lunes, 26 de julio de 2010

La orina en agricultura y jardineria

Fuente: nutribiota.net

La utilización de la orina como fertilizante es un método utilizado desde la antigüedad como recurso valioso. Olvidado en la nueva sociedad del consumo y la comodidad donde los residuos son tratados como desperdicios inmundos que hay que eliminar rápidamente.
Cuando la orina es vertida masivamente en los afluentes y océanos provoca un exceso de crecimiento en las algas provocando la asfixia de la fauna.

La orina humana es un fertilizante barato, eficaz y abundante (aproximadamente 1,5 litros por persona y día) no tiene virus o bacterias y es biodegradable.
Un repaso a su composición puede cambiar rápidamente nuestra percepción sobre este líquido residual.

Continuación:

Composición de la orina:

* Agua (representa aproximadamente el 95% de la orina)
* Urea (representa aproximadamente el 2,5% de la orina)
* Calcio
* Magnesio
* Potasio
* Arginina
* Aminoácidos
* Biotina
* Ácido ascórbico
* Acido fólico
* Vitamina B6 y B12
* Enzimas como amilasa y urokinasa
* Corticosteroides
* Nitrógeno
* Amoniaco

Los nutrientes en la orina están perfectamente balanceados como un fertilizante completo y listo para aplicarse en las plantas y enriquecerlas con elementos esenciales para su crecimiento.
Los efectos del nitrógeno y fósforo de la orina son muy parecidos a los de un fertilizante químico y pueden ser utilizados por las plantas rápidamente.

Aplicaciones en la huerta y jardín

Partiendo de individuos sanos y utilizando la orina fresca en el huerto familiar o jardín. Para cultivos extensivos y con grandes cantidades de orina procedentes de muchos individuos es necesario el almacenaje a temperaturas altas (20 a 30ºC.) y periodos prolongados (6 meses) para neutralizar la proliferación de posibles microorganismos patógenos.
En el terreno se puede extender la orina con una regadera directamente sobre el suelo. Si las hojas de las plantas recogen mucha orina es mejor aclararlas con agua pura.
Para los árboles y arbustos se debe verter en el punto donde las ramas estén más hacia afuera. Para los perennes y las verduras es recomendable verter la orina a unos 10 cm. de la raíz de la planta.
Es recomendable no utilizar el abonado durante el ultimo mes antes de la cosecha.

Es conveniente diluir la orina con agua en proporción 1 a 5 para plantas adultas. Para semillas y plantones diluir en una proporción de 1 a 10.

Evitaremos los días muy calurosos y soleados prefiriendo los nublados y frescos.

Recomendaciones y dosificación

Se obtienen mejores resultados si se aplica antes de la siembra o antes de que transcurran de dos terceras partes a tres cuartas partes del tiempo trascurrido entre la siembra y la cosecha.

Se pueden utilizar las recomendaciones de la dosis de nitrógeno usadas por los fertilizantes basados en urea.

La regla general es aplicar la orina recolectada por una persona durante un día (Un litro y medio a dos litros) en un metro cuadrado de tierra de cultivo. La dosis máxima antes de que exista riesgo de toxicidad es 5 veces esta dosis.

No rociar las hojas porque se pueden quemar dependiendo de la sensibilidad de las plantas cultivadas al nitrógeno.
No rociar al aire ya que se pierde parcialmente el nitrógeno de la orina.
Siempre a la tierra.

Para la aplicación en surcos, usar litro y medio de orina por metro lineal.

La orina proporciona a su vez un efecto fungicida sobre las plantas y su uso en afecciones de la piel es conocido y utilizado. Es un activador excelente para acelerar el compostaje de los residuos del jardín y la cocina.

Wikipedia: Uso como fertilizante

Investigadores en Finlandia informan del éxito en el empleo de orina como fertilizante

Recolección, tratamiento y aplicación de la orina humana. pdf

Lineamientos para el Uso de la Orina y Heces en la Producción de Cultivos.pdf


domingo, 25 de julio de 2010

Calefacción con suelo de compost

Traducción de un texto original de Marc Silverman

Como alternativa a los sistemas basados en combustibles fósiles, se tomó la decisión de sustituir el sistema de calefacción por uno basado en la capacidad de retención calorífica del compost.

Habrá que comenzar mezclando en una gran pila materiales orgánicos de carbono y nitrógeno (leña, hojas secas o hierba verde por ejemplo) en la proporción adecuada (en torno a 30:1), añadir agua hasta conseguir la consistencia de una esponja mojada (aproximadamente un 45~55% de humedad), mantenlo aireado para que las bacterias puedan respirar, coloca unas cuantas mangueras de jardín en el montón y hazlas llegar hasta la casa donde se vayan a conectar al radiador (como el que utiliza cualquier coche), y luego, de vuelta a al montón.

Una bomba hará circular el agua a través de tubos y el radiador, y puesto que el compost calienta, el agua calienta el radiador. Un ventilador sopla a través de las aletas del radiador llevando y moviendo el calor en la habitación. ¡Voila!, calefacción natural y económica.

Consulta y descarga del documento completo en Google docs.

sábado, 24 de julio de 2010

Construcción del biodigestor “vaca sagrada”

(traducido de un texto original de Hanna Fathy, director de la comunidad Zabaleen Solar Cities)


Introducción al Proyecto de Biogás Zabaleen

La basura supone un serio problema en diversos lugares; un problema especialmente grande es la eliminación de materiales orgánicos que desafortunadamente no son reciclados. Esto conduce a la acumulación de residuos orgánicos en las calles o en vertederos fuera de las ciudades, a menudo en canales, arroyos, ríos, mares y océanos. También con frecuencia suelen quemarse. Todo esto lleva a una seria contaminación del suelo, el agua y el aire. La carencia de un eficiente reciclado de residuos orgánicos no sólo provoca olores desagradables y riesgo de enfermedades; los microbios en los alimentos en descomposición generan una gran cantidad de metano cuando la descomposición del material orgánico está teniendo lugar de forma anaeróbica (como sucede en los vertederos y contenedores de basura). El metano es un gas que, si no se quema, es 28 veces más potente que el dióxido de carbono. Bajo unas condiciones de descomposición anaeróbica controladas, el metano producido puede emplearse para la calefacción o la generación de electricidad y los propios desperdicios se convierten en una fuente de fertilizante orgánico proporcionando importantes microorganismos que enriquecen el suelo.


Premisas del proyecto

Nuestra idea es hacer uso de las bacterias anaeróbicas para solucionar el problema de los desechos humanos a nivel doméstico. Las bacterias, que son obtenidas a partir de colocar una pequeña cantidad de estiércol animal antes de su secado dentro de un recipiente hermético (para asegurar una producción de bacterias óptima) se utilizarán para digerir los residuos domésticos procedentes de la cocina sin moverse del sitio, de modo que las familias no vuelvan a tener la necesidad de desperdiciar la basura orgánica. Esto garantiza que las calles se mantendrán limpias y no habrá nada que termine yendo al vertedero (todo lo demás, una vez limpio de material orgánico, puede ser reciclado fácilmente). Las bacterias anaeróbicas denominadas “metanógenas”, que por lo común viven en el sistema digestivo de los animales, siendo cultivadas en una adecuada concentración fuera del animal se descompondrán digiriendo la materia orgánica (como en los putrefactos) dentro un un “estómago artificial” (un contenedor de plástico) de la misma manera en que lo hacen dentro del estómago de un animal, produciendo entonces metano (gas natural) de fácil captura y control, además de fertilizante y de contribuir a la disposición del material orgánico de una manera segura para el entorno.


Alimentos como materia prima en lugar de estiércol animal

Nosotros empleamos residuos orgánicos procedentes de la cocina para alimentar a las bacterias anaeróbicas no sólo porque de ese modo se soluciona el problema de los residuos orgánicos urbanos (proporcionando incluso un mejor fertilizante que el compost obtenido por medios aeróbicos), sino porque nos ofrece dos productos finales distintos: un rico fertilizante líquido que resulta fácil de embotellar y usar y hasta dos horas de biogas para la cocina casi de forma diaria.

Puesto que los materiales orgánicos en la basura de la cocina posee una enorme cantidad de energía en forma de ricos enlaces químicos, la producción de biogas procedente de este tipo de materia prima, llega a ser hasta 400 veces más eficiente que la producción a partir de residuos animales, en tanto que en este segundo caso, la comida ya ha pasado por el aparato digestivo del animal siendo por tanto un “combustible gastado”. En ciertos casos se emplea estiércol animal tan sólo como “sistema de arranque” durante el primer día de construcción para iniciar nuestro cultivo de bacterias. Una vez que el sistema se ha ensamblado (lo que suele tomar un mínimo de dos a tres horas) no necesitamos más el estiércol animal (en una comunidad productora de biogás puede iniciarse un nuevo sistema utilizando el líquido de salida de cualquier sistema ya funcional).


Componentes del sistema

  • 1 barril cilíndrico de 1000 litros de capacidad

  • 1 barril cilíndrico de 750 litros de capacidad

  • 2 metros de tubo de 75mm de diámetro

  • 1 “T” de 75mm de diámetro

  • 1 adaptador para depósito de 75mm

  • 1 válvula de 75mm

  • cinta de teflón

  • pegamento PVC

  • 2 conectores hembra de 75mm

  • 2 conectores macho de 75mm

  • 1 adaptador para depósito de 25mm

  • 1 metro de tubo de 25mm

  • 1 codo de 25mm

  • 1 adaptador para depósito de 12mm

  • 1 codo de 12mm

  • 1 válvula de 12mm

  • 1 adaptador de manguera de cobre de 12mm

  • 25 metros de manguera transparente de 12mm


Descripción del proyecto: “La Vaca Sagrada”

Básicamente estarás tratando de crear una vaca artificial para alojar a tus bacterias metanógenas. Necesitarás proveer a tu vaca sagrada de una boca, una garganta, un esófago y un estómago, además de una uretra, intestinos, colon y ano. De la uretra obtendrás el fertilizante, del ano el biogás. Tu licuadora o triturador InSinkErator serán los dientes de la vaca a la hora de triturar los alimentos.

El estómago de la vaca:

Corta la parte superior del barril de 1000 litros de modo que el de 750 encaje dentro boca abajo con un margen aproximado de 12mm. Este depósito se habrá convertido entonces en lo que llamamos “el estómago de la vaca”.

La boca de la vaca, la garganta y el esófago:

En el fondo del barril de 1000 litros taladra un agujero para encajar el adaptador para el depósito de 25mm. En el interior conecta el conector hembra y sobre éste un trozo de tubo de 25mm que llegue hasta el centro del depósito. En la parte exterior conecta la “T” y en ésta la válvula de desagüe y un trozo de tubo vertical que se proyecte por lo menos 25 cm sobre la altura del depósito. El tubo en el interior del depósito que se extiende hasta el centro es el esófago, el tubo fuera del tanque es la garganta de la vaca. Para mejorar la boca, coloca un embudo encima de este “tubo de alimentación”.

La uretra de la vaca:

Justo encima del barril de 1000 litros, en el lado opuesto a donde taladraste el agujero para el tubo de alimentación (o lo derretiste con un trozo de tubo caliente), taladra ahora un agujero para el adaptador del depósito de 12mm. En su parte exterior conecta un pequeño tramo (~10cm) de tubo flexible de 12mm, luego un codo y después en torno a 20cm de tubo de 12mm – ésta será la salida para el fluido excedente. Coloca un cubo de 20 litros bajo esta uretra para recoger el fertilizante. Siempre vas a obtener tantos litros de fertilizante como materia prima hayas puesto en la boca (p.ej. si pones 10 litros de restos de comida junto con agua en la boca obtendrás al mismo tiempo 10 litros de “orina de vaca”).

Los intestinos de la vaca:

Se pretende disponer del mayor área para el cultivo de bacterias y generación del biofilm que sea posible. Rellena el fondo del barril de 1000 litros con piedras y grava de varios tamaños hasta 5cm. Puedes incluso tirar fichas de plástico. Una forma de mejorar el rendimiento es colocando una piedra en el fondo de una red o una bolsa de red, llena la bolsa con bolas de plástico o fichas y cose un trozo de espuma de poliestireno sobre la bolsa de red para que flote verticalmente. La bolsa puede ser tan larga como tu depósito sea de alto y puedes poner varias si lo deseas. Éstas se convertirán en lo que llamamos “barras de combustible bacterianas” – lugares donde las bacterias pueden reproducirse y formar los biofilms activos. Basicamente intentarás recrear las vellosidades intestinales de la vaca.

El colon de la vaca:

Toma tu barril de 750 litros, que se convertirá en tu “acumulador de gas” y corta aperturas sobre la parte curva, dejando suficiente esqueleto de plástico para soportar el anillo central de la apertura original. Luego presiona este anillo hacia dentro para que quede cóncavo en lugar de convexo. La intención de mantener este anillo de plástico se basa en dos razones: la primera, que en tanto que el depósito se mueve hacia arriba y hacia abajo a medida que se llena de gas y tu lo usas, el agua y los desechos alimenticios se agitarán y mezclarán asegurando que llegue alimento también a las bacterias en la parte superior, y la segunda, que proporciona peso y estabilidad de manera que el tanque se eleve de una manera más vertical y tenga masa para forzar el gas a medida que desciende.

El ano de la vaca:

Taladra o derrite un agujero de 12mm en el fondo del tanque de 750 litros (que no será la parte superior del depósito de gas). No importa dónde hagas el agujero, pero nosotros generalmente lo realizamos aproximadamente a 5cm del borde de lo que va a ser la tapa de modo que pueda situarse más cerca de la cocina y nos permita colocar peso (ladrillos, plantas en macetas, etc.) en el centro del colector para contribuir a la presurización del gas. Inserta el adaptador de depósito de 12mm y coloca el codo, la válvula y el adaptador de cobre para la manguera. Fija la manguera al adaptador de cobre y llévala hasta la cocina. Fija el otro extremo del tubo flexible a un quemador de la cocina.

Después de que los bidones se hayan equipado, ponlos a prueba con agua para asegurarte de que no existan filtraciones. Aprieta todas las conexiones del tanque si es necesario.


Preparando el sistema para producir biogás

Llena el tanque de 1000 litros con aproximadamente 300 litros de agua y a continuación mezcla de 40 a 80 kilos de estiércol fresco con agua, desmoronando bien bajo el agua y vertiéndolo despacio. Debes tratar que las las bacterias no queden expuestas al aire, por lo que evitarás que se formen demasiadas burbujas cuando te encuentres realizando la mezcla. Puedes usar también estiércol seco, pero se obtienen mejores y más rápidos resultados si la materia está todavía húmeda. Puedes obtener resultados más rápidos si mantienes almacenado el estiércol en un recipiente hermético durante varias semanas antes de añadirlo al digestor. Además puedes evitar el uso de estiércol si dispones de alguna fuente de líquido de algún otro digestor. Cuanto más añadas, más rápido obtendrás gas pues todo esto consiste en conseguir una enorme y sana colonia de bacterias.

Después de haber añadido el estiércol, continua llenando el bidón con agua hasta que alcances el orificio de desborde (la uretra). Es recomendable tener el tubo conectado a la uretra desde el principio de modo que puedas rellenar el bidón de agua hasta el mismo borde, dejando completamente sumergido el bidón recolector de gas y sacando todo el aire hacia fuera. Coloca el bidón de 750 litros boca abajo dentro del de 1000 litros y abre la válvula de 12mm del “ano”. Empuja hacia abajo el bidón de 750 litros forzando para que salga todo el aire hasta que el bidón quede completamente sumergido y anidado en el barril mayor tan profundo como sea posible. Si queda todavía una pequeña balsa de aire a consecuencia de que el bidón de 750 litros es ligeramente más alto que el de 1000 (específicamente a consecuencia del tubo de alimentación o “esófago” y la base de grava, rocas o ladrillos en el fondo del tanque) no resulta un grave problema pero sí ralentizará la producción de gas inicial debido a que las bacterias aeróbicas necesitan consumir todo el aire primero y morir antes de que las anaeróbicas puedan tomar su lugar.

Espera hasta que las bacterias anaeróbicas se hayan reproducido y vuelto activas y comienza a producir gas inflamable antes de alimentarlas. Esto puede llevar de 2 a 3 semanas dependiendo de la temperatura. Dependiendo de la situación habrás de recurrir a una mayor o menor paciencia.

No importa cuanto tiempo tengas que esperar, intenta entre tanto no alimentar el sistema con ninguna sustancia hasta que te haya sido posible prender el gas. Los primeros días o semanas se producirá gas pero éste será prinicipalmente CO2 y no sustentará la llama. Trata de encender el gas cada dos días (o espera si tienes paciencia). Verás cómo el barril de 750 litros comienza a ascender, y cuando la concentración de CO2 caiga del 100% al 40% aproximadamente, tendrás en torno a un 60% de metano que arderá muy bien, de manera segura y producirá un limpia y clara llama azul.

A partir de ahora ya puedes comenzar a alimentar el sistema. Comienza poco a poco – tendrás que permitir que las bacterias se aclimaten a los alimentos complejos y cargados de energía; realmente existen muchos tipos de bacterias en tu sistema que tendrán que trabajar conjuntamente – las enzimas hidrolíticas necesitan descomponer los alimentos, las bacterias acidogénicas convierten los productos descompuestos en diferentes tipos de ácidos (ácido propiónico por ejemplo) y dióxido de carbono, y las bacterias acetogénicas descompondrán éstas convirtiéndolas en acetato y dióxido de carbono que son los verdaderos alimentos de las bacterias metanogénicas que producen el biogás. Para su aclimatación sin abrumarlas, comienza con unos 200 gramos de alimento, y luego sigue duplicando la cantidad paso a paso, 400g, 800g para terminar vertiendo entre 1 y 2 kilogramos por día. Para un sistema de 1000 litros no se debe poner más de 2 kilos diarios porque el agua podría volverse ácida y un pH bajo mataría a tus bacterias (si esto ocurriese, o esperas que el pH vuelva a elevarse hasta el 6,5 ó 7,5 o añade bicarbonato sódico u otro regulador – si algunas de tus bacterias sobreviven al ácido, tan sólo espera a que su concentración vuelva a ser fuerte de nuevo, si no, vuelve a inocular con bacterias nuevas procedentes de estiércol o líquido de otro biodigestor. Es una buen idea ir almacenando un poco de líquido de vez en cuando en recipientes herméticos sólo por si acaso, y nunca viene mal verter estiércol de vez en cuando si tienes la posibilidad). NO alimentes tu sistema más de lo necesario – ofreciéndole más comida no vas a obtener mayor cantidad de gas. Un sistema de 1000 litros (1 metro cúbico) puede ofrecerte hasta dos horas de gas para cocinar en un quemador cuando alcances la temperatura óptima de 37º C. En invierno, en regiones de la India se consigue en torno a 1 hora en invierno y 2 en verano. Lo mejor es situar el depósito en una zona donde vaya a recibir la radiación solar durante la mayor parte del día; es mejor usar tanques negros, si los tuyos son de un color más claro, píntalos. En climas fríos tendrás que colocar un intercambiador térmico en el depósito y conectarlo a un calefactor solar o un calefactor de compost, o incluso emplear de un 20 a un 40% de tu propio gas para elevar la temperatura hasta los 30 ó 40º.


Utilización de tu biogás casero en un fogón de la cocina

Debe advertirse que para usar fogones de butano y conseguir que funcionen con biogas necesitarás realizar algunos sencillos ajustes: el primero será ampliar el orificio de salida del gas (la boquilla). Esto normalmente sólo implica retirar el pin restrictor por donde entra el gas procedente de la bombona. Debido a que el biogás suele poseer poca presión y a que contiene en torno a 1/3 de dióxido de carbono, necesitas proveer conductos con mayores aperturas para obtener la misma cantidad de energía. El segundo ajuste que tendrás que hacer es minimizar la entrada de aire puesto que el biogás no necesita consumir tanto aire como los gases de alta presurización. Mediante el ajuste del aire serás capaz de obtener una llama azul clara sin mechas amarilla.


Beneficios del biogás doméstico

Un sistema de biogás doméstico elimina los residuos de la cocina y produce gas y un líquido fertilizante muy rico que puede aplicarse directamente a las plantas del jardín; en caso de que lo dejes secar puedes usarlo igualmente como fertilizante sólido.

Los beneficios no terminan con esto – otra aplicación con la que se ha estado experimentando es la producción de energía eléctrica empleando generadores modificados. Estas modificaciones requieren un generador 'tri-fuel' de US Carburetion y lleva sólo unos 15 minutos en realizarse. Por metro cúbico de biogás se puede lograr una producción eléctrica que oscile entre 1,3 y 1,5 kilowatios/hora.

Más allá de los beneficios del biogás como reutilización de los residuos, solución que es por sí misma una prestación significante, los otros beneficios del biogás hacen que éste sea una fantástica fuente de energía alternativa que puede utilizarse sin purificación o tratamientos y no causa contaminación del aire – puede por tanto sustituir al gas embotellado, la madera y el carbón, no sólo reduce la peligrosidad por inhalación de combustibles fósiles, sino que alivia también la disminución de nuestros recursos forestales, cuidando el hábitat de la fauna y protegiendo las cuencas hidrográficas.

Es biogás es relativamente no-tóxico, incoloro e inodoro cuando combustiona. Cuando no está ardiendo posee el olor del gas natural (un ligero matiz de sulfuro de hidrógeno) de modo que cualquiera puede detectar fácilmente algún posible escape y tomar las medidas apropiadas. Su velocidad de llama es de 35cm por segundo, más lenta que el gas común – lo cual lo hace más seguro. Su contenido de energía térmica oscila entre 5000 y 6000 kilocalorías por metro cúbico. Se ha probado que un metro cúbico de biogás ofrece las siguientes aplicaciones prácticas:

  • Utilizar un fogón durante un periodo de 2 horas y media a 3 horas

  • Utilizar una lámpara de 8 a 10 horas

  • Utilizar un motor o un generador de combustión interna de 1HP durante dos horas

  • Utilizar un tractor de 3 toneladas en una distancia de 2,8 km.



Oh, yeah!

jueves, 15 de julio de 2010

Cómo Construir una Piscina Natural

Texto original de Douglas Buege y Vicky Uhland

Aunque ya son bastante comunes en muchos países Europa, las piscinas naturales están todavía en su infancia en otros lugares. Pero en los últimos años unos cuantos constructores un creciente número de particulares han aprendido a construir piscinas sin depender de una masa de productos manufacturados y aditivos químicos. Han descubierto que es posible construir piscinas que suponen una mayor implicación con la naturaleza y fusión con el paisaje natural. Las piscinas naturales emplean grava, piedra y barro en lugar de cemento o fibra de vidrio, y plantas acuáticas en lugar de los dañinos productos químicos y los complejos sistémas de filtrado mecánicos. Las plantas enriquecen la piscina con oxígeno, dan apoyo a las bacterias beneficiosas encargadas de consumir desperdicios y organismos dañinos, y ofrecen un hábitat a ranas, libélulas y más vida acuática. El resultado es un bello sistema ecológicamente diverso cuya construcción resulta relativamente barata. (Una piscina natural puede costarte unos 1800 euros si te encargas personalmente de su construcción, mientras que las piscinas convencionales pueden llegar a costar más de 7000 euros.) Las piscinas naturales no necesitan nocivos productos químicos, se pueden considerar de escasa demanda tecnológica y una vez instaladas sólo requieren un mínimo mantenimiento. No tendrás que drenar la piscina cada otoño. Excepto por laesporádica necesidad de relleno, sólo tendrás que llenar la piscina una vez.




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