domingo, 23 de agosto de 2009

Midway T Unit

Sí, aviso ya, éste es otro post sobre videojuegos, más técnico que el anterior puesto que trata de mi interés en emular la placa arcade del título sobre una wii. Sería mi contribución personal a la scene además de un software del que estaré bastante orgulloso si consigo llevar a buen puerto.

Aunque primero un poco de historia campobeateña, que no parezca que esto es un blog sobre videojuegos. Vamos a remontarnos a 1995, nuestro espacio temporal lo reducimos ahora a la Semana Santa que a decir verdad ahora no tengo ni idea de cuál era la fecha exacta en la que cayó aquel año. Pero con que sigamos encontrándonos en la Semana Santa de 1995 vamos sobrados para avanzar en la historia.
Por aquel entonces dos de mis colegas con los que más ratos de ocio ocupaba eran los hermanos Silva: Antonio y José Miguel. Solíamos acudir con más amigos al instituto a jugar a baloncesto (la primera vez que mi piel dejó de ser completamente blanca se debió a un verano intensivo de baloncesto bajo el Sol en el instituto). Ellos eran más aficionados que yo a ese deporte pero no puedo negar que a mí me gustaba jugarlo, no era tan malo como jugando al fútbol y mi altura en comparación a la de la mayoría de chavalines me proporcionaba una sabrosa ventaja en los lances de las pachanguitas. También recuerdo a Antonio Silva como uno de los niños que alimentó mi incipiente afición por los videojuegos cuando me invitaba a su casa a jugar con su Comodore o su NES; la primera vez que me puso el Super Mario Bros 3 no me explicaba cómo aquel juego tan sofisticado podía funcionar en la consola. Pero aunque este post y en concreto esta introducción histórica tratan sobre videojuegos e implican una intervención de los hermanos Silva, lo comentado ahora mismo es simplemente casual; que me apetecía escribirlo y lo he escrito.

Bien, pues era Miércoles Santo aquel día. Los colegas estampiteros habíamos quedado en reunirnos frente a la casa de los Silva a las siete de la tarde y con aceptable puntualidad estábamos todos allí: José Miguel y Antonio, el David del Scooby, el Andre (no gástabamos en tildes ni en eses), Picho, David mi hermano y yo. Una calle más arriba de mi antigua calle, Vicente Yáñez Pinzón, en la Calle La Niña. Serían poco más de las siete y media cuando tras escurrirnos entre el ambiente de multitud que ya se había establecido en las calles del centro, llegábamos al Barrero, échabamos un ojo a los escaparates del Microdata y del Videostar para ver el montón de cosas que no nos íbamos a poder comprar dada nuestra liquidez con tendencia al cero, y como explicación para aquel extraño desvío que nos había alejado considerablemente de la procesión, al despegarnos del cristal del videoclub Antonio Silva nos instó a que nos llegáramos al recreativo.
Efectivamente, tal cual, en gris clarito llegó aquel término a mi cerebro de lechuguín. Prácticamente difuminado aunque nada más atravesar el córtex, extendiendo raíces con celeridad que se enganchaban con otras ideas más o menos establecidas y que tampoco necesariamente acertadas. Preguntar "¿éso qué es?" me delataría como persona no omnisciente, lo cual sería un duro golpe para mi ego, por lo que con un "vale" como respuesta a lo que tampoco es que fuese una pregunta, resultó más que suficiente. Yo andaba convencido de que caminábamos hacia algún antro de perversión y depravación, recreativo me sonaba a wiskería del averno poco más o menos.
Y tan sólo hubo que doblar la esquina y andar una docena de pasos más para que nuestros gúias nos dijesen "es aquí". La fachada estaba mal encalada, quedaban zonas aún por pintar y lo que supuestamente pretendería ser un exuberante ventanal se quedaba en un gran cristal tapado con periódicos desde el interior y con varios brochazos de pintura blanca dispersos que se responderían a accidentes de pintores nada mañosos. Bajo la puerta entreabierta se encontraba un cartón manchado con parchetones de mezcla y más pintura, el marco de la puerta parecía recién enfoscado.
Yo miraba la espalda del valiente que me antecedía cuando crucé el inquietante umbral todavía mirando el cartón manchado del suelo. Lo siguiente que se cruzó en mi visión fueron varios cables que sin orden ni discrección tomaban todas las direcciones posibles. Siguiendo uno de los cables que en un tramo de su trayecto quedaba enredado en una pata metálica fui alzando la vista poco a poco. Era una escalera de aluminio no demasiado grande situada en un rincón. Ya con la vista al frente empecé a acostumbrar mi visión poco a poco a aquel nuevo espacio. Junto a la escalera había una maquinita de videojuego de los bares, y junto a ésta otra, y junto a eśta otra, y la pared parecía no acabarse. No entendía de metros más allá del metro ochenta y pico de mi altura ya por aquel entonces, pero definitivamente aquel sitio me resultó inmenso, más grande que mi salón y haciendo una ele al fondo como avisando de que aún había más.
Y allí estaba. Ya consciente de dónde me encontraba. Tan sólo el exterior del lugar estaba descuidado, sobrepasado el cartón manchado y la maraña de cables que prácticamente cubrían la totalidad de las dos o tres primeras hileras de baldosas, el resto del local sí se encontraba en un estado muy presentable, aunque eso era lo de menos en vista de todo lo que allí se encontraba. Y entre todas aquellas maquinitas una destacaba muy por encima del resto. "El ene be a jam", me informó mi compi Antonio Silva que sin duda habría reparado en que mi atención se había concentrado de forma exclusiva en aquel mueble fantástico y aquella pantalla enorme. Enseguida pensé en Mortal Kombat por los gráficos digitalizados de los personajes del juego, pero no era aquel ningún videojuego de lucha, se trataba de un juego de baloncesto en el que los personajes lucían y estaban animados con un realismo que tiraba de espaldas.


Quince añitos ya desde aquel hito particular: el descubrimiento de uno de los juegos con los que más me he divertido y sin duda uno de los que más aprecio. Decir que en la máquina del recreativo del barrero apenas sumamos (pretérito) tres o cuatro partidas entre todos. Costaba la nada más y nada menos que diez duros una partida, cuando todas las demás funcionaban con una moneda de cinco. Como la experiencia lo merecía me dolió un poco menos echar la segunda moneda de cinco duros antes de darle al botón de start. Entre que me aprendía para qué servía cada boton y le cogía el truco al juego se terminaba el primer cuarto de partido con un bochornoso resultado adverso. El chasco vendría al contemplar la cuenta atrás que apareció en pantalla. ¿Por qué? Si todavía me quedan tres cuartos. Agarrado a la palanca y aporreando todos los botones veía deseperado cómo la cuenta atrás se mostraba implacable, tan sólo se interrumpiría para dejarme continuar el partido si introducía otras cincuenta pesetas. Game Over.
La Megadrive y una más que meritoria conversión tras la que anduve meses hasta poder conseguir hicieron que pudiese disfrutar de NBA Jam T.E. tantas veces como me dio la gana y en mi propia casa.

Le cambio el color otra vez al texto para que se note que en esta parte hay una inflexión y se ha acabado por fin la batallita de turno.
Con esto de la emulación hace ya tiempo que es posible jugar en un PC al juego original de la máquina recreativa. Obviamente la experiencia no es la misma que en un antro aporreando botones y blasfemando como si el escándalo público no fuese delito. Incluso tampoco es lo mismo que jugarlo en una tele, puesto que sus gráficos definitivamente no fueron concebidos para ser mostrados por una pantalla de ordenador y sí por una mucho más similar a la de una tele de las de toda la vida, de las "de las gordas".
En Wii está bastante bien trabajada la emulación de las videoconsolas de 16 bits e inferiores. En cuanto a la emulación arcade aún está la cosa bastante verde y pese a existir ya una primera versión del multiemulador MAME éste cuenta con muchas carencias todavía por enmendar.

Lo que me he propuesto es realizar algo que en principio puede resultar no demasiado complicado, o explicándolo de otro modo, que podría ser mucho más complicado. Quiero crear un emulador para wii del sistema sobre el que funcionaba el NBA Jam Tournament Edition. Esto es: un emulador del Midway T Unit.
He estado buscando información por internet, tanto de la placa arcade como sobre la creación de emuladores. Y aunque hayan resultado muy didácticos éstos últimos, me doy cuenta de que comenzar la programación de un emulador de esa complejidad desde cero por mi propia cuenta no resulta para nada viable. Lo cual no signfica ni mucho menos que vaya a desistir antes de empezar siquiera a picar código, sino que había que buscar otra vía que va a ser la de portar un emulador ya existente (de hecho, todos los actuales emuladores de wii son ports). Después cuento eso del port.

Las características técnicas del chisme en cuestión son las siguientes:
Y los juegos que se programaron para él éstos:Lo que he hecho es ponerme a trastear con el código de MAME, tratando de entender el por qué de cada cosa, lo cual es la mar de "entretenido" por cierto y a ir limpiándolo de todo lo que me sobraría para convertirlo en un emulador simple de una sóla placa arcade que es la que me interesa. (El propósito de los desarrolladores de MAME es el de emular todos los juegos arcade que existen). Para simplificar un poco más el camino he acabado utilizando de base el MAME4ALL que ya de por sí es una adaptación del código original para hacerlo funcionar sobre unas determinadas videoconsolas.
En el portátil chico ya tenía configurado hace tiempo el entorno de desarrollo para wii y ahora estoy compilando, viendo los errores que devuelve la compilación y tratando de corregirlos. Repasando el código y seguir espulgándolo de todo lo sobrante concerniente a placas arcades distintas de la Midway T Unit. Así tendré que estar hasta conseguir la primera compilación sin errores aunque no resulte funcional. Y luego a sustituir todo el código específico de la versión de MAME4ALL para Dreamcast por el correspondiente código que cumpla la misma función en wii. Vamos, lo que se dice que me va a llevar un rato.

Ya seguiré informando ;)