sábado, 20 de febrero de 2010

Campobeateños por Honshu - Capitulo 2: Kyoto 1ª Parte

  • Llegamos tempranito, a las seis de la mañana. El autobús nos deja frente a la estación de Kyoto.
  • Hace frío y el lugar se encuentra prácticamente a oscuras. Entramos a la estación y casi todo lo encontramos cerrado.
  • Elenita sigue bastante mala y además ha sido la única incapaz de quedarse dormida en el autobús. Frodo y yo hemos dormido más o menos bien.
  • Están todos los establecimientos cerrados en la estación salvo un kombini donde compramos algo de comer. Frodo y yo desayunamos onigiri con sendos zumos, Elenita, batido de fresa que vomita a los veinte minutos. A la gente no parecía hacerle gracia ver gaijins comiendo en medio del pasillo.
  • Elenita sigue estando muy mala; no nos podemos mover mucho. Conseguimos consumir algo de tiempo recorriendo vez y media la galería comercial de la planta primera y acabamos metiéndonos en una cafetería, de esa forma dejamos de pasear las maletas.
  • En la cafetería nos sentimos más cómodos (por el tema del constante paseo de maletas que ya nos tenía más que hartos) y tanto el ambiente acogedor como las bebidas calentitas nos reactivan el ánimo. Además, revisando papeles, caemos en la cuenta de que a partir de las diez podemos dejar ya las maletas en el hotel.
  • Antes de abandonar la cafetería me acerco a comprar postales a una tienda cercana. Escribo una, Frodo se queda con una y guardo el resto.
  • Nuevamente a pasear maletas. Pero en esta ocasión sabiendo que va a ser por poco tiempo y que por fin nos libraremos del lastre que arrastramos desde que las recogimos en la cinta portaequipajes del aeropuerto de Narita.
  • A los diez minutos de callejear al fresquito encontramos el Seiki. Comversación relativamente fluida en japanglish, intercambio de dinero por servicios, dejamos las maletas y se nos dice que a partir de las tres tenemos la habitación disponible; pero en el propio Seiki, no en el Sparkling Dolphin que es lo que habíamos reservado desde España. La diferencia: las habitaciones son de "estilo japonés", una única habitación para los tres, se duerme en el suelo.
  • Elenita, en ausencia de las maletas, se convierte en el nuevo lastre destacable. Tiene muy mal cuerpo y apenas se puede mover. Decidimos quedarnos por la estación ya que nadie es capaz de orientarnos de forma productiva con respecto a dónde podría quedarse a descansar.
  • Encontramos en el centro comercial de Kyoto Eki (la estación) unos bancos donde dejamos sola a Elenita para ponernos Frodo y yo a curiosear los alrededores.
  • Subimos a la azotea del edificio de la estación. Está muy chula y desde tan arriba se ve una ciudad gigantesca de contrastes fabulosos: Kyoto.
  • Volvemos a ver qué tal está Elenita y volvemos a abandonarla en su banco bajo la escalera mecánica.
  • Visitamos la tienda-museo dedicada al autor de Astroboy donde Frodo no es capaz de salir sin comprar antes algunos caprichitos.
  • Volvemos a visitar y a abandonar a Elenita que sigue igual pero al menos, como no le queda comida en el estómago, no ha vomitado más.
  • Ahora hemos decidido ir a un templo cercano que se vislumbraba desde la azotea de Kyoto Eki. Al salir de la estación nos topamos con la oficina de correos. Compramos sellos en un puestecillo habilitado frente al edificio y pego uno en la postal que estuve escribiendo en la cafetería.
  • Nuestro primer templo (por así decirlo). Nos embarga la emoción y nuestros ojos e encandilan. Lo hemos estado observando desde antes de cruzar la calle pero la sensación de sentirse dentro es, desde luego, especial
  • Le doy buen uso a la cámara y grabo desde fuera. Nos quitamos los zapatos y pisoteamos pasillos, rellanos y escaleras exteriores. "¿Se podrá entrar dentro?". (Algo habíamos atisbado por huecos). Pregunto con corrección en japonés la frase de marras a un empleado que trabajaba en el recinto y nos dice que sí, que entremos.
  • Volvemos al templo, nos descalzamos, descorremos uno de los numerosos paneles que sirven tanto de puerta como de pared y siguiente hito: nuestra sala de oracion exclusiva, Buda incluído.
  • Salimos otra vez a la calle después de haber hecho un poco el loco en el interior del templo y nos damos cuenta de que el lugar donde acabamos de estar forma parte de un complejo tres o cuatro veces mayor.
  • Entramos por la entrada principal y traspasadas reparamos en que nos encontramos en un muy amplio recinto abierto con suelo de gravilla blanca y caminos de losa de piedra que conectan varios templos...
Esto... y ya no tomé más notas en el tiempo que pasamos por allí ^_^U