viernes, 28 de enero de 2011

Emigrante 2.0: tres vuelos

Cuando el reloj de la sala de espera número cuatro del aeropuerto de Sevilla marca las seis y treinta y cuatro pasan cinco minutos desde que me despidiera de mis padres y de David por segunda vez en similares circunstancias. La resta da seis y veintinueve pero ese dato no es relevante como tampoco lo es el primero bien mirado. Me marchaba fuera de España y el primer avión que colaboraría en ello me llevaba temprano a Barcelona.
El único temor que ronda mi cabeza mientras nos toca a todos los allí congregados esperar la llamada paraembarcar es que mis oídos otra vez vayan a sufrir mucho por los cambios de presión.
Cuando tiene lugar esa llamada, la concurrencia organiza rauda y veloz una cola que nos va llevando al interior del avión previa constatación de que somos legítimos propietarios de un asiento. No tardo apenas nada desde que ocupo mi lugar en abrir el kindle y decidir que hoy empezaría con Lorenzo Silva . Desafortunadamente tampoco la azafata de vuelo se queda atrás y con equivalente celeridad me insta a apagar el aparato. Le dedico una pizca de disimulado y silencioso rencor mientras se marcha a fastidiarle los planes de ocio a otros pasajeros.
Por lo menos descubro que tengo el privilegio de contemplar un precioso y espectacular amanecer sobre el manto de nubes. Pensé en considerarme agradecido a la azafata pero al momento recordé que era mi enemiga de la primera hora de la mañana y ya sabéis lo que se dice de oos enemigos.
Reparé en que mis paaones auditivos habían aguantado muy de la subida. Confío en que siga la racha y durante la bajada vuelvan a portarse dignamente el envite.
Cuando llega la el descenso me autoconvenzo de que en esta ocasión me voy a dedicar a disfrutar con su observación. La infinita diversidad de texturas que en él se puede apreciar me llama muchísimo la atención y a raíz de ello pretendo averiguar como ese sinfín de texturas del manto algodonoso van transformándose en materias distintas a medida que nos aproximamos. El efecto que tiene lugar cuando se produce el encuentro es sorprendente. Piensa que eres un ser casi microscópico, más pequeñoque una pulga, del tamaño del meñique del pie de una pulga si las pulgas tuviesen pies con meñiques. Ése es ahora tu tamaño y en el aire eres una partícula ligera que flota pero resulta que desciendes por voluntad propia, por mor de la empírica. Flotas hacia un campo de bolas de algodón, uniforme en su conjunto, sin fisuras pero donde cada bola es distinta en forma y tamaño. Te sientes tragado por ese mar de algodón. Y luego sólo ves un gris claro a través de las ventanillas, ya no hay textura. Sólo un gris claro opresivo que cad vez se va haciendo más oscuro. Y cuando piensas que estás atrapado en el corazón de una feroz tormenta lo estás dejando atrás, adios al manto de nubes. Bajo tus pies se dibuja el oleaje del mar. Y sin anunciar su llegada surge la playa barcelonesa y la ciudad en miniatura.

Recorrro la terminal de punta a cabo dos veces habiendo recogido ya mi maleta. Me he agenciado un carrito nada más llegar a la cinta portaequipajes donde esta vez tuve que esperar muy poco, salió pronto y de las primeras. Busco el mostrador de facturación de la compañía Easyjet. No se podrá quejar mi maleta de que no se esté paseando lo suficiente por "la" terminal de salida del aeropuerto de Barcelona (adviértanse las comillas). Pregunto a la primera persona que encuentro que reuna los requisitos de parecer empleado del aeropuerto y que en ese momento no tenga su atencion puesta en otro desdichado. Me confirma mis sospechas de que el mostrador buscado no se encuentra alli y que existe otra terminal en el aeropuerto de barcelona que es a la cual me me debo dirigir. Mi recibo impreso me reconfirma el asunto de las terminales multiples. Dos preguntas y dos rspuestas mas tarde habia llegado en un autobus gratuito a la terminal dos. Una pregunta y una respuesta despues llegaba al edificio C de la terminal dos que pertenecia en exclusiva a la compañía Easyjet.



CONTINUARÁ. Que resulta que me caigo de sueño.