lunes, 9 de febrero de 2009

Emigrante Bruce 1.5





Hola de nuevo a todos. Ha pasado ya un tiempecillo desde que me dejé ver por el blog por última vez, cuando pensaba entonces que mi vuelta a España iba a ser efímera y en todo momento me veía desempeñando un nuevo trabajo en algún lugar más próximo al City Centre de Birmingham.

Sin embargo han pasado más de tres años y heme aún aquí. Eso sí, con tres gatos, un Ciclo Superior de Sonido, y algunos dispares escarceos laborales. Los abuelos maternos nos dejaron en dos años sucesivos. De la tropa de Birmingham me he reencontrado en España con Jose, Ini, Ally y Ady (me parece que lo vi escribir su nombre así).

Ahora sí sí he vuelto a tener claro que necesito dejar el nido otra vez. Y a raíz de una buena campaña por parte del ministerio de inmigración neozelandés, me he decidido a lanzarme a la aventura en la antípoda de este país. La tierra de Peter Jackson, los All Black y los kiwis tanto vegetales como animales. No va a ser tan fácil como dar el salto a las islas británicas, no sólo ya por la insuperable lejanía dentro del globo terráqueo, sino también porque los acuerdos que facilitan la inmigración laboral dentro de la Unión Europea no existen para con el mentado país de destino.

Por aquí, entiéndase tanto "casa" como familia, se rechaza la idea de que vuelva a ejercer de kitchen porter, supongo que temiendo que me estanque en ese trabajo. Yo como un primer y necesario escalón con vistas a cualquier otro trabajo no lo veo mal en absoluto. Es un rabajo totalmente digno aunque no especialmente bien remunerado, y hay que reconocer que no es apto para personas demasiado escrupulosas. Como voy a estar muy lejos de casa, más me vale emigrar procurándome tantas garantías de éxito como me sea posible. Entiéndase por éxito la capacidad de desenvolverme con cierta soltura en un entorno nuevo y con un idioma que no es el natal. He de intentar por todos modos también encontrar el trabajo que me permita mi propia manutención desde aquí, y lo mismo con el alojamiento. Estas dos últimas cosas parecen ser algo dificilillas pero a la vez el aliciente procede del propio reto.
Los billetes comprándolos con tiempo salen por unos 900€ (sólo ida), lo cual no me parece caro. Es importante lo de ir "ya colocado" pues de otra forma los visados que se conceden serían de turismo y requerirían un billete de vuelta dentro de un periodo de tres meses aunque finalmente no fuese a utilizarlo.