sábado, 16 de enero de 2010

Dia 1: Chiba

Vamos a hacer como si el día en Chiba hubiese comenzado solo en el preciso instante de pisar tierra, tras el vuelo de doce horas (gracias a Dios que en clase business) y el tortuoso aterrizaje del avión haciendo espirales y vaivenes de competición con los que el piloto hubiese logrado medalla seguro en cualquier exhibición de vuelo acrobático. Sólo vamos a quedarnos con que el estómago de Elenita, al igual que el resto del cuerpo, terminó hecho polvo y a nosotros apenas nos quedaban más bolsitas.
  • Pruebo el "váter de chorrito" del aeropuerto, no me convence; tiene botón de off para parar el chorrito pero tardo en darme cuenta de eso.
  • Frodo anda con prisas de que nos marchemos de allí: lo convencemos para que acepte antes el ir a cambiar algunos euros sueltos y para buscar dónde alquilar un móvil.
  • Nos piden tarjeta de crédito para poder alquilar el móvil. No tenemos tarjeta de crédito. Nos quedamos sin móvil.
  • Nos vamos para Chiba. Al bajar a la estación de tren tres policías se nos acercan y nos piden los datos que ya hemos dado en distintos controles unas tres veces ya. Son simpáticos, me dicen que cumplen ordenes de la policía de Londres.
  • Conseguimos los tickets y subimos al tren, al cabo de un rato nos percatamos de que nos hemos sentado los tres en los tres asientos del vagón reservados para personas incapacitadas.
  • Cuando el vagón se empieza a llenar Frodo y yo cedemos nuestros asientos.
  • En la estación de Chiba no hay taquilla donde quepan nuestras maletas (la de Elenita sí). Nos acercamos a la ventanilla de información al turista. La muchacha que nos atiende resulta ser superentusiasta: pensamos seriamente que somos los primeros turistas que recibe Chiba en varios años.
  • Nos ponemos a buscar taquillas con prioridad máxima. Las calles de la zona son en su mayoría estrechas y muy coloridas, muy concurridas y se respira un gran ambiente. Hay mucha gente repartiendo propaganda por la calle. Pillo un paquete de pañuelos y un estuche de lentillas adosados a sendos panfletos con propaganda.
  • Elenita se compra un paquete de patatas en el primer McDonalds que se nos pasa por delante con intención de "llenar el estomago". Diez minutos mas tarde los vomita en la ultima bolsa que nos queda y justo antes de coger el famoso monoraí colgante.
  • Una mujer mayor cae desde el andén. Suerte que el monoraíl es suspendido y no hay raíles en el suelo. La rescatan enterita y no demasiado pocha. Mas o menos tal cual estaba antes del desafortunado batacazo.
  • Vamos buscando además de las taquillas el lugar donde la hiperentusiasta mujer de la oficina de atención al turista nos ha indicado que se coge nuestro bus para Kyoto. Nos apeamos del monorail.
  • Volvemos a tener que recurrir a maquinas electrónicas de venta de tickets (antes había sido para el monoraíl mentado). Gracias a las indicaciones de la mujer que fueron muy precisas y que además las garabateó sobre el mapa de uno de los folletos con los que nos obsequió.
  • Frío puede incluso que haga menos que el frío del frío invierno campobeateño, pero viento hace el triple y una humedad tremenda. Nos calamos bufandas y gorritos.
  • No se ven taquillas con el tamaño adecuado por ningún sitio y Elenita empeora por momentos.
  • Descubrimos un Yoshinoya, lo estrenamos y Elenita dice que hasta aquí hemos llegado. Frodo le hace tomar la sopa de nuestros menús y salimos a curiosear dejando a Elenita al cargo de las maletas.
  • Curioseamos la tienda oficial de los Chiba Marines, el equipo de béisbol de la ciudad. Frodo esta tentado de comprarse una camisa pero le parece un poco cara. Piensa volver a pensárselo cuando pasemos de vuelta.
  • Atravesamos un parque que ha de dar a la playa. Nos acabamos encontrando una pequeñísima marisma y un pasillo entre pinos por el que corre un cañón de aire de los que te hacen perder la estabilidad. El aire muy fresquito por cierto.
  • Frodo ha hecho buen uso de uno de los mapas de nuestros numerosos folletos para localizar el mar picado. ¿Hemos tocado el agua del Océano Pacifico o la del Mar de Tokyo ? Yo me quedo con lo del Pacifico.
  • Volvemos al centro comercial y nos olvidamos de las camisetas de los Chiba Marines.
  • Hacemos que Elenita se mueva y visitamos los interiores del centro comercial de la zona.
  • En el centro comercial nos convertimos en foco de atención incluso cuando no paseamos las maletas. Se nos mira con extrañeza y los tres estamos muertos de sueño ansiando la llegada de la hora del embarque en el autobús para Kyoto. Hemos pasado un buen rato asentados en los banco frente a los servicios de la primera planta pero así el tiempo no estaba por la labor de correr demasiado.
  • Llega la hora de coger el bus y nos encontramos con un muy serio problema: el bus no está donde debería estar. Enseñando el mapa a muchos de los habituales de la zona (empleados de comercios sobre todo) obtenemos un montón de indicaciones distintas y lo peor es que vamos haciendo caso a todas y el tiempo se nos va acabando. No encontramos el autobús y ya son casi las nueve. A muy ultima hora y después de haber sido recriminado por dirigirme a un chofer en su tiempo de descanso preguntamos a dos chavalas que muy voluntariosamente y llamadas telefónicas varias mediante y consiguen llevarnos hasta el lugar en cuestión. En agradecimiento les ofrezco las dos tabletas de turrón que llevaba en la maleta.

jueves, 14 de enero de 2010

Ya hemos llegado y asi es como empezamos

  • 19:55, Terminal B4 del aeropuerto de Sevilla, Lunes 11 de Enero de 2010. Esperando la salida de nuestro vuelo con destino Barcelona que partirá las 21:10.
  • Comemos turrón de lacasitos y empezamos a repasar los apuntes de japonés.
  • Elenita busca la palabra "pervertido" en el diccionario de japones por si acaso la asalta algún salido en el metro o el tren, para poder gritarla en señal de auxilio.
  • La calefacción esta a tope. Frodo se ha quedado en camiseta.
  • Tras un minuto escaso desde que dejamos tierra un tufo (a "peo" continental) hace acto de presencia frente al trio campobeateño barriendo de babor a estribor. Estando casi seguro de que babor a estribor. Estando casi seguro de que yo no soy el autor así lo proclamo, pero solo cuando el hedor desaparece respiro con la tranquilidad de no tenerme ya que cambiar de calzoncillos apenas llegado al aeropuerto de Barcelona.
  • Sigo pasando apuntes al cuadernillo.
  • Elenita memoriza algunas frases en japones.
  • Mis orejas están hirviendo y Frodo se preocupa de que nos quede bien claro que no le gusta viajar en avión.
  • Ya estamos debatiendo a ver cual va a ser la forma de traernos los caprichos de vuelta haciendo cuentas con el hueco y el peso del equipaje facturado y de mano.
  • Hemos enseñado a Elenita a usar palillos para comer usando mi boli azul y el verde y un caramelo Ricola.
  • Frodo lo sigue flipando mirando en la pantallita de información de vuelo los datos de la temperatura exterior: menos 60 grados.
  • El avión empieza a descender una vez pasado Valencia y mis oídos cada vez se taponan mas.
  • Frodo me gasta en el aeropuerto semivacío de Barcelona su broma de "me escondo tras la puerta del baño a la espera de que salga mi víctima para hacerle Huuuu!! y asustarle poniendo cara rara".
  • Cenamos a las doce de la noche un par de sandwiches de la carísima cafetería del aeropuerto (único establecimiento abierto a esas horas) y galletitas del aeropuerto (único establecimiento abierto a esas horas) y galletitas que Elenita había traído muy previsoramente para tres.
  • Frodo trata de enseñarnos a jugar a la pocha, Elenita se desespera bastante, yo un poco. Frodo ilusionado sigue insistiendo para que aprendamos a jugar al, según el, mejor juego de cartas del mundo. De mientras, seguimos consumiendo galletitas.
  • Elenita se echa a dormir en el sofá de la cafetería. Frodo y yo estudiamos.
  • La 1:20: estoy muerto de sueño. Lo notan sobre todo mis ojos. Voy al baño a refrescarme la cara con agua tras escribir que "voy al baño a refrescarme la cara con agua".
  • Después de una hora de sueño Elenita se despierta, le informamos de la curación de su siesta y decide que va a dormir otra hora. Mientras tanto Frodo y yo seguimos estudiando y urgiendo frases que enseñar a Elenita para desconcertar a japoneses: "yo soy un tejón y un ratón" se perfila como candidata ganadora.
  • Las cuatro casi en punto: Frodo también intenta dormir algo.
  • 6:05: he acabado de pasar los apuntes al cuaderno, comienza a haber movimiento de japoneses por la zona y Frodo y Elenita ponen fin a su descanso.
  • Yendo a facturar nos encontramos con la agradable sorpresa de que nos atiende una azafata de tierra fantásticamente amable y simpática y que nos han subido de clase turista a business en el vuelo de Zurich a Japon gracias al overbooking y facturar bien tempranito.
  • Vemos el amanecer desde la zona de espera del muelle de embarque, aun nos queda una larga espera valga la redundancia hasta poner rumbo a Suiza.
  • El avión suizo es notablemente mas largo que el de Spanair y vamos en la zona de cola, llevamos un rato que se me esta haciendo largo con el pasillo cuesta arriba y bastantes turbulencias. Así los intentos para dormir no logran su éxito pretendido.
  • Me distraigo observando la pantallita que muestra la ruta y la posición repasando y dando forma a las anotaciones de la libreta.
  • Las azafatas han interrumpido con discreción mi nuevo intento de sestear un poco para advertirnos de la disponibilidad de un pequeño aperitivo a modo de desayuno: croisant mas bebida a elegir. En la ruleta rusa de las bebidas Frodo y de desayuno: croisant mas bebida a elegir. En la ruleta rusa de las bebidas Frodo y yo pifiamos con sendos horribles cafés mientras que el premio jugando sobre seguro fue para Elenita que pidió agua.
  • !Bien!! Chocolatinas suizas for free... !Muy buenas! Volamos sobre los Alpes nevados, se empieza a disfrutar del vuelo. Es como estar usando Google Earth pero con mayor resolución.
  • El paisaje sigue ganando enteros a medida que nos acercamos a Suiza.
  • Lo que había tomado por un lago resulta ser el manto de nubes abrazando la falda de las colosales montañas? Esto lo escribí también en algún post de mi etapa en Birmingham o es tan solo un deja-vu?

sábado, 9 de enero de 2010

9/11 Cómo nos vendieron la moto

Me voy a autopermitir hoy contribuir con una nueva pequeña gotita de llamamiento a la concienciación antes de nuestra casi inminente partida a tierras asiáticas, que por cierto, en mi caso particular afronto con más impaciencia que nerviosismo dicho sea de paso. El pequeño vídeo enlazado forma parte de uno de los últimos posts del blog de la Asociación por la Verdad sobre el 11 de septiembre de 2001, al que ya de paso también le he copiado el título. Por si a alguien se le escapó y tiene curiosidad, ya le dediqué un post más o menos extenso al tema de las banderas falsas del 11-S poco tiempo después de empezar a interesarme por él, lo que venía a ser después de semanas y semanas viendo, leyendo y contrastando todo lo que se me ponía a tiro. Es lo que tiene el desempleo, te sobra tiempo incluso para pensar, lo que me hace preguntarme que cómo es posible que ese detalle no lo tuviesen en cuenta cuando cocinaban la crisis mundial. Bueno, da lo mismo, quien quiera darle al play, ahí lo lleva.


Y ya está. ¡Chin-pún!, las siguientes entradas del blog ya sí que serán las sinopsis de los "Campobeateños por Honshu" que editaré a la vuelta, o lo que es lo mismo, de aquí a tres o cuatro días comienzan las minicrónicas del viaje a Japón. Y ahora voy a terminar de pasar mis apuntes de japonés al cuadernillo (porque a ver qué hago frente al ordenador todavía) y a ir preparándome ya para marcar en ese fantástico (por lo absurdo) cuestionario de vuelo que NO pienso cometer un acto terrorista, quedad tranquilos.

jueves, 7 de enero de 2010

¡Ojú que frío!

Hoy hemos andado de compras en el Decathlon hace un ratillo escaso. En concreto ataviándonos con algunas prendas de invierno que nos puedan salvar de alguna tiritona en Japón y que por el motivo que fuese no se encontraban en nuestros roperos. Yo sólo me he traído un par de guantes y un chubasquero tamaño wookiee, Frodo un gorrito, un chaleco, calcetines y no recuerdo que más. Las botas que la familia pretendía que se comprase prevenir la amenaza hipotermia podal (estamos un tanto tremendistas, ¿no?) al final no se las compró argumentando que de ninguna de las maneras se las iba a llevar. La razón fue lo suficientemente buena para que se quedaran en la estantería. Me olvidé la cartera y le debo a Chari veintidos euros que con carácter inmediato devolveré. Invierno y hace frío, cómo son las cosas, ¿no?

Y la semana próxima, en vivo y casi en directo desde Japón el anecdotario de los campobeateños en su periplo descubridor en la tierra de Rumiko Takahashi.