viernes, 7 de mayo de 2010

Campobeateños por Honshu - Capítulo 14: Ueno

Último día de turismo por Honshu dado que al siguiente habríamos de partir destino aeropuerto de Narita, muy temprano para no correr riesgos innecesarios de perder el vuelo; un vuelo que dicho sea de paso no nos apetecía mucho coger, más que nada porque no nos agradan mucho los aviones. A Frodo le había llegado un soplo por parte de un amigo, anteriormente también turista en Honshu, comentándole que el parque de Ueno definitivamente merecía una visita y en vista de que nuestra hoja de ruta se había quedado en blanco tuvimos fácil la elección para aquel día. ¿Y qué había en Ueno? Pues eso, lo comentado, el parque de Ueno, que mucho tenía que envidiar al Parque Maria Luisa de Sevilla o incluso al propio Parque de los pinares de Oromana de Alcalá. No era feo. Tenía un considerable número de patos, gaviotas y algún que otro templillo intercalado pero... se notaba muy artificial y no especialmente tupido, si al menos nos hubiésemos encontrado con los rockabillies... Casi más llamativo, para nuestros curtidos ojos al menos, resultó la avenida de Ameyoko donde se disponían montones de puestecillos a ambos lados en los que sus respectivos propietarios se dedicaban a armar escándalo de variopintas maneras para atraer o espantar a la potencial clientela. A medio día ya estábamos de vuelta, Frodo y Elenita con destino Akihabara por última vez para hacer las compras de última hora, yo me volví a Shinokubo que seguí investigando sin alejarme demasiado de la zona de la estación. Mi cámara se había quedado sin batería estando aún en Ueno y ya no grabaría nada más hasta llegar otra vez al Campo de las Beatas.


Campobeateños por Honshu - Capítulo 13: Odaiba

(Sí, me he saltado el capítulo doce. Tampoco es que hiciéramos aquel décimo tercer día en Honshu nada digno de reseñar, salvo una visita relámpago a Harajuku llevada a cabo únicamente por mi persona. Lo tengo a medio hacer -el cápitulo perdido - y ya lo acabaré cuando me parezca como es de suponer. Hoy posteo el capítulo de Odaiba, un sitio bonito).

¡Odaiba!, ¡Odaiba! Frodo y Elenita volvían a recuperar la ilusión perdida puesto que ese día ¡íbamos a ver el barco de One Piece!, ¡qué alegría y qué alboroto! Y además como complemento del viaje visitaríamos la torre de Tokio que también le hacía mucha ilusión a Frodo, de tal modo que según su lista de las dos únicas cosas interesantes que se podían visitar en Tokyo, la torre ocupaba un destacado y meritorio segundo puesto. Hay que reconocer que nos costó un poco llegar, acostumbrados como estábamos a la facilidad de la línea circular de Yamanote que hasta entonces nos había resultado suficiente, la necesidad de hacer un trasbordo sin tener claro dónde y el nerviosismo ante tan esperadas visitas hizo que hasta la llegada a la última y definitiva estación hubiese cabida para algún que otro instante de preocupación. Pero como he comentado, llegamos, y lo que pasó voy a dejar que sea el vídeo quien lo cuente.