulises

Apercibiame yo que no es comun por lares estos ofrecer saludo a quien espera transporte publico en los lugares habilitados.

El acceso al interior y el consiguiente intercambio verbal con la persona que ha de convertirme en su pasajero si a buen puerto - Birmingham - pretendo llegar, me hace meditar sobre la idea de dar más brío, y forma genericamente, a mis "return" (que ha de ser algo similar a "rihtharn", siendo muy lacia la pronunciación de la "a"). Hubimos de intercambiar un dueto de "Sorry?s" por barba: tanto mi interlocutor, como el que ahora escribe estas lineas ' que no es otro que Antonio Bruce Rodríguez Fernández, hijo de Antonio Rodríguez Castillo y Mª Manuela Fernández González; hermano de David y Oliver y antiguo socio del "Club Burger King", pero eso ya es otra historia). Indiferente a cuanto a su alrededor pudiese ocurrir, aquel petirrojo que me entretuve contemplando hacía ya cerca de una hora, seguía campando bajo el mismo arbolillo.

Y siendo no justo comenzar la historia en tan atropellada y poco cimentada forma, me presto urgente y servil a insertar presedentes varios para que, usted apreciado lector, pueda con más facilidad comprender la presente narración.
Era las nueve y veinticinco la hora pretendida para tomar el transporte a Birmingham. El infortunio quiso que no fuera posible iniciar la empresa tal como se había pretendido, pues por mor de la divagación matutina con Dan y porque en estos casos (aplicable Ley de Murphy), el autobús se ha de adelantar un par de minutos: el intervalo de tiempo exacto para que puedas verlo pasar frente a tus narices y sea imposible hacer algo para evitar tal sino.
Tras ello, quince minutos en la parada amasando la idea de que "ese debe de haber sido otro bus". Retorno entonces al calor del hogar, distando éste no más de ciento cincuenta metros del lugar que ocupaba y no prolongándose más de dos minutos el caminar. Dándose la necesidad de consumir los minutos hasta poder perder el siguiente autobús, enciendo la computadora, conecto el programa-servicio "MSN Messenger" de "Microsoft" y converso durante aproximadamene quince minutos con Frodo.

El viaje de ida discurrirá sobre las mismas pautas que el que antaño hiciera hacia las lejanas (10 millas) tierras de Tamworth. No habría entonces de devanar mis sesos atormentandome con escabrosas cuestiones como "¿Qué pueblo habrá de ser éste?" o "¿Muchas serán aún las paradas a esperar?" La mía, Birmingham, era la última de las paradas. Si no salía por mi propio pie del vehículo, la persona a la que saludé y pagué billete cuando subí, me invitaría a abandonar el auto utilizando los métodos que oportunamente considerase.

No habiendo recorrido una gran distancia todavía (pues nos encontrábamos en la parada aledaña al hotel en el que trabajo), sube un nuevo pasajero dentro de una jaula de plástico. Es éste un gato agompañado de una señora vieja; o un estraño viejo, dicho dilema aún persiste en mi cabeza.
Apostaría, en cualquier caso, dos contra uno que el acompañante del gato era una vieja. El gato se hizo notar durante gran parte del trayecto maullando a saber con cuáles felinos propósitos.

Proseguíamos pasajeros (humanos y felinos) nuestro viaje estimado en cincuenta y cinco minutos en el caso de haber partido desde la Viilage de Piccadilly. El día anterior una gala benéfica en pro de los niños necesitados se proyectaba en el receptor de televisión. Actuó Travis con su "Why does it always rain on me?". Daban a consecuencia de ello vueltas en mi cansada cabeza un par de estrofas: "I can't sleep tonight" y "Sunny days, where have you gone?".

Y seguíamos el viaje. Llegabamos a Birmingham pero todavía habríamos de hacer alguna milla más antes de encontrarnos en el centro, en Bull Street.

Minutos después habíamos alcanzado el ansiado destino, habiámos llegado a la gran ciudad. Paraiso de consumistas y hermosa ante el ojo que la contemplaba en ese cierto instante. Birmingham.

Inmortalizaba un par de parajes justo antes de toparme con la catedral que ya describí en una pasada misiva. Mi nueva empresa era localizar el BullRing. Me había provisto para lo cual de un mapa de la zona, obtenido en mi anterior visita del interior de la biblioteca pues eran ofrecidos gratuitamentes a aquellos que lo requiriesen. Confié en que la suerte habría de guiarme dando por hecho que el sino encontrado durante la mañana habría de ser equilibrado con un pronto descubrimiento de la zona buscada. Partí a la deriva conservando el mapa en el bolsillo frontal de mi petate.

La caminata, más larga de lo esperado, me hizo empezar a sospechar que el rumbo tomado no coincidía con el que debía de tomarse por "correcto". Opté por buscar a la muchedumbre y siguiendo progresivamente a cada vez más numerosos grupos de personas me hallé en la Plaza de la Victoria y su recien instaldao mercado navideño. Dediqué entonces mi sobrado tiempo a mirar tenderetes y puestos de comida sin que ninguno realmente me incite a llevar la mano a mi bolsa. Figuritas artesanales, prendas, bolsos, precios y todo tipo de comidas rápidas no acabaron por hacerme caer en el consumismo exacerbado al que parecia incitar el momento y el entorno.

Una calle anexa aún con gran número de tenderetes fue el lugar por el que decidí abandonar Victoria Squeare. Me había dicho el día anterior Maripaz que "los regalos han der esos que tú los ves y te recuerdan a la persona que se los vas a regalar". Intentaba aplicar la frase a lo que iba viendo para poder ir borrando alguno de los veinticuatro nombres que aún restaban en mi lista de ofrendas (el únioo que tenía tachado era David; nada original: un videojuego). Pensaba en encontrar algo para Maripaz, aunque la tarea se me antojaba complicada por lo especial de cada uno y en concreto de ella.

Ya había cesado un poco el tumulto de los tenderetes (ahora el único tumulto presente era el humano) cuando una animosa jovencilla negra, portadora de un considerable taco de papeles o folletos - no me fué posible identificar tal detalle-, me asaltó con un "excuse me" seguido de un torrente de frases totalmente incomprensibles para mi neófito oído, y una velocidad endiablada. En mi defensa blandí un "Sorry. I know little English". Pareció funcionar, tal es así que tras una nueva ristra de frases - incomprensibles de nuevo -, me despidió con tres "Ok! See you later" (sólo el tercero causó en mí efecto).

Despedidome yo de la jovenzuela proseguimos el deambular y no muy lejos de allí volvió a mi mente la sugerencia de la anteriormente conocida como Maripaz - ya que ahora quiere ser conocida como "Paz". Una tienda de vestuario femenino en cuyo escaparte se exhibían gran número de gorros y boinas captó mi atención. Haciendo uso del consejo aquello podía ser adecuado para Sara (o tal vez Silvia).
Saludé a la chavala que en reordenar las prendas que la clientela desordenaba ocupaba su tiempo ("the same as la Inma de Alcalá") y la deferencia no tardó en ser devuelta. Ví bufandas, chaquetas y todo aquello que en una tienda de tales caracteristicas en tal temporada suele encontrarse, pero mi atención se centró exclusivamente en los gorros. Concretamente una boina de algún material similar a la felpa (pese a que no acabo de tener realmente clara concepcion de lo que la felpa es) podía ser un buen presente para Silvia. Levanté el gorro y examiné la etiqueta en la cual la suma requerida por el artículo era indicada. Quince libras. Pensé en pasarme posiblemente más tarde sino otro día.

(To be continued...)

jueves, 18 de noviembre de 2004

El teléfono

The phone number for this house is 01827 873013.
Have you given your family this number

(se omiten los signos de interrogacion porque con eso bastaba para entendernos)

Esto fue lo que Daniel me escribión en un folio al poco tiempo de caer por aquí. Era por aquel entonces cuando no había manera de que le entendiese dos palabras de lo que me decía. Aunque a veces seguimos recurriendo al boli y el folio, ya con mucha menor frecuencia que antes.

(Observése la careccia de errores ortográficos en el texto, todo un logro tratándose de Daniel y - nuevamente - de cualquier británico. NOTE: en la tele hay concursillos para niños de 10 a 12 años en los que les dicen una palabra y la tienen que deletrear. Saber escribir correctamente por aquí es todo un logro. Pregúntesele a Daniel por cómo se escribe tal palabra que no llegamos a entender: can you write it? ... Y la respuesta frecuente es "I don't know". Ejemplo: "What" se convierte en "Wot" en su paso a papel/ordenador. La profesora de inglés de Jose le confirmó este detalle cuando en la academia preguntó si realmete era así. Inverosimil pero cierto.)

Bueno, pues a lo que iba. Que el movil parece haberse dado de baja ya por tiempo indefinido. Harto de cambios de operadora cada vez que lo movía un poco ha pensado que lo mejor que puede hacer es ejercer su "derecho" a huelga hasta que compre una tarjeta británica (que, según Jose, funcionan). Hablaré con él para enterarme mejor del asunto a ver dónde venden eso y a qué precio.

Además del numero de arriba es necesario marcar el prefijo internacional (yo he de utilizar el 0034 para llamar a España).

Después se ha de tener presente que yo he de estar en casa, ya que si traumático será chocar de frente con un "Hello. Who is it?" (las veces que no he tenido más remedio que cogerlo yo, respondo sólo con "Hello?"), lo que faltaba es que yo no esté en casa para haber quemado el dinero de la llamada tontamente.

De momento me tocan las noches (turnos de 8/4 y 11/7) hasta que el mes que viene se incorpore un nuvo nightporter al que le vamos a ceder mi puesto. Mientras tenga esos horarios entre las 6 y las 8 he de estar en casa.
Mis days off - mañana y pasado por ejemplo - son toda una incógnita.

Y nada, que acaba de caer una nevada de espanto, y que ayer volví a hacerme de la Seleccion Española (por incordiar al pocpulacho inglés obviamente; vimos el partido en casita - Jose y yo - pero nos asomamos a la puerta a gritar el gol).

Bye!

miércoles, 17 de noviembre de 2004

Segundo glosario

  • Pardon? Me daba por pensar originalmente que Daniel trataba de dar uso a su castellano de bolsillo. Cuando no me entiende (me refiero a cuando "no me entiende nada") me apela con un "Pardon?". yo muy predispuesto a la corrección - tratando de hacer de mi estancia aquí una experiencia didáctica para todo aquel inglés que tenga la desdicha de cruzarse en mi camino - espetaba entonces un claro y tenor "No. Peeeerrrdón". "Más tarde descubrí que "Pardon" es una fórmula empleada por estos lares cuando tu contertulio no te ha entendido y quiere que le repitas.
  • You all right? Se ha de tener extremo cuidado con esta pregunta. La suele dejar caer la mitad del personal de la cocina cuando te ven aparecer con el mono azul dispuesto a comenzar la jornada. Ojo, "All right" no es una respuesta válida. Si respondes con "All right", la fauna autóctona (y los no autóctonos que ya llevan aquí un tiempo) te "responden" con lago similar a "Yeh! and you all right?". La respuesta en estos casos ha de ser entonces simplemente "Yeh!". He tardado dos semanas en descubrirlo.
  • Mate Es la Palabra por excelencia (junto con la malsonante que viene a continuación, pero todo a su debido tiempo). Viene a acompañar a casi todas las frases de uso cotidiano en el trabajo: "You all right mate?", "Cheers mate", "See ya mate", "Sorry mate". Jose dice que viene a ser algo así como "amigo" traducido al castellano. Pero no. Yo, tras varios análisis, tests y comedura de cabeza propia durante a un tiempo, asevero - sin lugar alguno a equivocación - que la traducción Exacta de "mate" al castellano es "killo".
  • Fucking Hell Empezamos con los tacos ingleses. Fonéticamente es algo así como "fakihnall" (la última a muy flojita, muy lacia. Ensayad en casa). Se emplea cuando estás haciendo lago y se te va todo al traste, cuando Daniel cae en la cuenta que se ha dejado las llaves en una de las bolsas de la compra tras cerrar el maletero del coche, o cuando Anrei jugando al Tonny Hawk's Underground está a punto de conseguir una burrada de puntos y a última hora se cae del grind y se queda sin nada. Literalmente "jodido infierno" pero trasladado al castellano de toda la vida viene a ser "Me cago en la leche" (y derivados) y, "Joooooder".
  • Fucking Impresionante la versatilidad de esta palabra. Seguimos con los tacos y sé que no está bonito, pero es digno de admiración cómo un inglés es capaz de construir un discurso entero, insertando un fucking en cada una de las frases sin que la gente aperciba nada extraño. Funciona tanto como advervio: "You are fucking bad mate", "Eres tela de malo killo" (Andrei a dirigiendose a mi cuando jugué mi primera carrera en el Need For Speed Underground), como como adjetivo (perdonese la redundancia): "Fucking Daniel" (Andrei cuando habla conmigo y desea referirse a Daniel) (omito traducción).
  • Cheers! No recuerdo si estaba en el anteriro glosario... "but anyway fucking.." (traducido: "pero bueno, que da lo mismo"; saber interpretar los fucking es realmente interesante. Se merese alguna que otra tesis pienso yo). "Cheers" viene a sustuir a ese "Thank you que nos dicen en las escuelas que debemos utilizar. Es un caso similar al "Yes" (empiezo a pensar que no lo incluí en el anterior glosario) aunque no tan extremo. El "Thank you" se utiliza; sobre todo las muejeres entradas en años. El resto del universo angloparlante, a no ser que pretenda colgarse un galón de barroca diplomacia o pretenda hacer un poco el tonto, emplea el "Cheers" (acompañado casi siempre del "mate"-"killo"). Con "Thank you" no se utiliza el "mate".
  • I (don't) think so El "don't" es opcional, si no vas a negar no se pone. Es una frasesilla estúpida cuya principal utilidad es que es una traducción bastante aporximada de las tan usuales en el castellano "Va a ser que sí/ Me da a mí que sí" y su opuesto "Va a ser que no/Me da a mí que no", lo que te ofrece una cierta comodidad en la conversación para poder huir de los formalismos. Muy usual también. Por supuesto queda muy bien acompañarla de un "mate" al final.
  • You're crazy Frase con la que de vez en cuando (cuando no nos oprime del todo la resignación) informamos a Daniel, Jose y yo, acerca de su estado mental. Su utilidad es más de desahogo que de enmienda. Aquí cada uno va a seguir a lo suyo. A veces es posible refinar la frase de la siguiente manera: "You're crazy as a goat" ("estás como una cabra").
  • Pardon?/Sorry?/Say again? Chari me informó de que responder con "What?" cuando no se entiende algo o te llamán la atención queda un poco chabacano. Le pregunté a Daniel y me dijo que era "very rude" ("mu basto") - lo que no quiere decir que Daniel y compatriotas no lo empleen a diestro y siniestro. Nuevamente volví a la empírica y asevero esta vez que "What?" en castellano de andar por casa significa "Lo qué?". En lugar de "What?" ha de emplearse alguna de las tres fórmulas del expuestas anteriormente.
  • I feel it in my finger, I feel it in my toes. And love is all around me and so the feeling grows. Cancioncilla que canturreo cuando me toca fregar un cacharro grande o utilizar la pistolilla de aspersion y me empiezo a poner "calao" de agua. Aclaro un poco, por qué precisamente esta canción y no "soy Minero" de Molina (por poner un ejemplo): de vez en cuando la ponen en la radio (hay varias dispersas por la cocina) y el grupo al que pertenece no es otro que "Wet, wet, wet" (traducido al castellano estándar: "ponerse chorreando").
  • Tell me Una vez que me enteré de lo de la poca elegancia contenida en un "What?" por muy guiri que sea uno, busqué alternativas y cada vez que oigo un "Bruuuuce" yo respondo con un "tell me". Acto seguido presto atención para intentar comprender la nueva tarea que me enconmiendan (algunas veces lo consigo, otras... "I'll show you later") o me acerco al ordenador a ver qué es lo que pretende hacer esta vez Daniel.

domingo, 14 de noviembre de 2004

Spanish Sunday

Volvemos a los days off y la vedad es que éste es un poco más distinto al resto a causa de mi nuevo horario.

Me levanto casi a la hora típica del almuerzo. Ducha. Constatación de que es uno de esos pocos momentos en los que coincidimos todos en casa: Jose y yo off, y Andrei y Daniel empiezan a trabajar de noche.
Acto seguido, problemas con la impresora. Se ha quedado sin tinta negra. Daniel rehacio a comprar un nuevo cartucho aunque piensa acercarse a Tamworth a comprarse una cámara digital.

Pero lo más importante: Jose decide aprovechar su tiempo libre para consultar en internet páginas gastronómicas y está preparando unas lentejas (Daniel no tiene ni idea de qué es eso, todo lo que sean "comida en condiciones" escapa a su raciocinio. Andrei si conoce las lentejas; parece ser que los gabachos también saben comer.

Me voy al salón a leer un rato: "Soul Music" de Terry Prattchet (en inglés; diccionario al lado; 8 ó 9 minutos por página, voy por la cincuenta). En la BBC 2 están poniendo "Polly Ann" (es una serie).

Al cabo de un rato Jose convoca a la comunidad. Ya están las lentejas. Se saca lo suyo y pregunta si vamos a querer. Yo estoy esmallado (por no prepararme algo me dediqué a esperar a las lentejas y el estómago me soltaba bocados). La olla da para una racion muy decente para cada uno. Todos en la mesa del salón. Habiendo perdido en ese momento toda objetividad he de suponer que las lentejas estaban buenas, Andrei y Daniel lo corroboran. Jose se dedica a la autocrítica: mucho caldo, algo sosa.

Luego a mojar sopones (y pan chino que aporta Daniel) en unas bandejitas con distintas salsas
que Jose compró en el Coop. Quedamos saciados.

Son las tres y media y Daniel dice que ya es muy tarde para acercarse a Tamworth a comprar nada (cierran a las cuatro, me dice).

Vuelvo a la lectura. Mientras Jose trata de averiguar como utilizar el automatico en la cámara para poder mandar una foto de grupoa su casa. El manual está en inglés, alemán y francés. Ni Andrei ni Daniel consiguen desvelar el misterio.

Jose da con la tecla algo después. Hacemos las primeras pruebas. Hacemos las fotos de grupo. Daniel tontea en todas o pone caras raras (no necesita demasiadas muecas, es algo especial).

Ordenador durante un ratillo. Utilizo el traductor del ordenador para acelerar el ritomo de lectura. Me entretengo leyendo las lamenteaciones sobre el partido de ayer en la página del Sevilla (lo sabía, desde que me he venido el Sevilla no gana - y el Aston Villa no pierde, ayer 1 a 2 con el Bolton). Se acerca Andrei, me enseña "Gangsters 2" (un juego del ordenador, todos los que tiene son de estrategia). Empiezo a jugar. me matan pronto. Name: "Bruccino". Me aburro. Pongo el emule y busco episodios de Naruto.

Me llama Andrei desde el salón. Que si quiero jugar a la GameCube. Le digo que mejor que esto. Jose de mientras haciendo sus ejercicios de la academia.

Como son casi las seis nos ponemos a ver los Simpsoms. El episodio es ese en el que se presenta en una firma de libros la hija de Krusty, que más adelante acaba perdiendo su violín y el jaleo está en cómo lo recupera. Aquí los canales de televisión no ponen "mosca" en pantalla.

Acaban los Simpsoms y ponemos la GameCube. "Baldur's Gate: Dark Aliance". Dos jugadores. Primera misión matar las ratas. Las matamos. Mato accidentalmente a Andrei. Segundo intento: las ratas matan a Andrei. el Madrid gana 4 a 1. Jose escucha la SER mientras hace sus deberes.

Dejamos de jugar. Encuentro el episodio uno de Naruto (ahora a saber cuánto tardará en bajarse). Pongo algunas fotos también a descargar para que el Emule vaya despertando pronto. Me pongo a escribir en el blog. Y seguimos escuchando la SER.

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Aio.

miércoles, 10 de noviembre de 2004

Una de fotos del dia en Tamworth

http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/tamworth.jpg

Tamworth. En frente del cruce (parte derecha entonces, o sea :P) está el "Chicago Rock Cafe". La susodicha bocacalle que aparece por la izquierda es donde están las (creo que cinco) paradas de los autobuses.

Al fondo la iglesia. Que se veía desde la parada.

Muchas tiendecillas dispersas por esta callejuela, pero es en la paralela (por la derecha) donde el fluir consumista es más evidente.

(No se ve en la foto porque queda más atrás - calculemos que el calvete debe de haber pasado por ahí hará unos quince segundos - está el "Coop")

La tienda de la esquina vende "antiguedades musicales" (creo, nuevamente): discos de vinilo de grupos que dejaron de existir siglos hace, casettes.. Para melómanos.





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Lo que vemos en frente es... un edificio. El señor que ocupa el pedestal es un tipo que por lo visto construyó la primera biblioteca pública de Tamworth.

Ya por aquí se empiezan a ver bastantes tiendecillas pero es más alante (detrás del edificio que custodia el figurín dedicado al promotor de la lectura).

Llegando a la estatua, si giramos a la derecha nos encontramos con el parque: coqueto pero con algunas bonitas vistas.

En uno de los escaparates se puede apreciar que los adornos navideños no son algo precipitado por aquí. Estos ingleses están locos con su navidad y llevan ya un més con los arbolitos, "papas noeles" y demás atrezos en la gran mayoría de escaparates.

(Esta calle creo que sí era peatonal)



http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/tamworthpark.jpg

Una foto del parque ;)

lunes, 8 de noviembre de 2004

La hora de los valientes (Chapter 2)

En Tamworth.

  • Tardo poco en recordar que identificar cuales son calles peatonales y cuales no, no era tarea sencilla en Tamworth.
  • Al parque: gorriones, patos muy sociables, ardillas (menos sociables), cisnes, gaviotas, pajarillos inidentificables que parecen golondrinas pero que "juraría" que no son golondrinas, raperillo estándar: sudadera ancha con gorro y vaqueros muy anchos.
  • Empieza a llover: lluvia estándar (también), gotillas dispersas; llueve con desgana en este país. En lugar de mojar la lluvia se encarga de humedecer progresivamente el ambiente.
  • Tomo una foto de la iglesia porque la que saqué con Daniel en mi primera visita no me hizo demasiada gracia. Al verme en mi plasmar digital (echando la foto, vamos) una pareja de jubilados me dicen algo...
  • - Sorry?
  • - Fraseo velocidad crucero que no llego a entender.
  • - Sorry, I know little English (ya paso del recurso de los deditos). Y tal y cual (los tales y cuales en inglés).
  • Acabamos por entendernos y el de las barbas me dice "It was a joke". Y me tomó por francés, por cierto. Yo les cuento que las fotos son para que la familia vea esto, que voy a pasar un tiempo viviendo en Inglaterra, y que soy Español.
  • Despedida cordial con los jubilados.
  • La gente es indolente a esta pseudo-lluvia
  • NOTE para mí: en mi próximo paseo me llevo la mochila.
  • ...
  • Me acabo mi Big Mac y mis chips, sorbo a través de la cañita mi Sprite a medio vaciar y vuelvo a tomar notas. 2.99£, me pareció barato por lo que tuve que confirmar el precio con la dependiente-cocinera.
  • ... entre medias fui a comprar al Coop de aquí porque Jose me dijo que necesitaba un par de litros de leche. Ya de paso compré algo de pasta, salsa para pastas, lonchas de jamon de york y "beef", queso y salchichas.
  • ... Muy temprano aún, así que a seguir paseando.
  • ... Lo que más pesa es la botella de 2'3 litros de leche. Mi conciencia está tranquila.
  • ... Callejeando, nada. Centro comercial, nada. Gamestation, me intereso por un par de juegos para mandar algo para Reyes a casa, nada de momento. Mc Donald's, entro.
  • He comprado el Soul Calibur (que lo he jugado en la GameCube de Andrei y me ha gustado mucho). Ojalá funcione porque a ver dónde encuentro yo una PS2 para probarlo de aquí a siete días que es cuando el periodo de devolución expira.
  • Comming back (la vuelta). 1er intento, se me escapa el autobús de las 17:10 porque me he colocado en la segunda parada empezando por el final en lugar de por el principio. El autobús 115 pasa "a toda leche" por delante mía y no hay manera de remediarlo.
  • 2º intento, por llegar. Me he puesto a escribir.
  • He conseguido coger el 115 de las 17:40. Era la primera parada.
  • Rodilla izquierda recostada sobre el lateral izquierdo del autobús. Bajo mi tobillo, el calefactor.


La hora de los valientes. Visita a Tamworth

  • Me monto en el autobus (esta vez no me han corregido mi "Single ticket to Tamworth; me hincho de orgullo). Duracion del trayecto según mi horario: veintiseis minutos.
  • Me siento tras una chavalilla que habla por su movil en la parte delantera del autobus para ir controlando la ruta lo mejor posible. La chavala ha estado insertando el - muy manido por estos lares - adjetivo "fucking" cada cuatro palabras durante lo que se ha prolongado su conversacion.
  • Rodilla izquierda recostada sobre el lateral izquierdo del autobús. Bajo mi tobillo, el calefactor.
  • Llegada en cuatro minutos a Kingsbury sin más incidencia que habernos encontrado con otro autobús obstaculizando en la parada de Golden Swan (Supongo que debería haber salido antes).
  • Abandonamos Kingsbury, ya no sé si llevamos dos o tres paradas pero voy tranquilo sabiendo que Tamworth Center es la última del recorrido del 115. Si no me bajo me echa el chófer.
  • NOTE: los formalismos sociales de los ingleses me siguen extrañando. Aprovechan la mínima ocasión para soltar un "Sorry!" o un "Cheers" pero si llega alguien a una paradada de bus (y se encuentra conmigo) y lo saludas (yo) con un acogedor (no en exceso) "Hello!", se les advierte entonces un gesto reflejo de perplejidad que a posteriori enmiendan con una sonrisita. La "sonrisita" es otro clásico por aquí junto con los "Sorry" y "Cheers".
  • Ya no me cuadran las paradas que hemos hecho con lo que venía en mi guía de los autobuses. Confío en mi suerte.
  • Pasamos sobre el canan de Coventry.
  • Llegamos junto a un laguito con algunas embarcaciones navegandolo. Mas paradas intermedias. Pierdo totalmente la cuenta.
  • Más canales. No no es Venecia pero pienso que si aleatoriamente eliges un punto cualquiera de la geografía de West Midlands no habrás de andar más de quinientos metros para cruzarte con el canal más cercano.
  • Llegamos a Tamworth Center. La mayoría de los pasajeros agradecemos al chófer el viaje: "Thank you! Good bye!".
  • En frente de la parada está el "Chicago Rock Cafe" y, como me indicó Jose el día anterior, se ve la iglesia desde la misma.

... (to be continued)

jueves, 4 de noviembre de 2004

Previo futbol

Ayer me puse la camiseta del sevilla que oportunamente traje conmigo. El pantalon del chandal, las botas de seguridad de la talla 47 que me hand buscado en el hotel, y la camiseta del Sevilla.

Me entrenaba con Jose en el noble arte de tomar autobuses para moverme con independencia por la zona. Mis "to Kingsbury" y "to Lea Marston" fueron corregidos por sendos choferes de los dos autobuses que tuvimos que tomar.

En Kingsbury subio Luke (tendra mi edad mas o menos y tambien usa gorritos; pero yo no me los pongo para trabajar), y ya en el autobus demostro ser futbolero de pro (ya me he hecho del Villa). Empezaron a hablar el y Jose sobre no-se-que partido el sabado. Resulto ser que el sabado libra Jose y iban a ir a ver el partido.Ademas de Luke, en la misma parada se nos unio una seniora que resulto ser tambien empleada del hotel pero a la que yo no recordaba habia visto nunca.

Llegamos, me entretengo un poco mas que mi companiero saludando, subo hasta la sala de descanso donde esta la cosa esa de fichar, voy hacia el cuartillo de los monos, me encuentro con Luke y me cuenta que no hay monos que valgan, que si acaso se entretiene en buscarme un delantal (no, no sabia como se dice delantal en ingles, pero aqui la gente es muy buena gesticulando). Vale, apruebo lo del delantal.

Primer toque futbolistico:

- Sevilla? - me pregunta Luke, despues de llegar con el delantal, senialando el escudo.
- Yeh - respondo sin extenderme demasiado en la conversacion, principalente porque picabamos veinte minutos tarde.

Delantal blanco, camisa blanca. Muy mono y predispuesto a que las manchas fuesen decorando extravagantemente mi reluciente uniforme.

Pasa el tiempo y el dishwasher funcionando.

Llega la hora del breakfast y aparecen los empleados outdoor (jardineros y demas trabajadores que solo pisan la cocina para comer algo). Una inseparable pareja de outdoor-workers a los que le cai simpatico por eso de ser extranjero y no tener ni idea del idioma de su madre patria entran en escena. El que se muestra mas extrovertido conmigo (y menos vejete, puesto que los outdoor's no suelen ser jovencillos precisamente) al verme profiere unos "Uuuhhhh! Uuuuhhhh!" a la vez que apunta su pulgar hacia el suelo.
Me dio por pensar que mi companiero en el hotel, que no en la cocina) pudiera ser betico. Mas tarde me entero que es del Chelsea.

Tercera incidencia futbolistica:

- Puerto Banus! - me grita/pregunta una animada seniora que trabaja en la cocina y la que dice que me llamara antonio porque es un nombre muy bonito.
Billy (jovencillo cocinero de Indonesia), que pasa por al lado se rie. Tardo unos segundos en entender que el grito venia en relacion a la publicidad de la camiseta: "Marbella". Aun no anda muy lejos y le respondo con un "Yeh!" en una amplitud de onda sonora similar a la de ella.

Pasa el tiempo, el dishwasher funcionando, la nueva bastante jovencilla camarera aprendiendo sus labores y yo pensando en que tambien me quiero apuntar a ver algun partido de futbol.

Futbol:
Aprovecho un momento de relajacion en el fluir de platos, cafeteras y otros cacharros para hablar con Luke que tampoco andaba muy agobiado en ese momento.
Sin apenas dificultades en el dialogo le pregunto si va a ir a ver un partido del Aston Villa con Jose, el me responde que si y yo le cuento que me gustaria ir tambien.
Automaticamente se va a consultar la "rota" (el cuadro con nuestros horarios/turnos) y vemos que el Sabado trabajo de nueve a cinco por lo que no es posible que pueda apuntarme al partido.(En ese momento me entero de que el partido es esta semana) (A las tres ademas).

Luke me dice que de todas formas se puede intentar para la semana que vien que el Villa juega UEFA, o si no para el proximo fin de semana, o si no la siguiente semana, o si no cuando sea.
Se le veia ilusionado ante la idea de captar nuevos aficionados al Villa.

Ya durante el dia (ademas de acabar consiguiendo un mono a dos horas para acabar mi jornada) Luke me demostro que conoce a todos los jugadores espanioles que militan en la Premier League (la primera division de ellos), que el Sevilla habia perdido en la ultima jornada con el Zaragoza tres a cero y que va segundo en la clasificacion (eso se lo indique yo despues de apuntarme lo de la derrota del sevilla, Luke me respondio con un "I know"). Por ultimo me pregunto por el mejor jugador del Sevilla y le dije que Baptista (...aunque acaba de marcar Aranda que lleva unos dias fino; 1:0).

Ya iremos a ver al Villa cuando se pueda entonces.

Ademas un nuevo kitchen porter empezo ayer a trabajar. Lo que supone que ya hay alguien con menos idea que yo. Daniel me ha contado que es porque se acercan las navidades (hace semanas que los escaparates estan decorados con motivos navidenios, e idem con algunas calles). Es, como casi todos los kitchen porters y camareras, bastante jovencillo (le echo diecisiete o
dieciocho) y en la horita escasa que estuvimos juntos hizo ver que le da miedo intentar hablar conmigo (cosa que veo razonable). Realmente casi todo el mundo es joven en la cocina (kitchen porters, pinches y camareras), posiblemente la media de edad ande sobre los diecinueve anios. NOTE: estimacion propia, en ningun momento se ha confirmado esto.

Y bueno... fin del post...


Villa! Villa!

POST MULTIMEDIA - Paseo a Kingsbury

Hoy nuevo day off, y como Daniel esta un tanto evasivo a la hora de prestarse a llevarnos a mi o a Jose al "Asda" (lease "Mercadona britanico") me he dedicado a dar un paseo hasta Kingsbury para comprar en el "Coop" (lease minimarket como el que hay en frente de la casa de la Margari pero q ademas venden revistas (he comprado una tal PSW, dedicada a la PS2; ya mandare para alla el DVD con las demos).

NOTE: Kingsbury dista una milla de Piccadilly (our village).

A la espera de que por la tarde me vuelvan las ganas de escribir, he aqui algunas fotitos del arranque matutino (me han salido algunas relativamente decentes, porque en la visita a Tamworh no anduve muy fino con la camara...) <-- (Divagacion de consumo interno; ignorese) Vista desde mi ventana en una esplendida soleada maniana de noviembre. - http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/window.jpg

Asomandome a la puerta
- http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/myvillage.avi

Bienbenidos a Piccadilly!
- http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/piccadilly.jpg

Piccadilly y sus aledanios (sirvanse libremente de utilizar esta foto como fondo de pantalla de Windows XP).
- http://usuarios.lycos.es/fotosbruce/xp.jpg


Aaaaaio.

martes, 2 de noviembre de 2004

Posible delegacion espaniola (Dictionary!)

Hoy me ha dicho Richard (el "responsable" de los kitchen-porters) que van a llegar dos nuevos espanioles al hotel para principios de Diciembre.Expectacion (que no ilusion; espanioles ya habemos bastantes).

Y a continuacion lo que he aprendio del idioma de Benny Hill en esta semana que ya he cumplido:
  • Yeah/Yeh: Es una afirmacion desganada. A no ser que quieras enfatizar mucho tu respuesta o quedar de repipi has de utilizar estas opciones en lugar de aquello que puedan enseniar en los colegios.
  • Sorry: (lo que os puede parecer una erre entre la 'o' y la 'y' son en realidad dos eres; practicar en casa) "Sorry" es una expresion que hemos de espetar una vez que nos apercibimos de que obstaculizamos el paso de alguien o lo entorpecemos de alguna manera. En caso de que ambos tertulianos se estorben se tiende a intentar ser el primero en disculparse (esto aun no lo he llegado a entender).
  • Excuse me: se dice cuando vas a importunar a otra persona por voluntad propia.
  • What!: lo digo yo cuando no me enterado bien de algo. En caso de que me repitan de nuevo la frase y yo me vuelva a quedar tal cual, echo mano de un "sorry" acompaiado de la frase que sigue.
  • I know little English: que viene a ser "andate con paciencia o desiste porque no tengo mucha idea de ingles que digamos" (Suelese acompaniar de un gesto con la mano derecha, la cual se coloca a la altura de la mejilla aproximadamente, y se extienden horizontalmente los dedos indice y pulgar al tiempo que se mantienen replegado los demas (podeis intentarlo en casa).
  • Talk with him/her: es una alternativa al "what!" cuando me sueltan dos o mas frases segidas y se da el caso de que alguien que ya se ha hecho eco de mis conocimientos del idioma anglosajon anda cerca.
  • I don't understand: No entiendo. Esto se usa para tirar la toalla antes de que tu interlocutor lo haga. (Suele acompaniarse con un "sorry").
  • Where?: cuando sale un cacharro del dishwasher que no se donde hay que colocarlo, asido a el me dirijo a la primera victima que se cruce por delante mia y que no lleve uniforme de camarero/camarera. A continuacion le muestro el cacharro (puedo poner en ese momento cara de preocupacion o de simpatico, ambas funcionan) y me contestan con:
  • a) Frases incomprensibles que me remiten a la opcion b.
  • b) "I'll show you": te lo mostrare; entonces voy yo y camino tras mi mentor hasta dar con la ubicacion del cacharro una vez limpio.
  • c) "I have no idea": "no tengo ni idea"; lo que lleva a buscar una nueva victima.
  • I wanna know what love is! I want you to show me! I wanna feel what love is! I know you can show me!: cancioncilla que canturreo por derivacion de provocarse muy a menudo la anterior opcion b (unido al continuo deambular de jovencillas camareras de candido aspecto logicamente britanico por delante del dishwasher)
  • See ya!: "nos vemos" (en plan informal).
  • Hello, I'm a kitchen-porter at Lea Marston, I start to work at nine an I need somebody to pick me up: Buenas, mira, resulta que soy kitchen porter en el hotel, que empiezo a trabajar a las nueve, y que mira, que me hace falta que alguien venga a recogerme. Esto lo digo por telefono (20 peniques) cuando faltan tres minutos para las nueve y aun no ha llegado la furgona del hotel a recogerme. (Dos dias).
  • You're welcome: "de nada". Porque hay que ir de elegane y diplomatico por esta vida.
  • What can i have for my break?: "Que hay de comer?". Hoy me he enterado que la pregunta hay que dirigirla al chef que en ese momento se encuentre en la cocina (si la diriges a los pinches no surte efecto, sigues sin tener tu plato preparandose aunque te especifican la persona que respondera de manera practica a esta inquisicion.El chef de turno enumerara (a velocidad crucero, que no soy capaz de alcanzar) las posibles opciones. Hay que estar agil para pillar alguna de las palabras para poder darle una respuesta al final. Hoy he comido "Beef".Y acto seguido, tras la eleccion (sea cual sea) se te preguntara "Chips?". Ha de responderse "Yeh" para no quedar como un bicho raro y para que el almuerzo cunda mas. (Estaba bueno).


Y en otro orden de cosas, la comuna inglesa (que es apabullante mayoria; he tardado algunos dias en darme cuenta) me saluda con animosos "Buenos dias amigo", "Hola", "Buenas noches amigo". Tambien algunos "Muchas gracias"y "Adios amigo".


NOTA del que escribe: creo haberlo leido antes en algun lado pero si lo hice lo olvide. Aqui todo el mundo (ingleses) borda eso de "Hasta la vista". Razon: porque lo decia Terminator en la version original del la pelicula: "Hasta la vista, baby", adaptado por nuestros lares como "Sayonara, baby"


Y es todo por hoy que ya he escrito mucho...
See you later aligator!